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Iván Azón, la forja de un ganador

El itinerario del joven delantero que encarna las ilusiones del zaragocismo, un portento físico que fue atleta y gimnasta.

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Iván Azón, jugando con Marianistas, recogiendo un premio como atleta, y como delantero del Zaragoza cadete.
Heraldo

Lleva dos goles pero la afición lo quiere como si llevara doscientos. Iván Azón ha resucitado al Real Zaragoza con dos acciones de ariete puro contra el Fuenlabrada y el Almería. Además de transportar a la tranquilidad al cuadro que gestiona Jim, este fortachón que en la pasada Nochebuena alcanzó la mayoría de edad ha conseguido devolverle la ilusión al zaragocismo. Los viejos aficionados lo comparan con Ocampos, el artillero de los Zaraguayos. Pretérito aparte, el presente y el futuro del Real Zaragoza lo abandera este ganador, el delantero juvenil que le dijo que no al Barça y al Madrid porque quiere ascender a Primera División con el Zaragoza.

Mete y meterá goles con el Zaragoza porque le encanta el fútbol y ama el Real Zaragoza. Pero Iván Azón también habría destacado en los grandes deportes olímpicos: el atletismo, la gimnasia o la natación. Con ocho años ya ganó la Carrera del Parchís que organiza El Corte Inglés, con once ya destacó en un Campeonato de España de Gimnasia, con 13 volaba sobre la piscina. Más que un futbolista, en verdad se trata de un atleta al que la pasión por el fútbol de su padre le condujo a La Romareda.

Hijo de Miguel Azón ‘Míchel’, futbolista de tronío en la regional con el Hernán Cortes de Gil Sevilla, y sobrino de Carlos Azón, otro futbolista de postín en Aragón, Iván Azón es el segundo hijo del matrimonio formado por Miguel Azón, economista y ejecutivo de Caixabank, y Marta, investigadora y profesora en la Universidad de Zaragoza. Tiene un hermano mayor, Miguel Ángel, que ahora cuenta con 20 años y estudia Tercero de Medicina en Valencia.

Iván Azón se inició en la fértil cantera de Marianistas, donde comenzó a jugar en edad benjamín con sus compañeros de clase. Desde que se calzó las primeras botas, Iván se pidió el número 22, el mismo que lucía Diego Milito en el Real Zaragoza, una de las últimas grandes estrellas del zaragocismo. Ya en edad benjamín, comenzó a destacar poderosamente, fichando por el Amistad. Allí, en Juslibol, con Diego García en el banquillo, se hartó a meter goles. Miguel Ángel Catalán, entonces técnico de la Ciudad Deportiva del Zaragoza y ahora jefe de captación del Barça en Aragón (ojo a este último dato...), lo fichó para el Zaragoza en el campo de La Azucarera.

Se incorporó a la cantera del Real Zaragoza en su segundo año alevín. Antes ya había brillado como atleta. También como gimnasta, donde lo bordó en el Campeonato de España con el club Flip Flap de Ana Ordóñez. En la Ciudad Deportiva fue entrenado primero por Míchel Berges. Ya en edad infantil fue dirigido por Raúl Jardiel. Crecía y no paraba de crecer. Tanto crecía que tuvo que dejar de jugar al fútbol con 13 años por un problema de crecimiento en la rodilla derecha, concretamente en el cóndilo femoral. Más de un año estuvo sin meter goles Iván Azón. Se pasó a la natación para rehabilitarse. También se pasaba todos los días por la Ciudad Deportiva para ver a su compañeros y para recuperarse en el gimnasio. Ni un día dejó de ir... Tanto Iván como su familia valoran muchísimo el enorme cariño y atención que le prestó Armando Monge, entonces técnico de la Ciudad Deportiva, además de notable pedagogo. Igual que Pedro Suñén, ahora en la Fundación del Real Zaragoza.

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Iván Azón, con 11 años, en el Campeonato de España de Gimnasia.
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El artillero regresó con la rodilla recuperada en edad cadete, donde el aporte del entrenador Quique Falcón sería fundamental. Falcón, el último ariete del fútbol aragonés (hasta Azón, claro) y máximo goleador de España con el Fraga, entendió que en el chaval había madera de delantero, de uno de los escasísimos puntas que en España juegan al espacio. Se volvió a salir al año siguiente con Miki Álvarez. Ya entonces era proyecto de primer equipo para Ramón Lozano. En edad juvenil, fue cedido al Olivar de Rafa Gracia. A su regreso al Zaragoza, Iván Martínez le entregó el mástil para portar la bandera del Real Zaragoza en su histórica participación en Champions League Juvenil. El 12 de febrero de 2020 ya hizo temblar las porterías de La Romareda con dos balones estrellados en el larguero que defendía el Olympique de Lyon. Entonces ya tenía sobre su mesa ofertas de todos los grandes de España. Su familia y él decidieron permanecer en Zaragoza para, después de finalizar Bachillerato con sobresaliente, comenzar a estudiar Ingeniería este curso. Javier Garcés le hizo saltar al filial, al Deportivo Aragón. Para siempre quedará la duda de qué habría hecho el Real Zaragoza si hubiera alineado a Iván Azón con el primer equipo en la promoción de ascenso ante el Elche. Sin dinamita, tras ser reclamado Luis Suárez por el Watford, fue eliminado sin ser capaz de meter ni un gol. Este año le hizo debutar Baraja, le hizo titular Iván Martínez y el milagroso Jim no sabemos muy bien lo que hace con él... Pero el caso es que este hijo modélico, este alumno ejemplar, este portento físico vestido de futbolista ha alcanzado en apenas dos ratos algo para nada sencillo: encarnar la ilusión del zaragocismo.

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