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fútbol

El Real Zaragoza vuelve a fracasar y pierde 1-0 ante el Oviedo en un duelo clave

Un tanto del exzaragocista Rodri al inicio del segundo tiempo fue suficiente para tumbar a un errático equipo aragonés, que no reacciona y se vuelve a hundir.

El Real Zaragoza dio muestras de hundimiento progresivo al caer, por segunda vez consecutiva en una semana, esta vez ante el Oviedo por 1-0. Fue un partido malo, sin chispa ni profundidad de los aragoneses, incapaces de marcar ante un rival atorado, con dudas, que no jugó más ni mejor que él como para hacerse acreedor a los 3 puntos. Pero el Zaragoza es ahora incapaz de superar a ningún adversario.

El choque transcurrió desde el mismo inicio bajo un envoltorio lleno de nervios en ambos equipos, con muchas imprecisiones y miedo a hacerlo mal, a cometer errores gruesos. Por eso el fútbol fue feo, repleto de acciones timoratas y sin riesgo, con pases en corto y muy escasas llegadas a las áreas. La primera parte fue de mayor iniciativa zaragocista, ante un Oviedo torpe, sin pegada arriba, con muy poca imaginación en el centro del campo, donde echó mucho en falta al sancionado Tejera y a las subidas de Mossa, el otro ausente azul por castigo. Los de Juan Ignacio Martínez manejaron el timón las más de las veces, pero sin saber qué hacer cuando tocaba acabar cerca del gol. Lo de siempre, vamos.

Los primeros 45 minutos, de 0-0 de catón, dejaron un balance de ninguna oportunidad de gol del Oviedo y cuatro disparos con peligro dispar de un errático Zaragoza de tres cuartos de campo en adelante, con el repescado Larrazabal insulso, con Bermejo fallón en labores de enganche detrás de Alegría y blando en las disputas. Nada nuevo tampoco. El más claro lo erró Narváez en el minuto 29, a bocajarro tras un pase atrás de Vigaray en una penetración perfecta del lateral hasta la línea de fondo, pero el disparo del colombiano se estrelló en la cara del exzaragocista Grippo y evitó, sin querer, el 0-1 que ya se cantaba.

Antes de esa opción, la más notable de los tomates (de rojo vistió el Zaragoza), Bermejo remató alto en el 6 desde la frontal del área, con todo a favor. El propio Narváez, en el 15, después de una larga conducción en un contragolpe armado por otro rescatado para la titularidad, Zapater, acabó lanzando alto igualmente. Y Nieto, la tercera novedad de Jim en el once inicial, falló en el área pequeña un balón muerto tras un córner bajado por Alegría en el minuto 19, cerca del poste izquierdo de Femenías. Como es habitual este año, el Real Zaragoza necesita un camión tráiler lleno de ocasiones de gol para, de vez en cuando, marcar uno. Su índice de eficacia es ínfimo.

Partido Real Oviedo - Real Zaragoza, jornada 27 de LaLiga SmartBank
Partido Real Oviedo - Real Zaragoza, jornada 27 de LaLiga SmartBank
AGENCIA LOF

El 4-2-3-1 de Jim funcionó a medias. El equipo aragonés superó ligeramente a un nervioso Oviedo, pero más por inercia y acumulación de yerros incomprensibles de los astures que por la buena práctica de los zaragocistas. Alegría volvió a ser una isla. Los centros de Nieto, varios, fueron todos deficientes. Bermejo fue una máquina de perder balones, como Larrazabal, que intentó cosas que no parece capacitado a hacer, tipo taconazos y una medio ruleta, sin éxito alguno. Narváez, fuera y lejos del área, sabido es que pierde eficacia. En la media, Zapater anduvo impreciso con la pelota, falto de minutos y regularidad. Eguaras, una de cal y cuatro de arena, su hábito. Lo mejor, la defensa, firme ante un adversario sin filo ni aristas peligrosas hasta el descanso. Cristian Álvarez, con la lupa encima, estuvo inédito en la primera mitad del duelo.

Por enésima vez en esta campaña, todo quedó abierto y pendiente de lo que sucediera tras el refrigerio sobre el patatal del Carlos Tartiere, con un césped impropio de estos tiempos. Y el desarrollo de la película ya se ha visto varias veces en lo que va de curso. Enseguida, un error grosero de la zaga aragonesa y… el 1-0 a favor de un Oviedo que recibió como regalo su primera ocasión clara y, en su caso, sí la supo aprovechar. Fue el exzaragocista Rodri, de cabeza, superando a Jair en el salto tras una duda por alto de Cristian Álvarez, en una contra patrocinada por un error grave de Francés en la salida jugando desde atrás. Uno de esos balones que jamás hay que perder, que nunca hay que entregar a un contrario con todo el equipo desplazado. Tremendo palo para un equipo con la autoestima disminuida. Y retrato a Jair, al que le ganó un balón vital un ariete de 1,74, midiendo él 1,90.

Jim hizo dos cambios. Metió a Chavarría e Iván Azón y retiró a Alegría y Zapater. Pasó a un 4-1-4-1 en un equipo que quedó grogui por completo tras el tanto ovetense. Qué poca capacidad de reacción para tanto como hay en juego. De hecho, el Oviedo perdonó el 2-0 en el 67, cuando Borja Sánchez culminó un centro atrás de Sangalli en el área y Cristian Álvarez rechazó con acierto bajo palos. No se avistaba el empate por ningún sitio. Lo más parecido a un remate con cierta intención fue un centro-chut de Narváez desde la banda izquierda que paró por alto Femenías sobre la raya, en el minuto 70.

Igbekeme relevó a Larrazabal, un futbolista difícil de describir en su aportación al juego. Quedaba un cuarto de hora y si alguien rondaba el gol era el Oviedo, que no se creía aún ir ganando este partido. Obeng, recién incorporado del banquillo, pudo marcar, solo en el área, pero no controló el pase lanzado desde lejos por Borja Sánchez, que lo dejó solo ante Álvarez en el 75. Las prisas arruinaron cualquier reactivo zaragocista. El final del partido fue un rosario de yerros incomprensible, fruto de la impotencia, con tarjetas para Igbekeme, Francés, idos de la onda adecuada. Había que llegar al área y ni se aproximaban. Jim retiró a Alegría cuando más se le necesitaba, se supone. Azón fue, como su colega, un náufrago sin suministro de balones.

Es un pecado mortal que se encaje el gol rival en el minuto 52 y ya no haya capacidad de renacer. Es un síntoma de muerte que ya se padeció en tiempos de Baraja e Iván Martínez. Transmite el equipo al exterior que no tiene carácter, que no hay un plan B en sus mentes cuando se encaja primero y no se ponen por delante en el tanteador. El efecto Jim parece haberse esbafado. Esto último es lo más preocupante, sin duda, porque el alicantino se había constituido en el gran baluarte anímico de un Zaragoza moribundo cuando llegó, a mitad de diciembre.

En el minuto 88 se soñó con un penalti a favor, vía VAR, pues De la Fuente acudió a monitor para revisar una posible mano de Grippo en pelea con Gabriel Fernández en un centro por alto. El gozo en un pozo de los zaragocistas pues la cosa acabó con falta del ariete uruguayo y tarjeta para él. Una decisión extraña. Y, para corolario de otra catástrofe más de los aragoneses en este fatal curso, en vez de acabar el duelo en el área local, el suplicio concluyó con una vaselina de Sangalli que se estrelló en el 90 en el larguero, con Cristian ya batido y con Obeng, lento, incapaz de remachar a puerta vacía el 2-0.

El pitido final fue la más viva muestra de la decepción entre los rojos y amarillos, mientras el Oviedo sale de un solo salto de la zona de peligro a la que el Zaragoza podía haberlo mandado de lleno. No sabe jugar el equipo zaragocista este tipo de partidos a cara o cruz. No le gana a nadie, aunque parezca superior por momentos. No se ha solucionado el problema de la ausencia de gol y ese mal es letal de necesidad a largo plazo. En Tartiere fue una muestra cristalina de esta patología que tan mala pinta tiene.

Jim necesita un reseteo total del equipo en esta semana venidera. Se le ha roto el dial de frecuencia con sus muchachos. Y se ha regresado a un formato anterior a su llegada, al de noviembre. Peligro máximo. Alerta total. Alarmas rojas a todo grito.

Ficha Técnica

Real Oviedo: Femenías; Nieto, Grippo, Christian Fernández, Lucas; Édgar, Javi Mier; Sangalli, Borja González (Carlos Hernández, 86), Nahuel (Obeng, 73); y Rodri (Borja Valle, 73).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto (Adrián González, 85); Zapater (Chavarría, 64) , Eguaras; Larrazabal (Igbekeme, 73), Bermejo (Gabriel Fernández, 85), Narváez; y Alegría (Iván Azón, 64).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Grippo (16), Igbekeme (74), Francés (81) y Gabriel Fernández (89).

Goles: 1-0, min. 52: Rodri.

Incidencias: Noche fría en la capital de Asturias, con 8 grados al inicio del partido (21.00). El césped del estadio Carlos Tartiere presentó un aspecto muy irregular, con infinidad de calvas y baches.

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Partido Oviedo - Real Zaragoza, en directo
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