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Simeone y Azón: dos delanteros, mismos problemas

El Real Zaragoza tampoco encontró el gol con la esperada reunión de los dos jóvenes atacantes: frente al Éibar, el equipo remató menos y redujo sus ocasiones pese a acabar jugando contra un rival con 9 futbolistas. 

Real Zaragoza-Eibar.
Real Zaragoza-Eibar.
Aránzazu Navarro

El día que el Real Zaragoza reunió a dos de sus tres delanteros más definidos como tales tampoco le llegó el gol. Ya es sabido que el fútbol no es un juego de sumas sino más bien de organización, y no por atacar con más delanteros se ataca mejor. A Carcedo, se le venía exigiendo desde diferentes sectores que alineara juntos a Simeone -el mejor zaragocista del primer tramo del curso- y a Azón -el mejor zaragocista de 2022- y el técnico movió ficha en ese sentido en el partido contra el Éibar. La dinámica de un equipo desnutrido de goles -solo ha marcado cuatro y no ha visto puerta en cinco de las ocho jornadas- y la naturaleza de la plantilla guiaron esa decisión del entrenador riojano. Sin embargo, el Zaragoza, con Simeone y Azón, sufrió los mismos problemas que casi siempre. Desde la primera jornada, contra Las Palmas, el equipo aragonés no remataba tan poco. Contra el Éibar solo lo hizo en 10 ocasiones, solo tres a portería, el volumen de tiros precisos más bajo de todo el curso. Aquí hay que incluir el matiz general del partido del lunes: el Zaragoza atacó casi 45 minutos de juego contra 10 y casi 25 minutos más contra 9 después de las dos expulsiones sufridas por el Éibar.

La solución para las dificultades creativas y ofensivas del Real Zaragoza manifestadas ya en partidos previos no estuvo en la vinculación de Simeone con Azón, una vez que el ariete canterano ya ha superado el fuerte golpe en la rodilla que le anuló en el arranque de la temporada. El Zaragoza se hundió en sus mismos problemas habituales, concentrados en la falta de gol. Pero la raíz de este defecto no está en sus carencias en el remate o su gestión de la fase de finalización. Al menos, el núcleo de asunto no está ahí. Cabe buscarlo, más bien, en lo que sucede -o no sucede- antes. Sus lagunas nacen en la generación de juego, individual y colectiva.

Contra el Éibar, por ejemplo, Iván Azón ni siquiera desenfundó: no firmó ningún disparo. Simeone remató cuatro veces, pero casi siempre desde posiciones poco ventajosas o favorables, en ningún caso, con la intimidación de partidos previos. Y aquí aflora la cuestión principal: el Zaragoza siguió siendo una escuadra densa, predecible, impotente y escasa en ataque porque, aun con dos delanteros tan detallados como Azón y Simeone compartiendo campo, formalmente, el equipo siguió jugando a prácticamente lo mismo.

La organización de las piezas ofensivas, así como la estructura táctica del equipo y el espíritu de su juego, no se alteró. Continuó el 4-2-3-1. La solución rápida de Carcedo fue reajustar a Simeone como extremo izquierdo. El argentino conoce la posición, porque en el Atlético de Madrid B solía partir desde los costados y porque en el Zaragoza, en partidos previos su área de influencia solía tender hacia ese perfil izquierdo. Pero ahí su fútbol pierde oportunidades, sobre todo, pierde colmillo. Frente al Éibar, Simeone tan solo tocó cuatro balones dentro del área, cuando venía de partidos con mayor presencia en ella: contra el Mirandés tocó 5; frente al Sporting, 5; frente a la Ponferradina, 9; contra el Lugo, 7...

Contra el Éibar, hasta la roja de Venancio, el delantero argentino vivó 40 minutos pegado de la banda izquierda, alejado del área y de Azón, y más condicionado por los esfuerzos defensivos. El Zaragoza tenía dos delanteros, pero no jugaba con dos delanteros. La banda restringe a Simeone sus vías de desmarque -su gran virtud- y limita su radio de amenaza. Es un delantero que tiene que correr, pero poder hacerlo hacia los tres carriles. Solo cuando el Éibar perdió a un hombre, Carcedo lo liberó hacia Azón, alargando la banda a Fuentes.

Para que la sociedad Simeone-Azón funcione con el argentino en banda, al colectivo aún le faltan muchos ajustes. A sus 19 años -apenas se llevan unos días de diferencia-, Simeone lidera los goles (3) del Zaragoza este curso y Azón encabeza la producción del año, con 7 goles entre enero y mayo. A ellos hay que sumar a Gueye, gran apuesta económica y deportiva del club para la posición. El Zaragoza cuenta con tres delanteros centro de características distintas y complementarias. La propia confección estructural de la plantilla -fuerte en delanteros y centrocampistas y débil en extremos y mediapuntas- le apunta a Carcedo soluciones aún por explorar.

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