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El ‘plan pomada' de Torrecilla queda derogado

El proyecto del verano del director deportivo ha resultado fallido, por lo que es necesaria una revolución súbita invernal en la plantilla para evitar problemas serios en la zona baja de la tabla.

Miguel Torrecilla, versión invierno, con abrigo en la explanada de La Romareda.
Miguel Torrecilla, versión invierno, con abrigo en la explanada de La Romareda.
Toni Galán

El ‘plan pomada’ que vendió Miguel Torrecilla, el director deportivo del Real Zaragoza en el último tramo de 14 meses, cuando rehizo la plantilla durante el pasado verano según sus criterios, ha quedado derogado por la cruda realidad de los resultados y por el insuficiente juego mostrado en los primeros 24 partidos de liga por el equipo. El ejecutivo salmantino aseveró a finales de agosto que su proyecto estaba hecho para «pelear por estar en la ‘pomada’ de la zona alta de la clasificación y luchar al final del torneo por el ascenso».

Ha descarrilado. No va a ser así. El bloque de nuevos fichajes estivales, ocho traídos de su mano –Gámez, Sainz, Petrovic, Lluís López, Nano, Álvaro Giménez, Vada y Yanis– más la recuperación de Clemente del Logroñés, no han logrado elevar el bajo nivel de solvencia que tuvo el equipo del año pasado, que se salvó del descenso a Primera RFEF por milímetros tras un calvario infame. Y, simultáneamente, el otro grupo de componentes de la plantilla, los heredados del anterior arquitecto, Lalo Arantegui, en vez de dar el esperado y necesario paso adelante para mejorar su deficiente rendimiento del curso precedente, han ido en su mayor parte en franca regresión. Total, que la mezcla ha salido defectuosa y las alarmas han saltado en el último mes y medio de forma peligrosa. Tanto es así que, a mitad de mercado de enero, tras 15 días de quietud, los hechos han sugerido a Torrecilla y a los responsables del club una revolución súbita.

El equipo no marca goles (17 en 24 partidos, solo seis en casa en 12 choques), no genera jugadas de peligro, blandea en defensa con penalización, no es capaz de ganar partidos (apenas cinco de 24) y se ha atascado hace días en el barro de la parte baja de la tabla, con riesgo de entrar en la danza del descenso en breve tiempo de no reaccionar y, sobre todo, lejos de la manida ‘pomada’ de Torrecilla, cota que queda ya a una distancia de 10 puntos... y creciendo.

Con el dinero disponible para salarios de futbolistas agotado en el mercado de verano, a Torrecilla no le ha quedado otro remedio que en vez de salir al mercado a comprar, «esperar a que el mercado venga a nosotros» (sic). El Real Zaragoza se está viendo abocado a sacar futbolistas que liberen dinero importante en fichas para poder traer tres o cuatro fichajes que puedan reparar algunas –las más importantes– máculas que denuncian su mal juego y sus preocupantes marcadores.

Torrecilla mandó a Clemente a la Real Sociedad B hace 15 días. Lo que parecía anecdótico fue el inicio de algo mucho más hondo y transcendente. En la semana recién concluida, Adrián González rescindió y ya juega en el Fuenlabrada. Y Eguaras, pieza angular durante cinco años, ya milita en el Almería. Con estos movimientos, al director deportivo zaragocista ya le ha dado de sí para fichar al primer refuerzo, el medio centro Jaume Grau, del Osasuna. Pero tiene muchos otros deberes Torrecilla en su cajón.

Vienen ocho días de vértigo

El ejecutivo aún tiene que podar más su reparto de apuestas fallidas en aquellos días de San Pedro del Pinatar (Murcia) y los patinazos monumentales de los tres primeros partidos ligueros de agosto, cuando ya había indicios de equivocación en ciernes. Para ello, como el susto y la necesidad imperiosa se han sentido muy tarde, apenas le restan ocho días para actuar y restaurar las pifias.

Igbekeme firmará en breve tiempo por el Columbus Crew de Estados Unidos. Y ha de buscar acomodo a Bermejo, Yanis y Ros, los dos primeros llamados a marcharse ya mismo y, el tercero, enrocado desde el verano, cuando ya se le instó a irse sin encontrar receptividad por su parte.

Paralelamente, Torrecilla tiene la intención y el mandato de relevar parte de estas fichas con piezas que hagan «un equipo muy, muy bueno», según dijo Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ este sábado. Es, implícitamente, el reconocimiento de que el plan A, el que se dibujó en un papel del despacho del director deportivo en manga corta y con 40 grados entre junio y julio, ha fracasado. Y toca restañarlo con un ‘parcheo B’, como se pueda, con el poco dinero que haya y con los dedos cruzados para que los que se elijan para apañar el equipo sí den la talla.

Giuliano Simeone, delantero del Atlético de Madrid B (Tercera RFEF) está en puertas de venir cedido. Una apuesta de 19 años, con apellido pero sin experiencia. Se negocia con el delantero Antoñín, propiedad del Granada y que va a romper su cesión actual al Málaga. También con el ariete Villar, del Almería. Y se busca un centrocampista con gol. O sea, lo que no hay o se eligió mal en verano.

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