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Un aragonés en la Copa de África

Jannick Buyla, canterano del Real Zaragoza cedido en el Nástic, se estrena con Guinea Ecuatorial en el gran torneo del fútbol africano. "Es un orgullo estar aquí", reconoce.

Buyla, en un partido de la selección ecuatoguineana
Buyla, en un partido de la selección ecuatoguineana
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En el hotel de concentración de la selección de Guinea Ecuatorial en Doula, acaba de finalizar la última reunión técnica antes del debut en la Copa de África 2021, y Jannick Buyla (Zaragoza, 1998) atiende al otro lado del teléfono mientras le echa un ojo al Argelia-Sierra Leona que abre el grupo E y mientras gestiona la ilusión y el orgullo de poner el pie en Camerún, donde se celebra desde el domingo y hasta el próximo 6 de febrero el gran torneo del fútbol del continente negro. “Entiendo que exista cierta polémica por las fechas en las que se juega y es verdad que a los clubes europeos les supone una molestia que sus jugadores se vayan a mitad de temporada, pero todos los futbolistas africanos queremos representar a nuestro país en este torneo igual que los futbolistas europeos quieren hacerlo con el suyo en una Eurocopa. Nos sentimos en la obligación de venir porque es importante para nosotros estar en la Copa de África, siempre es un orgullo jugar este tipo de competiciones”, relata Nick, como así lo llaman desde que entró en la Ciudad Deportiva con apenas 10 años tras comenzar a pegarle patadas al balón en el Amistad y el Oliver, su barrio, el hogar de la familia.

En Zaragoza nació, creció y se educó este centrocampista de físico poderoso e inagotable, con carrocería africana, pero alma aragonesa. Aquí ha hecho su vida, pero sus raíces están en Guinea Ecuatorial. “Mis padres dejaron el país hace 30 años y llegaron a Madrid. Después, vinieron a Zaragoza. Aquí nacimos yo y mi hermano pequeño Hugo. El mayor, Pascual, sí nació en Guinea Ecuatorial”, describe Jannick.

Los Buyla son una de las estirpes más prolíficas de los últimos años en la Ciudad Deportiva. Los tres hermanos se han formado en ella. El mayor, Pascual, lo hizo antes de peregrinar por la Tercera División aragonesa. Nick, el mediano, cruzó todas las categorías de formación del Real Zaragoza: desde alevín hasta el primer equipo, donde aún le restan dos temporadas de contrato mientras cumple un curso cedido -es fijo en las alineaciones de Raúl Agné- en el Gimnástic de Tarragona. Y el pequeño, Hugo, central de 16 años, abandonó el club el pasado verano para firmar por el Atalanta italiano. “Una de mis ilusiones en jugar en la selección con Hugo en un futuro”, admite Jannick.

Buyla eligió jugar por Guinea Ecuatorial hace dos años. Allí es fijo en las convocatorias de Juan Micha en un equipo con 16 futbolistas con doble nacionalidad española y ecuatoguineana. Un vestigio de los lazos coloniales con España durante 190 años de este país de la costa subsahariana occidental, la vieja Guinea Española, compuesta por el territorio de la franja continental que fue la provincia de Río Muni y la isla de Bioko, Fernando Poo, con su capital Santa Isabel, hoy Malabo, de donde procedía la mayor parte del cacao español del desarrollismo trabajado por manos nigerianas y camerunesas. “Mi familia es de Malabo. Allí tengo tíos y primos que se sienten muy orgullosos de que esté en la selección. Todo el país está volcado con nosotros. El fútbol es un deporte, pero no es uno más”, indica Buyla.

Nick Buyla en una sesión de fotos.
Nick Buyla en una sesión de fotos.
HA

Debutan este miércoles contra Costa de Marfil en un grupo E en el que están también Sierra Leona y la actual campeona, Argelia. “Es un grupo muy duro. Clasifican a octavos los dos primeros y los cuatro mejores terceros. Intentaremos rascar puntos ante los equipos fuertes y jugarnos el pase en el duelo contra Sierra Leona. Creo que es posible hacerlo. Estamos motivados. Tenemos mucho que ganar y poco que perder. Queremos disfrutar y creo que podemos hacer grandes cosas.”, señala Buyla sobre un equipo en crecimiento, clasificado por primera vez a una Copa de África (sus dos anteriores participaciones fue como anfitrión). “Nos llaman la ‘Roja de África’ porque nuestro estilo de juego está muy basado en el fútbol español. Somos una selección distinta dentro del continente y más difícil de lo que parece. No somos tan físicos como otros equipos, jugamos desde el balón”, explica sobre un grupo en el que figuran, entre otros, Emilio Nsué, Carlos Akapo (Cádiz), Ibán Salvador (Fuenlabrada) y Federico Bikoro, también jugador del Zaragoza cedido ahora al Hércules.

Obiang, el otro zaragozano

Buyla no es el único nacido en Zaragoza de la selección. También lo hizo Esteban Obiang, con una emotiva historia a sus espaldas. El central nació, como Nick, en 1998 en la capital aragonesa, pero su madre falleció por complicaciones en el parto. Con 22 meses, fue entregado en adopción a la familia Orozco Fernández de Utrera, Sevilla, y allí creció, asimilándose como un andaluz más, pasando por la cantera del Betis, luego el Ibiza y ahora el Antequera y los colores de la selección de su país biológico. “Hay un ambiente muy familiar. Los jugadores locales nos han acogido muy bien y nosotros a ellos. Ha cuajado un gran grupo. Ha mejorado la organización, antes era una selección que mezclaba también nacionalizados brasileños o colombianos. Ahora, la gente se identifica más con la selección porque los que venimos de España tenemos descendencia en Guinea Ecuatorial”, cuenta Buyla.

En un fútbol estandarizado por su globalización, la Copa de África representa la última reserva de lo que siempre fueron los torneos de selecciones y de un fútbol más virgen y original. “Es un torneo muy puro, hay mucha igualdad, muchas sorpresas y despuntan jugadores más desconocidos”, indica Buyla. “En África, es muy complicado ganar. Hay que viajar mucho, adaptarse al clima, a los campos, al estilo físico de jugar. Aquí nadie gana de calle”, analiza Buyla, quien recuerda sus primeros contactos con el fútbol de selecciones en África. “Yo en Zaragoza siempre había destacado por mi físico fuerte y cuando llegué aquí vi que casi todos los jugadores eran también muy físicos y potentes. No hay tanta táctica ni calidad como en Europa, pero se juega a más intensidad. El ritmo es muy alto. No hay tantas ataduras y los partidos pueden resultar difíciles de jugar. Pero, cada vez, se está llevando más el fútbol de Europa a África”, reflexiona Buyla, poco antes de destapar a sus favoritos al título: “Camerún es muy fuerte y juega en casa. Luego, Argelia y Senegal”.

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