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El Real Zaragoza es una máquina de fallar goles y solo empata, 1-1, con el filial de la Real Sociedad

Encajó el 0-1 en el primer minuto, empató enseguida en un aluvión de ocasiones fallidas como en Fuenlabrada, y acabó histérico, sin aprovechar su superioridad numérica.

No funciona el Real Zaragoza de Jim. Los asideros del buen juego a ratos, de las múltiples ocasiones de gol generadas en fases de algunos partidos, se desvanecen cuando los resultados finales no son victorias. Esta vez, los aragoneses volvieron a tirar a la basura minutos de dominio, opciones de marcar clarísimas, una superioridad numérica de un cuarto de hora por una expulsión en el rival y ese factor campo que tanto se pondera y tan poco se aprovecha. Tercer partido en La Romareda sin victoria, frente a rivales de poca enjundia a priori, y llegan los primeros problemas clasificatorios por pura inanición de puntos tras seis jornadas disputadas: 6 de 18.

La primera parte fue bastante parecida, en los grandes trazos, a la vivida seis días antes en Fuenlabrada. Es decir, un Real Zaragoza superior al rival, en este caso un juvenil equipo filial de la Real Sociedad, que encajó primero un gol, en el minuto 1 de partido para más inri, y que luego se dedicó a ser una máquina de fallar ante la portería adversaria en un acoso constante que duró más de media hora ante la blandura e inoperancia de los cachorros realistas.

Que el Real Zaragoza saliera del vestuario perdiendo 0-1 (eso es siempre lo que ocurre cuando se recibe un gol en la primera jugada de un partido) fue, en parte un accidente, en parte fruto de la inconsistencia que está mostrando la defensa aragonesa en este inicio del campeonato. Francés, lateral derecho postizo por la baja por sanción de Gámez, dejó libre a su extremo, Ander Martín, que llegó al lateral del área sin marca y centró raso. El dieciochoañero Magunazelaia rozó con la puntera lo justo, ante un irregular (después) Lluís López, y dejó sentado a Cristian Álvarez. Eso es ser generoso y quedarse en pañales después de una semana de entrenamientos donde se habló de concentración, de máxima atención, etcétera, etcétera… A veces da la sensación de que igual sería mejor ver una serie turca en los vídeos de la Ciudad Deportiva.

Partido entre el Real Zaragoza y el filial de la Real Sociedad
Resumen del partido entre el Real Zaragoza y el filial de la Real Sociedad
Guillermo Mestre | Toni Galán

A partir de ahí, unos minutos de desazón zaragocista y, a partir del 10 y hasta el 35, una fase de aluvión de ataque de los de Juan Ignacio Martínez ‘Jim’, con un rosario de ocasiones ante el marco de Ayesa que se fallaron una tras otra, como en Fuenlabrada, para desesperación general. Todas menos una. Un regalo del central Arambarri, que donó el balón a Narváez en una salida suicida desde atrás, y que después puso el cuerpo decisivamente para que el chut a placer del colombiano le diese y cambiara la trayectoria para engañar a Ayesa. Era el minuto 19 y el 1-1 parecía que iba a ser bálsamo para los blanquillos, que habían errado goles hechos por medio del propio Narváez, en el 14, y de Nano en el 15. No llegó la calma al equipo zaragozano porque nadie supo meter el segundo.

Nano probó desde 25 metros y el portero vasco sacó a córner junto al palo derecho en el 27. Narváez, tras ese saque de esquina, probó cruzado en el área y Ayesa repitió rechace bajo palos un minuto más tarde. Y de nuevo el ‘7’ zaragocista, que anda obturado ante el marco, erró un cabezazo fácil a centro de Francés en el 35, con la toda la portería para él. Hasta ahí llegó el gas y el juego bajó de ritmo ostensiblemente. La Real, inexistente de medio campo en adelante salvo en su precoz gol, creo una jugada más de peligro, con el lateral Blasco desperdiciado un pase de la muerte en el 36 con todo a favor. El primer tiempo acabó con una acción de Nano en el área, con quiebro y chut rápido, que Ayesa detuvo en dos veces.

El intermedio vino bien a todos. Necesitaban aire. Eguaras había estado fino en sus pases. Zapater, activo en el balón parado, un fuelle, como Francho. Nano, por la derecha, creo peligro pero no mató. Como Narváez por la izquierda, pues debió celebrar más de un gol en condiciones normales. De Álvaro Giménez, un día más, no hubo noticias. No encuentra su sitio el ariete.

Partido entre el Real Zaragoza y el filial de la Real Sociedad
El gol de Narváez, en vídeo
Guillermo Mestre | Toni Galán

El segundo tiempo empezó equilibrado. Algo acelerado el Real Zaragoza, más pausado el filial donostiarra. Su punta Garrido dispuso de la primera ocasión clara en el minuto 50, en una dejada en el área que remató sobre el cuerpo de Lluís López, para alivio zaragocista. La primera réplica aragonesa fue en el 53, en un disparo raso de Narváez desde la frontal del área, en dejada de Giménez, que se marchó fuera, mal dirigido. El punto de mira de Narváez no está bien, es evidente. En el 59, con los de Jim apretando poco a poco, Francés rozó el 2-1, al superar en vaselina al portero dentro del área, tras un pase de Giménez, pero el central González de Zárate llegó a tiempo de salvar el gol en la misma línea, a la desesperada.

El paso de los minutos iba aumentando el nerviosismo y se preparaban ya los cambios pasado el 60. Un partido de goleada a favor lo tenía el Real Zaragoza empatado. ¿Recuerdan Fuenlabrada? No marcar pronto el segundo tanto metió a los blanquillos en un estadio de tensión extrema. No han aprendido la lección. El partido se le hizo bola en la garganta a los de Jim. Cabe de nuevo apelar a la calidad. A la solvencia. A su ausencia, obviamente. A falta de 20 minutos, a un equipo con cuajo, esta Real Sociedad B no le hubiese aguantado el 1-1 ni en sueños. Al atrancado Zaragoza, sí. Jim hizo un triple cambio, que no salto mortal, y puso en danza a Azón, Bermejo y Vada, cuya ausencia sorprendió de inicio.

En el fondo, a esas alturas, subyacía que el Zaragoza no estaba jugando bien tras el descanso. Estaba a años luz de lograr la remontada, sin pisar el área ni el campo rival con soltura. La Real Sociedad B, que también metió dos cambios, anduvo cerca de rentabilizar uno, el que puso en el campo al zaragozano Roberto López, que rozó el palo por fuera con un chut potente en el minuto 76. Un susto de muerte.

La Real, como si fuera un equipo de veteranísimos, empezó a jugar el otro fútbol, el de las pérdidas de tiempo y las perrerías. El árbitro expulsó al lateral Ezkurdia en el 77 y dejó en superioridad a los zaragocistas un cuarto de hora. Se adivinaba acoso total hasta el final. Narváez, por enésima vez, tuvo de cabeza el gol en el 82, a centro de Chavarría tocado por Azón, pero remató mal, flojo. Segundos después, aunque hubiese fuera de juego, Azón echó alto un balón a quemarropa. Y, para que la desesperación fuese absoluta, en el 85, Vada marró a puerta vacía un gol hecho, tras rechace de Ayesa en una contra de Azón. Lo dicho: el Real Zaragoza es una máquina de fallar goles cantados.

En el 87 fue anulado un gol a Narváez, por fuera de juego tras parada de Ayesa a cabezazo de Azón. Lo era. La histeria estaba instalada en cada centímetro de La Romareda, en la hierba y en las gradas. De la Fuente Ramos, un pésimo árbitro, perdonó otra roja, a Roberto López, por pérdida de tiempo. Rectificó cuando llevaba la mano en el bolsillo al ver que era la segunda. Y, para colmo, solo dio 5 minutos de añadido. La mitad de lo debido.

El duelo concluyó en medio de una sensación de impotencia, cargando contra el árbitro. Pero el problema del Real Zaragoza no está ahí. Lo tiene dentro del vestuario Jim. Es un asunto relativo a la rentabilidad del trabajo de sus jugadores, a su calidad individual, a su mezcla como grupo. De todo eso hay un poco en la coctelera. En el fútbol no sirven las sensaciones, ni las oportunidades, ni la creación de jugadas más o menos nítidas. Solo computan los goles. Marcar uno más que el otro. Ser certero cuando toca. No pifiarla en defensa cuando no se debe. No regalar siempre el primer gol. Nada de esto lo hace bien el equipo zaragocista desde agosto. Las oportunidades de gol no se tienen, se marcan. No dan premio alguno por acumular ocasiones fallidas.

O el Real Zaragoza de Jim da un giro de 180 grados en las próximas dos o tres semanas o, según dicen los números de su balance, vienen curvas. El fútbol habla solo. Solo hay que escucharlo. No está solucionado el problema de clarividencia goleadora en la delantera y, atrás, en defensa, parece que se ha retrocedido incluso respecto del deficiente año anterior. Esto también son sensaciones.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Francés (Adrián González, 89), Lluís López, Jair, Chavarría; Eguaras, Francho (Sainz, 83), Zapater (Vada, 68); Nano (Bermejo, 68), Narváez; y Álvaro Giménez (Azón, 68).

Real Sociedad B: Ayesa; Blasco, González de Zárate, Arambarri, Ezkurdia; Pokorny, Aldasoro; Djouahra (Alkain, 63), Ander Martín (Kortajarena, 89); Garrido (Roberto López, 63) y Magunazelaia (Zoilo, 80).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-leonés). Expulsó por doble amarilla a Ezkurdia (69 y 77) y a Sebastián Parrilla, miembro del cuerpo técnico vasco (75). Amonestó a Pokorny (21), Vada (72), Roberto López (74), Cristian Álvarez (78), Zoilo (90), González de Zárate (95) y Alkain (95).

Goles: 0-1, min. 1: Magunazelaia. 1-1, min. 19: Narváez.

Incidencias: Tarde agradable en Zaragoza, con 22 grados al inicio del partido (las 18.15), en un día de sol y nubes, con algo de lluvia en las horas previas. Alrededor de 18.000 espectadores en las gradas. El césped de La Romareda presentó un aceptable estado, algo blando.

La afición del Zaragoza en La Romareda

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