Despliega el menú
Real Zaragoza
Suscríbete

Real Zaragoza

La ‘calma’ duró cinco días

El efecto placebo de las dos victorias seguidas ante Fuenlabrada y Almería se acabó en Gerona y la plantilla zaragocista reconduce el discurso a la casilla anterior.

La plantilla zaragocista escucha a Jim antes del entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
La plantilla zaragocista escucha a Jim antes del entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
Guillermo Mestre

Siete días tuvo vigencia el efecto revulsivo en el estado de ánimo general de todos los estamentos del Real Zaragoza, los que fueron del 5 al 11 del presente abril. Y, tras las dos victorias de excelente paladar logradas en esas fechas de la semana pasada ante Fuenlabrada (0-1) y Almería (2-1), apenas cinco días ha tenido efecto el placebo de los zaragocistas de verse alejados de la raya del descenso en seis puntos, algo insólito en este duro año. Los que han unido la noche del domingo pasado, día 11, con la del viernes, día 16. Es el breve tránsito del triunfo ante los almerienses al varapalo (3-0) recibido en el norte de Cataluña.

La derrota de anteanoche en Gerona ha devuelto a todos los protagonistas, de dentro y fuera del vestuario, a la casilla anterior a este corto periodo de tiempo en el que la calma, el estado de confianza, ha impregnado puntualmente el ánimo de todos los miembros del zaragocismo. Era tal el ansia por ahuyentar los miedos, son tantos los meses –siete– de zozobras y pánicos en todos los sentidos, que la gente necesitaba darse un respiro y pensar solo en positivo, sin apreciar o prever los peligros que aún acechan a este apurado Real Zaragoza 20-21.

Al respecto, técnicos y jugadores no tardaron en reaccionar tras el 3-0 encajado en Montilivi hace unas horas. Queda derogada la semana de acción de gracias y es necesario retornar, con firmeza, al modo ‘alerta máxima’. Los rivales directos de la cola de la clasificación, además, se encargaron de enrevesar aún más el follón que reina en el pelotón de equipos que cierra la tabla y se juega la vida en cada lance, a falta solo de ocho jornadas.

«En el fútbol no te puedes relajar», dijo Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ en la misma rueda de prensa en el estadio gerundense. Un modo indirecto de asumir lo acontecido en Gerona en un duelo tan complidado ante un coco de la categoría. «Tranquilidad, ninguna. Aún queda mucha liga, muchos partidos y el objetivo –la salvación del descenso a Segunda B– está haciéndose largo, es duro, muy duro durante todo el año», apostilló Jim. Alberto Zapater, el capitán, portavoz en los días torcidos por costumbre y galones, reincidió en lemas previos al respiro de la última semana de cierta ‘euforia’ generalizada alrededor del equipo. «Nos quedan siete finales. Y hay que sumar, lo que tenemos que hacer es sumar, nosotros necesitamos puntos», dijo sobre la misma hierba de Montilivi.

Retornaron los mensajes de tantas semanas anteriores, los del medio ambiente del temor, de las cábalas, del exceso de responsabilidad por tanto como hay en juego. Es el mismo escenario que surgió tras los patinazos, los resultados insuficientes ante rivales directos como el Logroñés (1-1) y el Cartagena (0-0). Nada está hecho y va a tocar sufrir de lo lindo. Con 41 puntos, la permanencia es simplemente imposible. Y es difícil discernir cuántos más serán necesarios, aunque seguro que no son pocos. «El 3-0 de Gerona ha sido un manotazo grande», admitió Jim tras el partido, antes de mandar el mensaje necesario para que todo el mundo se resintonice en la frecuencia anterior a este ‘calmado’ viaje a Montilivi que tan mal ha salido: «Tenemos que levantarnos pronto», dijo el alicantino.

Zapater, por su parte, trató de sacar hacia fuera los bollos en la carrocería del vestuario que provocó esta goleada. «Este partido no tiene que quitar valor a todo lo que hemos hecho hasta ahora. Hemos de seguir creyendo para ganar la ‘final’ contra el Sporting de Gijón. No podemos perder la confianza», expuso el cincovillés.

En el entrenamiento pos partido de ayer en la Ciudad Deportiva, desarrollado tras toda la madrugada maldurmiendo en el autobús de vuelta, habló Jim en corro, como es habitual. También hizo partícipes a los veteranos, al mismo Zapater, a Cristian Álvarez, a Atienza... Es obligado reaccionar, olvidarse de estos breves días de bálsamo mental que acabaron con la bofetada de Gerona. Quedan siete partidos, 21 puntos. Y las cuentas tardarán en cuadrar.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión