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Los indicios de una despedida anticipada de Jim

El entrenador del Real Zaragoza en el último año y medio de dificultades, autor de una milagrosa salvación del descenso a Segunda B, deja entrever que vive sus últimos días en el banquillo.

Jim, con el traje de faena, en el campo de entrenamientos del Real Zaragoza.
Jim, con el traje de faena, en el campo de entrenamientos del Real Zaragoza.
Francisco Jiménez

Que, con motivo de la compraventa del paquete accionarial mayoritario de la SAD, las estructuras del Real Zaragoza van a experimentar grandes cambios en un futuro próximo, a nadie escapa. A Juan Ignacio Martínez 'Jim', el entrenador del equipo desde hace año y medio, pieza clave para que este proceso de relevo en la cúpula de la entidad haya podido tener lugar pues evitó el descenso del equipo a Segunda B el año pasado en una última maniobra desesperada cuando todo parecía ya imposible, tampoco le va a sorprender que en su puesto venga otro profesional de los banquillos.

El técnico alicantino trata de eludir el asunto cuando aún faltan seis partidos, cinco semanas de temporada viva. Sabe que esto se va a pasar rápido, como una exhalación, y que todo caerá por su propio peso. Pero no quiere anticiparse ni un centímetro al futuro próximo, al menos de forma explícita y rotunda. Este viernes, en rueda de prensa, ya tuvo que abordar dos preguntas al respecto. Es inevitable, mucho más desde que la semana pasada trascendió su comida y la del director deportivo, Miguel Montes Torrecilla, con el que va a ser nuevo director general de la SAD, el catalán Raúl Sanllehí, quien también se reunió con el equipo en la caseta en las últimas 48 horas. 

"Sería muy egoísta por mi parte pensar solo en mí. Por gustarme, claro que me gustaría seguir. Pero no puedo mirarme el ombligo. Sabéis que le tengo un cariño especial al club. Me marcharé siendo zaragocista. Volveré muchísimas veces a la ciudad. El trato que he recibido ha sido exquisito. Pero yo no puedo ahora hablar de futuro. No toca aún", dijo Jim en el epílogo de su comparecencia ante los medios de comunicación previa al partido ante el Burgos del domingo. 

Antes, el preparador de Rabasa había dejado alguna pincelada sobre su almuerzo con Raúl Sanllehí. "Él nos invitó a comer la semana anterior y el otro día vino a estar con la plantilla. Nos está preguntando cuestiones cordialmente. Estuvimos hablando una hora, de todo, de lo que ha sido la temporada, de los futbolistas. Todo muy bien. Pero tengo claro que, de futuro, ahora no se habla. Me parece lógico. Lo que tenga se ser, llegará en su momento, ya tomarán la decisión los hombres...", apuntó Jim en su particular modo de hablar. 

"Mientras tanto, yo estaré aquí 'a full', como si fuese a estar toda mi vida. Y el día que no tenga que estar, pues me marcharé y ya está", apostilló con naturalidad.

En su discurso, dentro de esa burbuja de aspectos tangenciales al propio partido del domingo frente al Burgos, Jim también dejó varios mensajes de hondura en su discurso: "El Real Zaragoza no puede contentarse con una permanencia. Ni quejarse y buscar excusas con los límites salariales y los presupuestos de club", lanzó al aire, en lo que, inevitablemente, sonó a crítica sobre el presente más rabioso de la entidad, el que él ha tenido que vivir y lidiar. 

Asimismo, Jim buscó un momento para reivindicar su perfil personal como entrenador, algo que también lleva una carga implícita de significado en días como los que afronta el técnico en la recta final de esta temporada 21-22. "No voy a hablar sobre mi persona porque os pondría a llorar a todos. Y alguno escribiría un libro y se haría rico. Yo soy un ilusionista por naturaleza por todo lo que me ha pasado: una persona como yo, que viene del barro de la Tercera División, en cuatro días estaba jugando en Europa. Dejadme que yo siga con mi ilusión", dijo el alicantino en tono serio.

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