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Los 'manosblancas' del gol en el Real Zaragoza: Azón y Simeone

Los dos delanteros zaragocistas, ambos de 19 años, coinciden en una costumbre muy visual en su puesta en escena en los partidos: se vendan una muñeca y parte de los dedos de una mano. Las razones son diferentes.

Iván Azón y Giuliano Simeone, con sus respectivas manos vendadas, en juego con el Real Zaragoza.
Iván Azón y Giuliano Simeone, con sus respectivas manos vendadas, en juego con el Real Zaragoza.
Daniel Marzo

Singular a más no poder. Una curiosidad para la historia. Así es la coincidencia de costumbres que tiene lugar en la delantera del Real Zaragoza con Iván Azón y Giuliano Simeone como sujetos protagonistas. Desde que en este verano aún vigente de 2022 el club aragonés fichara al argentino para reforzar su delantera y se reunieran en el vestuario los dos jóvenes puntas para compartir la seria responsabilidad del gol, se ha generado un efecto visual llamativo en los partidos en los que ambos coinciden, que fueron todos en la pretemporada hasta que Azón cayó lesionado tras el duelo con el Betis y se reanudó el sábado pasado al reaparecer el aragonés frente al Sporting de Gijón, ya en la liga oficial.

Y es que tanto Azón como Simeone tienen una misma manía: jugar con una mano vendada, desde la muñeca y abrazando uno o dos dedos, los pequeños, según el día. Así que, desde las gradas, el impacto al ojo de cualquier observador es inmediato e inevitable. Los dos jugadores, más allá de su distinta morfología física (Azón es más alto y corpulento, Simeone más menudo), se aprecia a simple vista que siempre hay un delantero o dos del Real Zaragoza que actúa, corre, pelea o remata con una mano tintada de blanco.

La de Azón es la izquierda. La de Simeone, la derecha. Y, en ambos casos, la razón del presente es puramente anecdótica, con un punto de superstición. No hay debajo de las vendas respectivas ninguna causa de mayor enjundia que responda a una lesión, un problema físico o protección respecto de algún daño que necesite ese escudo blanco que los auxiliares del Real Zaragoza ponen en el final de las extremidades superiores de los dos delanteros cada día de partido. El hábito le viene de más lejos a Azón. Lo de Simeone es mucho más reciente.

Azón y Simeone, en otras dos imágenes recientes de sus partidos con el Real Zaragoza y su seña de identidad: las manos vendadas.
Azón y Simeone, en otras dos imágenes recientes de sus partidos con el Real Zaragoza y su seña de identidad: las manos vendadas.
Daniel Marzo/Guillermo Mestre

En el caso del argentino, que ha llegado cedido por el Atlético de Madrid tras jugar en su juvenil y filial en las últimas campañas (llegó a debutar en Primera en un partido, a las órdenes de su padre, Diego Pablo), el propio jugador explica esta manía. "A principio de la temporada pasada, hablando con Luis Suárez (el uruguayo) en la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, le pregunté por qué llevaba siempre la mano vendada. Me respondió que una vez, sin más, se la vendó y ese día marcó tres goles, por lo que ya se quedó para siempre con esa costumbre. Y le ha ido muy bien en su carrera", cuenta Giuliano. 

La cuestión es que, en el siguiente partido de Simeone con el filial Atlético, el joven rojiblanco optó por imitar al veterano ídolo charrúa y también se vendó una mano, la derecha. "Y metí dos goles ese día", rememora. Así que "nunca más he dejado de vendarme y acabé la temporada con 25 goles", apostilla Giuliano. 

Iván Azón luce su vendaje blanco en la mano izquierda por una causa bien distinta. Cuando era un niño, en el desarrollo de su cuerpo de atleta que lo hace distinto a muchos futbolistas, un asunto relativo a su proceso de crecimiento llevó a los médicos a quitarle un hueso de la muñeca izquierda, el semilunar. Azón explica que "una vez llevada a cabo aquella leve operación, a la hora de volver a jugar enseguida, empecé a llevar una muñequera por mera protección. Con el paso de los años ha terminado siendo una costumbre y por eso se me ve siempre es el vendaje en cada partido", añade el zaragozano. 

Simeone y Azón tienen más coincidencias que los acercan mucho en su trayectoria común esta temporada en el Real Zaragoza. Los dos nacieron en diciembre de 2002, por lo que tienen 19 años. Giuliano el día 18 e Iván el 24. Se llevan solo seis días de vida. Son 'los manosblancas' de la delantera zaragocista en esta importante campaña 22-23 en la que el club quiere empezar a consolidar el futuro ascenso a Primera División. Una pareja en la que hay depositadas muchas de las bazas goleadoras del equipo que dirige Juan Carlos Carcedo. Azón fue (junto a Vada) el máximo anotador de la complicada temporada pasada, con 7 tantos. Este año está por estrenarse al haber iniciado el curso de baja. Simeone ya suma 3 dianas en apenas seis partidos y es la primera grata sorpresa de este nuevo año. 

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