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Juan Ignacio Martínez: "Estoy seguro de que vamos a salir de esta crisis"

El entrenador del Real Zaragoza describe con todo detalle la situación del vestuario, comprometido para reaccionar ante el Tenerife este sábado en La Romareda después de dos peligrosas derrotas.

Juan Ignacio Martínez, este miércoles antes del inicio del entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva.
Juan Ignacio Martínez, este miércoles antes del inicio del entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva.
Javier Belver

Llega el final de liga y se empieza a acotar el terreno para el Real Zaragoza. El reto de la permanencia es de gran envergadura.Hacen falta la mitad de los 45 puntos en disputa de aquí al 30 de mayo.

Sí. Ahora mismo la situación está clarísima para todo el mundo. Mi discurso no ha cambiado desde el primer día que vine. Tenemos muy pocos puntos en la tabla clasificatoria. Hemos tenido una rachita que nos ha dado para ver la botella medio llena y por eso, tras dos derrotas consecutivas, no hemos vuelto a caer de nuevo a los cuatro últimos puestos. Es un escaso consuelo, pero algo habíamos hecho bien hasta la semana pasada. Y habrá que volver a hacerlo.

Las dos derrotas últimas ante Alcorcón y Oviedo han roto la buena racha. En 15 partidos que restan, caben ya pocos fallos más.

El margen nuestro es muy pequeño, por no decir nulo. Yo soy por naturaleza una persona positiva, pero no dejo de ver normal la preocupación de todo el mundo. Yo voy por la calle, al supermercado, y palpo las sensaciones, para lo bueno y lo malo. No tiro balones fuera, no pongo excusas ante el presente. Estamos ocupados en solucionarlo. Tenemos detrás a una ciudad y a una afición muy importante en el fútbol español. Y tenemos que arreglarlo como sea.

A usted esto que sucede ahora no le sorprende. En su presentación advirtió de que habría «frenadas en seco» que tendrían que saber superar. ¿Está la plantilla preparada para superar esta recaída?

Ojalá yo tuviera magia. No soy tan ingenuo, sería un idiota con mayúsculas, si pensara que por mi positividad y por la ilusión que yo le pongo vamos a ganar partidos. Por eso digo siempre que yo no hago nada, que son los futbolistas los protagonistas de la reacción que hemos tenido entre mitad de diciembre y febrero. En ellos está la clave. Si solo fuese cosa del entrenador, todo el mundo lo haría igual y nadie perdería nunca. Como dijo Di Stéfano, «si reza un equipo y reza el otro, al final empatan». Y esto no funciona así.

Usted es la piedra angular de la creencia zaragocista en que esto va a terminar bien, sin drama.

Yo no estoy solo, detrás está todo el ‘staff’ técnico que me acompaña, con Javi Suárez como pieza fundamental desde que vine. Hay mucho más detrás de cada triunfo. Mi motivación va en mis genes, que vienen de mi mamá. La vida, para mí, es levantarme cada día con ilusión y pasión por lo que hago. Disfruto. Mi sueño fue ser futbolista y solo llegué a jugar en Segunda B. Por eso les digo ahora a los chavales que yo, desde mi posición de entrenador ya veterano, los envidio. Son unos privilegiados y han de dar solución a los problemas que el fútbol les plantee en su carrera. Esto es así.

A su llegada, llenó las paredes del vestuario de mensajes, con lemas, con pensamientos llenos de optimismo. ¿Cuál es ahora la medicina apropiada?

He propuesto una serie de pautas a los jugadores. Nos hemos marcado una serie de objetivos desde ya mismo, individuales y colectivos. Tenemos retos muy serios, que deberemos cumplir de aquí hasta el final. Todos.

Entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva
Entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva
Javier Belver

¿Puede describir alguno?

Pues hay que ser muy fuertes, casi infalibles, en el apartado defensivo. En Segunda División, este año, los partidos quedan 1-0, 0-1 o 1-1 en la mayoría de los casos. Nosotros, si no metemos un gol, solemos perder. Es así. Fuera de casa, el Real Zaragoza ha encajado gol en todos los partidos. EnMálaga ganamos porque marcamos dos, algo extraordinario, si no, no lo hubiéramos hecho. En Cartagena empatamos porque metimos un gol, pues ellos nos habían dado primero. Si nos mete un gol el rival, tenemos muchísima dificultad para remontar, para marcar goles. Así que es imprescindible tratar de cerrar nuestra portería a cero.

¿Alguno más?

No vamos a descubrir nuestros errores. Que los adversarios se esfuercen en observarnos y trabajen para encontrarlos. Pero los chicos ya saben que lo ocurrido en las dos últimas derrotas ante Alcorcón y Oviedo no puede volver a suceder. Si tenemos que reaccionar más veces ante una frenada en seco como la actual, es posible que no nos dé de sí para salir bien parados. Y Juan Ignacio dejará de ser el mejor psicólogo del mundo. Hay que volver a ganar ya mismo, este sábado al Tenerife.

¿De qué modo se puede convencer a los futbolistas del Real Zaragoza de que pueden ganar de nuevo, tal y como lo están haciendo a empujones los demás rivales de la zona baja?

Yo, ante esta cuestión, voy y he ido en las últimas horas al grano. El Castellón parecía muerto y le ganó 4-0 a Las Palmas. El Cartagena, que se ha reforzado muy bien, superó al Leganés, uno de los favoritos. El Alcorcón vino aquí moribundo y ha ganado dos partidos seguidos... Les he preguntado a los futbolistas del Real Zaragoza:«¿Habéis sido capaces con anterioridad de ganar partidos duros frente al Fuenlabrada, Ponferradina, Lugo, Málaga....?». La respuesta es «sí». Así que se puede. Estos chicos han vivido momentos mucho más caóticos esta temporada que los que atravesamos ahora, incluso a nivel de club. Y han sabido salir airosos. Así que vamos a repetir esa conducta.

¿Cuál es la respuesta del vestuario ante estos varapalos últimos?

Creo que es buena, la adecuada. Yo espero, en este sentido, la respuesta positiva de todos los veteranos, de los jugadores que tienen ese punto más de experiencia respecto de los más jóvenes. Hay gente clave en el vestuario, que posee un plus añadido, algo que necesitamos muchísimo.

En Zaragoza, hoy, el peligro no solo se trata de un descenso a Segunda B. Es que detrás está la supervivencia de un club histórico. Esto carga de responsabilidad a los protagonistas. ¿Puede haber riesgo de bloqueo mental ante este alto rango del problema?

Yo no quiero nombrar en el vestuario eso de «Segunda B». Es verdad que estamos inmersos en una labor de sacar al Real Zaragoza de un posible descalabro, de algo catastrófico o como se quiera llamar, pero no quiero que nadie cite en el equipo esa palabra. Todo el mundo es consciente de dónde estamos y de lo que hay que escapar. Yo les he puesto la clasificación colgada en una pared del vestuario. Y les digo:«Señores, esto es lo que hay y esto es lo que debemos arreglar». No hace falta más. Es suficiente con eso.

Describa lo que ha visto en la última charla conjunta con el grupo, en la mañana de ayer.

Compromiso de todos los futbolistas del Real Zaragoza. Mirándoles a los ojos, eso es lo que me han transmitido. Y también lo han hecho, después, durante el largo entrenamiento que hemos llevado a cabo. Queda el último eslabón:trasladar todo esto a la competición, este sábado frente al Tenerife. Si lo hacemos, ganaremos con absoluta seguridad.

En años tan deficientes, siempre hay quien se queja de las críticas, de los análisis severos con el equipo. ¿Usted qué opina?

Los periodistas hacen su trabajo. Y, en circunstancias así, lo lógico es que haya críticas. Es evidente. Nada que objetar. Mi criterio es que la crítica fuerte, bien utilizada, ha de servir al futbolista para crecer y voltear una situación adversa. El fracaso se puede superar si se entienden las críticas como acicate. Los fuertes, así lo hacen. Aunque también hay jugadores más débiles que se vienen abajo. Para esto estamos los entrenadores, para solventar todo esto. Yo no veo nada anómalo en lo que está sucediendo en Zaragoza en un año como este.

Entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva
Entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva
Javier Belver

Quedan 15 ‘finales’ dentro de este fútbol de mentira, de estadios vacíos, de horarios intempestivos. ¿Cuánto va a echar de menos los estímulos tradicionales, el público, el ambiente previo, el ruido intrínseco de un partido?

Yo intento aliviar este factor subrayando que todos vamos a jugar con las mismas armas. Les he pedido que, hasta los jugadores que están en el banquillo, ahora sentados en la grada, los no convocados, han de hacer de aficionados. El último día, los del Alcorcón lo hicieron muy bien, parecía que había un centernar de seguidores suyos en La Romareda. La energía la debemos transmitir todos durante los partidos, en el silencio de la grada. Hay que tirar sangre por los ojos. Ahora necesitamos a todo el mundo. Nos estamos jugando la vida. No solo el orgullo o el prestigio, sino muchas cosas más de cara al futuro.

No caben deserciones ni la elusión de responsabilidades.

Así es. Desde que vine, mi impresión es que hemos competido bien todos los partidos excepto el día del Alcorcón. Y yo les he dicho a los jugadores que me incluyo en el lote, que igual yo no preparé bien ese choque y por eso salió como salió y nos pasaron por encima en actitud. Esto nos afecta a todos. Siempre y sin excepción.

Los delanteros acaparan el foco de la crítica más ácida. Es marzo y ningún ariete, salvo el tanto del juvenil Azón en Cartagena, ha marcado un solo gol en toda la temporada. ¿Cómo administra semejante cosa?

Yo no puedo estar recordándoles todos los días sus cifras, aunque son indiscutibles y están ahí. Lo mío es trabajar con ellos para que vean puerta por fin en los partidos. No paramos de repetir acciones en los entrenamientos, automatismos, remates, disparos, cabezazos... cada día, siempre. Es como la gimnasia rítmica. Hay que repetir los ejercicios hasta que salgan perfectos. Miles de veces. Las que sean necesarias. En los entrenamientos, créanme, todos marcan auténticos golazos. Algún día eso debe trasladarse a los partidos.

¿No están hundidos moralmente, avergonzados incluso?

Yo hablo mucho con ellos. Me siento, charlamos, les enseño vídeos de sus jugadas, las analizamos, buscamos los errores y como solucionarlos. No es normal lo que sucede. Y saben que, si no reaccionan anotando, las críticas están justificadas. Esto es el Real Zaragoza y la mayoría de los delanteros que han pasado por aquí últimamente están ahora en Primera División. Por algo será. Lo de este año es inaudito.

El goleador único del equipo es Narváez y usted lo lleva a la banda últimamente. ¿Piensa acercarlo tácticamente a la portería?

Muchas veces terminamos los partidos con él por dentro, aunque empiece partiendo desde un extremo. Él suele irse de zona por iniciativa propia para venir conduciendo, con su eslalon, y buscando el perfil para su disparo más cómodo. Si lo colocas fijo en el área suele costarle más encontrar espacios y balón. Narváez tiene siempre libertad para moverse. No es él el problema ante el gol.

Volvemos al círculo vicioso.

No me preocupa la ubicación de Narváez, sus goles seguirán llegando. El problema es ver si conseguimos que los ‘nueves’ de la plantilla (Gabriel Fernández, Vuckic, Alegría), alguno, enchufe ya de una vez el primer gol y rompamos con este raro caso. Las rachas, un día cambian. Lo necesitamos como el comer. Es un debe muy importante para el equipo. Sin goles, no hay nada que hacer.

Alegría vino para solucionar este déficit y no se ha estrenado tras seis partidos. ¿Cómo está?

Creo que no está nervioso, aunque por dentro seguro que lleva la procesión. Ha venido con una motivación, se juega su futuro en su club. Hace cosas bien, nos da salida de balón, presión, buenas disputas. Pero necesitamos sobre todo eficacia ante el gol. Lo sabe.

El portero, Cristian Álvarez... ¿le preocupa su bajonazo de solvencia en los últimos partidos?

No. Son cosas que suceden en el fútbol. El gol de Oviedo fue un compendio de malas decisiones del equipo. Una mala salida (de Francés), la parábola que hace el centro (no tapado por Vigaray), la mala marca del rematador (Jair es superado por alto), la duda en la salida del portero, el uno por el otro... El gol del Alcorcón fue un lance de mala suerte en el día en el que él volvía tras una lesión, con la decisión mía, con algo de injusticia, de dejar en el banquillo aRatón, que venía de hacer dos buenos partidos. A mí me pagan para tomar decisiones como esta. Cristian tiene experiencia y considero que se recuperará de este bache.

Los tres fichajes de invierno, Alegría, Peybernes y Sanabria, no están siendo determinantes, algo que parecía obligado en enero ante los problemas del equipo.

En el caso de Peybernes, pese a no jugar, considero que está haciendo mucho mejor a Francés y Jair. Le ha dado un plus a los entrenamientos, competencia. Sanabria, con la lesión, no nos puede ayudar. Y Alegría, ya lo hemos analizado. No podíamos cambiar a todo el equipo, como casi ha hecho el Cartagena. No tengo quejas.

Ante el calendario que se avecina, las probatinas tácticas no parecen ya lo más aconsejable: jugar con cinco defensas, darle la titularidad a un debutante del filial...

Yo estoy abierto a todo. Ahora, para recibir al Tenerife, me encuentro con cuatro bajas en el medio centro, Ros, Francho, Eguaras y Sanabria. Si, después de todos los entrenamientos, yo veo que es el joven Castillo el que más se adecúa a lo que necesitamos, ya me encargaré yo de que llegue bien mentalmente para ser titular. No pasaría nada. Y lo del dibujo táctico con cinco atrás, lo veo más como solución a partido avanzado que desde el inicio. Está trabajado.

Sobreponerse a una recaída tras una reacción inicial es siempre delicado. Y eso requiere su primer giro de tuerca este sábado.

Estoy seguro de que esto lo vamos a sacar adelante. Estamos en una situación muy difícil y, en ese escenario, al personalidad del jugadores es factor clave. Y veo cosas muy buenas en la mayoría de ellos. El factor sorpresa de Juan Ignacio ya se ha terminado. Ya todo el mundo nos conoce. Toca hacer cosas distintas, sorprender.

Se le ve convencido, entregado a una encomienda cercana a lo imposible desde su llegada.

Eso lo sabe todo el mundo en el club. Este episodio en el Real Zaragoza es el de mayor trascendencia en mi carrera deportiva. A mí me ha salido un herpes por estrés, lo vivo de lleno cada día, sé lo que hay en juego. Cosas que no me habían pasado en mi vida. Estoy en una presión mental muy fuerte, me conozco. Mi mujer y mis hijas me dicen que no sufra tanto, lo ven. Pero visualizo la alegría del último día, cuando nos hayamos salvado. A veces pienso que marco yo los goles, como si jugara. Entre todos, con energía positiva, vamos a dar solución a esto. Seguro.

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