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Los gafes del Alcorcón y del árbitro, razones de conjuro en el Real Zaragoza

El rival madrileño ha ganado en La Romareda en las tres últimas campañas con facilidad, por 1-3, 0-2 y 0-1. El equipo aragonés no conoce la victoria con Javier Iglesias Villanueva al silbato.

Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ da consignas a los futbolistas del Real Zaragoza en el ensayo del sábado.
Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ da consignas a los futbolistas del Real Zaragoza en el ensayo del sábado.
Toni Galán

Al margen de los aspectos puramente futbolísticos, anímicos y grupales, todos claves para volver a sumar un triunfo hoy en La Romareda ante el Alcorcón, el Real Zaragoza está obligado a invocar en un conjuro a dos cuestiones que conviene modificar para evitar un doble gafe.

Por un lado, es necesario encontrar alguna fórmula de magia –blanca a ser posible– para cambiarles el paso a los madrileños en el estadio zaragozano, pues en las últimas tres temporadas siempre juegan aquí de maravilla y, además, acaban llevándose los 3 puntos con victorias inapelables.

Y, simultáneamente, conviene encontrar alguna advocación o ceremonia de exorcismo que desemboque en que, con Javier Iglesias Villanueva en el arbitraje de un partido, el Real Zaragoza gane. Porque en los últimos tres años, desde que este juez gallego subió de Segunda B (no confundir con su hermano mayor Ignacio), el equipo aragonés ha vivido cinco choques con sus decisiones tras el silbato y... aún no conoce la victoria. El balance es de cinco empates y una derrota. Curioso.

Tres paseos alcorconeros

El Alcorcón se ha convertido en el último trienio en una espina cruzada en su garganta para el Real Zaragoza en La Romareda. Con anterioridad, desde que empezó a aparecer por la capital aragonesa hace una década, ya dio más de un disgusto, como en su estreno, eliminando en la Copa del Rey al equipo de Javier Aguirre (victoria por 0-2), que sería el último partido del preparador mexicano como zaragocista pues fue destituido y relevado por Manolo Jiménez.

Pero lo de las últimas tres visitas alcorconeras a La Romareda da que pensar. Se trata de ese tipo de rachas que, o se cortan de raíz con un partido rotundo, o tienden a cronificarse. Yendo cronológicamente hacia atrás, lo más fresco y reciente es el 1-3 del pasado mes de junio. O sea, el regreso del fútbol tras un trimestre de parón en seco de la competición después del traumático confinamiento de la población en España y la crisis sanitaria del covid-19 que aún está vigente. Aquella noche en la que el zaragocismo se quedó helado al ver que su equipo no se parecía ni un ápice al que quedó frenado en seco en marzo, invicto y lanzado hacia Primera División.

Los del sur de Madrid, entrenados por Fran Fernández, tras una hora espesa de fútbol feo, en la extrañeza primera de las gradas vacías, con los ánimos enlatados emitidos por la megafonía del estadio como un moscardón y varios futbolistas del grupo que dirigía Víctor Fernández fuera de sintonía por completo, se pusieron 0-3 a su favor en un festival de contragolpes ante un rival muerto. Stoichkov (ahora en el Sabadell, también goleador nocivo para los zaragocistas hace 10 días en la Nova Creu Alta) hizo los dos primeros tantos en apenas dos minutos y Sandaza redondeó el vapuleo. Solo al final, Linares maquilló el desastre que anunciaba, sin saberlo nadie entonces, el bofetón que el destino le guardaba al Real Zaragoza en un mes y medio negro.

Pero es que hace dos campañas ya ganaron 0-2, cuando Víctor Fernández aún pugnaba por cerrar la salvación milagrosa en la recta final de una liga caótica bajo el mando anterior de Idiakez y Alcaraz. El Alcorcón, dirigido por Cristóbal Parralo, venció con dos goles del exzaragocista Juan Muñoz, sin grandes esfuerzos, en una tarde obtusa de los blanquillos.

Y hace tres cursos, el Zaragoza de Natxo González, en pleno calvario de una primera vuelta catastrófica, cayó por 0-1 ante el Alcorcón de Julio Velázquez con gol de Álvaro Peña y el perdón de varios más por parte de los amarillos.

El último triunfo zaragocista data, pues, de la liga 16-17. Fue un 2-0 obrado por un tanto en propia puerta del central madrileño David Rodríguez y otro de Lanzarote, el primero tras una falta lanzada por el propio Lanzarote, y el segundo de córner directo ('olímpico'), el 17 de septiembre de 2016. Agua ha pasado en abundancia por el Ebro desde entonces.

El mal fario con Iglesias II

Y luego está lo del árbitro, Iglesias Villanueva II. En la temporada 18-19, la de su debut en Segunda, el colegiado gallego (de Pontedeume, La Coruña) pitó el 1-1 el Real Zaragoza en Las Palmas y el 0-0 ante el Numancia en La Romareda. En el curso 19-20, el pasado, solo asomó en Ponferrada, donde se dio otro empate, 1-1.

Y en lo que va de este torneo 20-21, el pequeño de los Iglesias (Ignacio, el mayor, lleva dos años retirado) dirigió el 2-2 inaugural ante Las Palmas en La Romareda; el 0-0 casi inmediato con el Sabadell, también en casa; y la derrota por 2-1 en Ponferrada.

No es normal este balance. Iglesias no está en la lista de perjuicios serios al Zaragoza, pero su presencia no les trae duende a los blanquillos. Tratándose de un gallego, quizá el conjuro ideal sería a base de queimada, por si de meigas se tratase.

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