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Empate estéril para la SD Huesca y el Real Zaragoza y vacaciones anticipadas

Seoane adelantó a la SD Huesca e Iván Azón estableció el empate en un estadio El Alcoraz lleno.

SD Huesca y Real Zaragoza empataron este domingo de Resurrección en El Alcoraz oscense, 1-1, y ninguno de los dos obtuvo el empujón necesario de la victoria para seguir soñando con una quimérica promoción de ascenso que, ahora sí, se queda en un imposible más allá de lo que digan las matemáticas. Oscenses y zaragozanos ya pueden pensar abiertamente en un final de campaña plácido, en preparar las vacaciones y los dos proyectos futuros que aguardan a ambas entidades durante el verano. Su fútbol actual no da para más, como demostraron esta tarde en un partido gris y feo de ver.

Dos partes bien diferenciadas tuvo la primera mitad. Una, de media hora, densa, espesa, sin un patrón definido en ninguno de los dos equipos, muy a verlas venir en su área cuando el rival tenía la pelota. Los dos técnicos (el oscense Xisco Muñoz, sancionado, dirigió desde una cabina de prensa y en la banda estuvo su segundo, Antonio Calle) parecieron apostar por lo mismo: juego de contrataque como baza para sorprender a los rivales. El balón discurrió en ese largo tramo aburrido en una franja de 30 o 40 metros, oscilando a un lado y otro de la línea divisoria de campos, con muchos roces, faltas y poca agilidad en las combinaciones.

En ese trecho, el Zaragoza logró un par de ataques potables. El Huesca, ninguno más allá de escarceos fallidos de sus tres balas, Joaquín, Mateu y el ariete Escriche, los tres corriendo más con el corazón que con la cabeza. Sabin Merino, en uno de los varios pases larguísimos de Jair al espacio abierto, controló en el minuto 15 en carrera, ganó a Ignasi Miquel la posición pero acabó rematando fatal. No halla el duende el vizcaíno, sustituto de entrada del sancionado por cinco tarjetas Sainz. Y en el 17, a la salida de un córner que lanzó Eugeni, fue Francés el que cabeceó entrando desde atrás sin coger portería, alto por medio metro.

Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Verónica Lacasa / Javier Navarro

Media hora le costó al puchero hervir. Y menos mal, porque el partido iba ya hacia el catálogo de tostón mayúsculo. Llegaron los goles, uno detrás de otro, y también en dos jugadas con origen similar en ambas zagas: se durmieron los defensores en sendas faltas cercanas al área, la del Huesca lateral y la del Zaragoza en el pico de la grande. El cuadro azulgrana, que no había tirado a puerta ni una sola vez, hizo el 1-0 en el 31 en un chut sorprendente de Seoane después de un despeje corto de la zaga blanquillla al que Vada no respondió con continuidad, lento. El goleador local colocó la pelota rasa, al palo más lejano y El Alcoraz explotó, después de largo rato entre aburrido y temeroso.

Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Verónica Lacasa

Seis minutos después, en un abrir y cerrar de ojos, el Real Zaragoza firmó el 1-1. De nuevo Azón, ya máximo goleador en solitario del equipo, remachó entrando desde atrás un pase raso de Gámez que se había colado hasta la cocina del área en un acto de listeza de Eugeni al sacar la falta con celeridad y pillando a la retaguardia oscense en Babia. Se encaró así el final del primer periodo, con la sensación de cierta justicia en el tanteador. Más aún la aportó el hecho de que el Huesca fallase dos oportunidades en el 44 y el 45, seguidas. Así equilibraba las dos iniciales de los zaragocistas. Primero, Seoane disparó de primeras un balón cedido atrás por Mateu al borde del área y Cristian Álvarez, bien colocado, detuvo con clase. Y después, Escriche le tomó la posición a Jair y chutó con todo a favor en el área, fuera, rozando literalmente el palo izquierdo por raso.

Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Verónica Lacasa / Javier Navarro

Todo había quedado pendiente de resolución para la segunda mitad. También las intenciones de ver algo de fútbol de cierta calidad y no balonazos al aire al más puro libreto de Regional. Había más emoción que plasticidad. Los dos equipos son este año lo que son. Algo muy alejado a las estructuras futbolísticas necesarias para pelear por la cabeza. Para ello, ambos entrenadores movieron piezas en el refrigerio. El Huesca dos, dejando en la ducha a un apagado Timor y a Mateu, demasiado enredado por la banda derecha, dando entrada por ellos a los veteranos Mikel Rico y Lago Junior. El Zaragoza, otras dos, para que siguiese la simetría activada al dedillo, pues Jim decidió no arriesgar con el tarjeteado y caliente Vada y le dio el testigo a Francho, que así reapareció cinco semanas después de su lesión muscular; y cambió de colega de carreras arriba a Azón, pues retiró al referido Sabin Merino para poner a Álvaro Giménez.

En este segundo capítulo del duelo, fue el Huesca el que arrancó mejor y con más intenciones ofensivas. Se notó el oxígeno en la banda diestra, por donde percutían los dos recién incorporados. Lago Junior encontró un buen balón en la frontal en el 53, disparó con potencia, la pelota dio el la cabeza de Jair y se fue rozando el palo derecho a media altura, córner por lo tanto, con susto incluido para los zaragocistas, algo pasivos en la reanudación. A Jim se le torció además el plan cuando Azón cayó lesionado, al sentir un pinchazo en un muslo en el 59. Fue sustituido forzosamente por Nano y el perfil atacante de los visitantes cambió radicalmente.

El Huesca tenía mucho más el balón gracias a la implicación de Rico, que Seoane, viniendo a recibir más atrás que en la primera mitad, agradeció. A Francho le costó entrar en juego después de casi mes y medio sin ritmo de partidos. Zapater se multiplicaba y Eugeni, como es sabido, iba a menos en fuelle. El banquillo del Huesca lo vio y ejecutó enseguida otro doble cambio. Metió dinamita con Poveda en punta y más velocidad en banda con Valentín. Entretanto, las jugadas zaragocistas, escasas, acababan mal por la crónica impericia de sus rematadores varios. Así, Álvaro Giménez remató casi al aire un balón muerto en el minuto 64 en jugada de Nano, con todo a favor. Y en el 66, Bermejo lanzó en volea desde fuera del área pero justo al centro de la puerta y por alto, por lo que el portero Andrés rechazó a dos manos sin moverse del sitio. Eran ramalazos aislados en un juego de fábrica feota. Y así transcurrió media hora otra vez, como al inicio del todo, con un fútbol con escaso gancho para los espectadores.

Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Foto del partido SD Huesca-Real Zaragoza, de la jornada 36 de Segunda División en El Alcoraz
Verónica Lacasa

Jim dio esos minutos finales al joven Puche en vez de Eugeni. El Huesca apostó cada vez más por buscar los centros al área, a la clásica ‘olla’, en busca de cualquier pifia, rebote o penalti de VAR, que uno de ellos se miró por Sagués Oscoz en Las Rozas por si una mano era susceptible de pena máxima. A falta de 13 minutos, Nano cayó lesionado y pidió el cambio con gestos de mucho dolor, tal vez con una clavícula afectada tras un salto con Insua. Nieto lo relevó y el Zaragoza perdió ahí pólvora en punta, evidentemente. El parón, para sacar al canario en camilla, deslavazó lo poco que se estaba viendo y que proponía mayormente el cuadro local. Ferreiro fue la última bala azulgrana, en vez de un insulso Ratiu.

La recta final del choque se vivió con la incertidumbre propia de un empate, pero nada más. Ni unos ni otros tienen patrones de juego por los que someter al rival cuando el balón está en juego. Todo lo basan en la estrategia… y poco más. A todo esto, el árbitro otorgó 8 minutos de aumento. Otra exageración, al aire de las nuevas consignas del Comité. Mosquera disparó en el 90 muy blanco y Cristian Álvarez detuvo a cámara lenta sin problemas. El Huesca quería un poco más que el Zaragoza en esta propina del crono. El papel de local le obligaba. Ignasi Miquel, en un córner (lo dicho, balón parado), cabeceó en el minuto 93 por encima del larguero, donde botó el balón. Eran los últimos coletazos oscenses a una tarde de fútbol de latón y hojalata. Nada más pasó, como no pasó nada durante casi todo el envite.

Foto de ambiente en El Alcoraz en el derbi aragonés SD Huesca-Real Zaragoza
Foto de ambiente en El Alcoraz en el derbi aragonés SD Huesca-Real Zaragoza
Verónica Lacasa / Javier Navarro

Se acabó 1-1 el partido probablemente más descafeinado de cuantos Huesca-Real Zaragoza se han disputado en la última década y pico de coincidencias históricas en Segunda División entre ambos clubes aragoneses. Antes de jugarse ya tenía poco tirón. Al acabar, se demostró que ni unos ni otros están para más cosas que irse pronto de vacaciones a preparar sus respectivos proyectos futuros. Seguir apelando a las matemáticas a partir de aquí va a sonar incluso más estrambótico de lo que suena desde hace un mes.

RESUMEN DEL PARTIDO EN VÍDEO
La Liga

Ficha Técnica

SD Huesca: Andrés Fernández; Ratiu (Ferreiro, 82), Insua, Ignasi Miquel, Florian Miguel; Mosquera, Timor (Mikel Rico, 46); M. Mateu (Lago Junior, 46), Seoane, Joaquín (Gerard Valentín, 63); y Escriche (Poveda, 63).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez, Francés, Jair, Chavarría; Zapater, Eugeni (Puche, 74), Vada (Francho, 46); Bermejo, Sabin Merino (Álvaro Giménez, 46); y Azón (Nano, 59) (Nieto, 79).

Árbitro: González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a Chavarría (23), Vada (42), Bermejo (67), Insua (76) y Zapater (89).

Goles: 1-0, min. 31: Seoane. 1-1, min. 37: Azón.

Incidencias: Tarde magnífica en Huesca, primaveral y soleada, con 24 grados a la hora de comienzo del partido (las 18.15). El césped de El Alcoraz presentó un aspecto sobresaliente. En las gradas hubo un lleno absoluto en las 9.000 localidades del reformado campo oscense, con más de 8.000 abonados propios y con apenas 189 entradas vendidas en Zaragoza. En los primeros 15 minutos sonó un silbato en la grada y el árbitro pidió al delegado que solicitase por meganofía que cesara su uso.

Minuto a minuto

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Así hemos vivido el SD Huesca 1 - 1 Real Zaragoza
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