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El Real Zaragoza apura las últimas horas del mercado, que se cierra esta noche

Las salidad de Vuckic o Larrazabal son piezas clave para la llegada posterior, in extremis, de un extremo.
​El día se presenta vertiginoso en las oficinas de La Romareda, al contrario que las últimas temporadas.

Vuckic (abajo, izda.) y Larrazabal (arriba, dcha.), puntos de atención en el día de hoy en el mercado.
Vuckic (abajo, izda.) y Larrazabal (arriba, dcha.), puntos de atención en el día de hoy en el mercado.
Oliver Duch

Se acaba en la noche de este lunes el mercado invernal del fichajes en el fútbol español. Cuando el reloj salte de las 23.59 a las 00.00 todo quedará consolidado definitivamente hasta la conclusión de la liga, allá por finales de mayo sin no hay imprevistos de por medio. España va de la mano de Italia, Francia, Alemania e Inglaterra. Solo Portugal va a otro aire, pues pone fin a su mercado el día 4 de este febrero que acaba de nacer, o sea, el jueves por la noche. Y el Real Zaragoza, al contrario que en años anteriores, llega activado al cien por cien a esta emblemática fecha en pos de redondear sus planes iniciales, diseñados en las tensas jornadas navideñas, cuando el equipo daba síntomas de asfixia y pisaba con muy mala cara los puestos de descenso a Segunda B, de los que aún no se ha alejado pese a su leve mejoría reciente.

Unos planes a los que le falta aún algún detalle por cuajar pese a que Miguel Torrecilla, el nuevo director deportivo blanquillo –llegó hace mes y medio al cargo tras ser despedidos Lalo Arantegui y José Mari Barba– ha logrado consumar buena parte de ellos en los 29 días previos a este de clausura.

En el día final del plazo lo principal es poder dar alguna salida más del vestuario, con el foco centrado en dos futbolistas: el delantero Vuckic y el extremo Larrazabal, tanto porque son dos salarios del estrato alto del actual vestuario –mucho más el esloveno–, como porque ambos ya conocen que no van a tener muchas oportunidades de participar en lo sucesivo tras la remodelación de la plantilla en estos días.

Solo si se puede ejecutar alguna de estas bajas en primera instancia, el Real Zaragoza estará en disposición de poner en marcha de inmediato la maquinaria para contratar un cuarto y último fichaje invernal: un futbolista de banda en ataque, preferentemente diestro. Si no es posible que Vuckic o Larrazabal dejen su sitio liberado a lo largo de las primeras horas de este frenético lunes, el refuerzo que Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ aún espera para el engranaje ofensivo no se hará realidad.

Anoche, tras un fin de semana de negociaciones a varias bandas, las sensaciones en el seno del club aragonés eran de máxima incertidumbre. Cualquier cosa puede suceder este lunes. Los días de cierre de mercado son una moneda al aire. Lo que parece bien encarado puede torcerse en cinco minutos y, por el contrario, operaciones que parecen desechadas tal vez encuentren un punto de acuerdo inesperado según se desenvuelvan los acontecimientos con el paso de las horas en los diversos clubes implicados en el compro-vendo-cambio de última hora. En estas coordenadas va a moverse el Zaragoza hasta la medianoche.

Atrás han quedado posibilidades abortadas de que Gabriel Fernández pudiera cambiar la cesión del Real Zaragoza al Rayo Vallecano, pues el Celta –su club matriz– no lo ha visto con buenos ojos. Por este lado, el de los cedidos (Zanimacchia y la Juventus de Turín, Tejero y el Eibar) todo parece imposible de modificar y no saldrán. Tampoco Atienza tiene intención de marcharse, mucho más tras la salida de Guitián. Necesita Torrecilla aumentar el vagón de bajas en el que montaron Papunashvili, Raí Nascimento, Nick y el citado Guitián. Solo así habrá otro acompañante para Alegría, Peybernes y Sanabria, los nuevos.

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