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fútbol

Desgraciado partido del Real Zaragoza en Gijón con derrota por 1-0 en un día accidentado

El Real Zaragoza acaba con 9 jugadores por las expulsiones de Alarcón y Nieto, la primera en el minuto 7 y ya con el gol local anotado por Queipo en el minuto 3.

Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Aurelio Flórez / AGENCIA LOF

Hay días en los que es mejor quedarse en la cama, descansando, eludiendo inclemencias del tiempo y de la vida, en pose de meditación. Eso debió hacer el Real Zaragoza, de haber sido posible, este domingo de enero. Su partido en Gijón fue una desgracia global, un cúmulo de accidentes relativos al discurrir del fútbol (no todos en contra, aunque sí los más decisivos), que lo hizo competir sin armas suficientes y lo llevó a una derrota dolorosa ante un rival que, pese a tener todos los condicionantes de su lado, no demostró nada extraordinario para vencerle.

La fría tarde asturiana nació torcida. Y bien torcida. En 5 minutos el suelo se le resquebrajó a Escribá. En la primera llegada gijonesa, en un agujero tremendo en la banda derecha que defendió finalmente Larrazabal ante la baja del lesionado Gámez, el joven Diego Sánchez puso un centro raso atrás en el área y Queipo remató a placer el 1-0 en el minuto 3, sin romper a sudar todavía nadie. Y en la siguiente acción, Alarcón se autoexpulsó al cortar un avance local con un plantillazo por detrás al gemelo del futbolista esportinguista. El árbitro, un flojo Busquets Ferrer toda la tarde, solo le mostró de inicio amarilla, pero en el VAR, el riojano Ocón Arráiz, le avisó de la gravedad del caso y lo echó. Apuntaba a catástrofe en esos momentos el evento.

El entrenador zaragocista tuvo que cambiar el plan por completo. Retiró a Puche, que volvía a la titularidad mucho tiempo después, y metió a Grau para recortar el vuelo ofensivo y recomponer la media. El equipo quedó aturdido largo tiempo. Los locales, con el viento a favor desde el primer instante, apuraron un par de llegadas por los extremos, pero no cerraron bien las jugadas y Cristian Álvarez, con apuros, y la falta de pericia de Campuzano impidieron males mayores en el primer cuarto de hora.

A partir de ahí, el Real Zaragoza se centró en el juego, asumió bien su menoscabo y empezó a controlar la situación dentro de un partido sin exquisiteces. El Sporting bajó el pistón, dando muestras de sus carencias que lo han llevado a despedir a Abelardo del banquillo y a estrenar este domingo a Miguel Ángel Ramírez como sustituto. El fútbol fue lento, parsimonioso, aburrido. Así lo quiso el cuadro astur y bien que le vino al Zaragoza. Mollejo, caído a la banda derecha, Vada, por la izquierda, y Azón, de nuevo titular, enhebraron varios contragolpes prometedores de gol y en el minuto 32, el pelado manchego tuvo el empate en su bota derecha. Remató en el área chica un centro de Vada y Cuéllar salvó bajo palos en un paradón a una mano. Al rechace no llegó por poco Francho, que también seguía la jugada.

El Sporting era un rival que ganaba, tenía un futbolista más en el campo desde el minuto 7, pero no demostraba nada del otro mundo. Aitor García protagonizó el único disparo a puerta en toda la primera parte, más alla del gol, flojo a las manos de Cristian Álvarez en el minuto 24. Y el cuadro aragonés dejaba muestras de que, con paciencia, podía aún meterse en el partido. Ahora bien, tuvo que saltar con la pértiga de la fortuna el 2-0 que llegó al borde del descanso, que Busquets lo dio por válido y que, de nuevo el VAR, anuló a posteriori. Campuzano, en el 43, cabeceó a la red en una mala salida de Cristian Álvarez tras un rechace en Jair de un disparo lejano. Ahí no estaba la sustancia de la irregularidad. El caso revisado por el videoarbitraje fue un pisotón de Insua a Mollejo al borde del área local un minuto antes, que el árbitro de campo se comió literalmente. No lo vio. Mollejo se quedó tirado en el suelo y eso fue mano de santo. Ocón esta vez dio vida a los zaragocistas, pues irse a la caseta con dos goles abajo y solo 10 hombres sobre el césped era sinónimo de K.O. técnico. Eso sí, Busquets, en la rectificación, no mostró ni amarilla a Insua, incomprensiblemente.

Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Aurelio Flórez / AGENCIA LOF

Con nada más que reseñar, en una primera mitad de planicie futbolística, al más puro estilo de esta Segunda División para eruditos, se dio paso al intermedio. Escribá tenía aún bazas para reparar un día que empezó con la peor de las pintas. Como primer paso dejó en la ducha al luchador (y poco más, esta vez) Azón y le dio vuelo a Simeone, tras superar su dolencia lumbar. Buscaba velocidad al espacio y presión en inferioridad numérica. Y así arrancó la hora de la verdad.

Como los duendes no paran nunca cuando están traviesos, el segundo tiempo empezó con otro susto morrocotudo. Un posible penalti de Larrazabal, por una mano en un corte en el área pequeña ante Campuzano tras un centro fue protestado y pedido por El Molinón y el VAR lo revisó minuto y medio. Olió a chamusquina, pero el alivio zaragocista fue de hondura cuando el árbitro dijo que no era pena máxima. Era el minuto 48, recién recomenzado el partido, y podría haber sido la puntilla. Así que la aventura de buscar el empate en estas circunstancias tan adversas siguió adelante. Metidos atrás, los avispas esperaban pasar bien las primeras acometidas rojiblancas y, entonces, apostar a grande con todos los órdagos del mundo. En el 54, Insua cabeceó solo, a placer, una falta lateral mal defendida por la zaga aragonesa, pero echó el balón por encima del larguero e indultó al Real Zaragoza de un mal mayor.

En los primeros 15 minutos de la reanudación, los de Escribá no habían dado señales de vida en ataque. Atrás, sufrían poco, más allá de ese balón parado. Pero faltaba chispa en la generación de juego. Había que suministrar más y mejor a los de arriba. Y eso no sucedía. El cuadro gijonés cambió de punta, Cristo por Campuzano. Necesitaban también algo de empuje, pues dio la sensación según pasaban los minutos de que se estaban conformando con sujetar el 1-0, sin más aspiraciones en el área de Cristian Álvarez. Realmente, el Sporting fue un equipo con pocas luces que vivió de su afortunado inicio de partido. Once contra once, es más que posible que la película hubiese sido bien diferente, visto lo visto.

El Real Zaragoza acaba con 9 jugadores por las expulsiones de Alarcón y Nieto, la primera en el minuto 7 y ya con el gol local anotado por Queipo en el minuto 3.

Zapater y Molina suplieron a Francho y Vada, muy difuminados en el segundo tiempo, a falta de 21 minutos. Apuestas con poco gol, tal vez buscando soltar más a Mollejo junto a Simeone, que era una isla todo el rato. Respondió el técnico del Sporting con otra baza doble, poniendo en juego al devaluado Djurdjevic y a Jordan Carrillo, dos delanteros más de refresco. No fueron los cambios lo importante en esa fase de miradas al tablero de ajedrez. Lo crucial fue la torpeza de Nieto que, con una amarilla desde bien pronto, metió un plantillazo gratis en zona de nadie sobre un rival y vio la segunda. Era el minuto 76 y el Real Zaragoza se quedaba con nueve futbolistas. Ahí se acabó todo, si es que aún quedaba alguna gatera por la que salir airosos de esta sobremesa de pesadilla a orillas del movido Cantábrico. El último cuarto de hora lo acometió el Real Zaragoza con dos piezas menos, un lujo pernicioso que el equipo de Escribá no está para soportar.

Fuentes entró por Mollejo para parchear el lateral zurdo. Aún quedaba menos pólvora para intentar lo que, ya sí, se presumía un milagro de mucho mérito: empatar en la recta final. Hubo dos córneres seguidos a favor del Real Zaragoza en el 81 y ahí se rondó la heroica. Fallaron los rematadores por alto y Larrazabal lo intentó en el rechace del segundo desde lejos, sin encontrar la portería por un metro tras dar en un zaguero rojiblanco. Los de Gijón se pusieron muy nerviosos y se vieron vulnerables. Su entrenador hizo dos sustituciones más para parar la reacción aragonesa en modo ‘Los últimos de Filipinas’. Con nueve, el Zaragoza no se daba por abatido. Y el Sporting, que solucionó fatal dos contragolpes en franca ventaja numérica, era un mar de histerias, incapaz de rematar a un adversario malherido durante más de hora y media de juego (con los aumentos).

El duelo concluyó con mucha desazón zaragocista, por lo abrupto del guion de tan desgraciado partido, y con caras de moderada satisfacción entre los locales, pues habían salvado con éxito un día peligroso para ellos, pero con una imagen bastante fea. Esta vez, la derrota de los de Escribá cabe achacarla más a los aderezos extrafutbolísticos, tangenciales a los errores clásicos técnicos y tácticos. Aunque, en definitiva, todo es fútbol. Y, como corolario, quedó claro que la plantilla no da para más que sobrevivir alejándose, en la medida de lo posible, de los problemas de la zona baja de la tabla. Lo de auparse a la parte noble, es una quimera.

Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Foto del partido Sporting-Real Zaragoza, jornada 24 de Segunda División
Aurelio Flórez / AGENCIA LOF

Ficha técnica:

Sporting de Gijón: Cuéllar; Rosas, Izquierdoz, Pola (Pol Valentín, 84), Insua, Diego Sánchez; Pedro Díaz, Rivera (Varane, 84); Aitor García (Djurdjevic, 74), Queipo (Jordan Carrillo, 74) y Campuzano (Cristo, 61).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Larrazabal, Francés, Jair, Nieto; Francho (Zapater, 69), Alarcón; Puche (Grau, 11), Vada (Molina, 69); Mollejo (Fuenes, 80) y Azón (Simeone, 46).

Árbitro: Busquets Ferrer (Comité Balear). Expulsó a Alarcón (7) tras revisión del VAR y retirarle la amarilla inicial; y a Nieto, por doble amarilla (17 y 76). Amonestó a Campuzano (33), Vada (56), Grau (57), Cristo (90) y Jair (94).

Goles: 1-0, min. 3: Queipo.

Incidencias: Tarde soleada en Gijón, con temperatura fría, 8 grados al inicio del partido (las 16.15). El césped de El Molinón-Enrique Castro 'Quini' presentó un magnífico estado. En las gradas hubo alrededor de 16.500 espectadores.

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Partido Sporting-Real Zaragoza, en directo
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