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Juanjo Narváez y el libreto de supervivencia

Juan Ignacio Martínez ha convertido al Real Zaragoza en un equipo que compite los partidos sabedor de sus limitaciones y que se alimenta de la inspiración goleadora del punta colombiano.

Juanjo Narváez, ayer, internándose en el área rival durante el encuentro ante la Ponferradina.
Juanjo Narváez, ayer, internándose en el área rival durante el encuentro ante la Ponferradina.
Guillermo Mestre

Desde la llegada de Juan Ignacio Martínez al banquillo del Real Zaragoza, en un momento de extrema dificultad deportiva, el equipo aragonés ha activado el modo supervivencia. Como en una película de acción o en un videojuego de plataformas, el Zaragoza se ha propuesto, por encima de todo, subsistir. Sacar adelante los partidos, sea como sea, es su única misión. Su mantra. Las formas han quedado relegadas a un plano secundario, cuestión hasta cierto punto lógica cuando hay en juego algo tan importante como la permanencia. De hecho, su fútbol no ha cambiado radicalmente –ni mucho menos– con respecto a las versiones de Rubén Baraja e Iván Martínez. Sus piezas son prácticamente las mismas –ayer fue titular Álex Alegría, pero su incidencia en el juego fue reducida– y la fluidez ofensiva, así como la llegada, siguen siendo los principales debes del grupo.

Sin embargo, desde la llegada de Juan Ignacio Martínez al banquillo, el Zaragoza compite, cuestión mayor, absolutamente determinante entre aquellos que pelean por la salvación. Con el alicantino al mando, el conjunto aragonés ha sumado tres victorias, un empate y solo ha cedido una derrota –injusta por sus formas, en Albacete–. El técnico le ha dado a sus jugadores un manual para la supervivencia extrema que tratan de cumplir a rajatabla en todos los partidos. Ayer, por ejemplo, con el marcador a favor, el Zaragoza se limitó a defender, a sostener su renta ante un adversario de la zona noble. Más que buscar el segundo, trató de sujetar por todos los medios el cero en su portería. Y, de momento, los números avalan la apuesta de supervivencia extrema de Jim, respaldado por las tres victorias consecutivas que ya acumula en La Romareda –las tres, además, sin encajar un gol–.

El factor colombiano

Sin embargo, hay un factor determinante en el libreto de Jim que es el que sostiene vivo el invento: Juanjo Narváez. El punta colombiano, que ya acumula siete goles en la presente temporada, atraviesa un notable momento de inspiración goleadora y, con su efectividad, permite jornada a jornada al Zaragoza agarrarse a la pelea por la permanencia. Anoche, en un encuentro trabado y espeso, Narvaéz volvió a ser el factor diferencial del Zaragoza, el jugador que permite seguir sumando puntos con cierta regularidad. Tras señalarse el penalti, el atacante no dudó, sabedor de que es el líder ofensivo del equipo, el futbolista que tiene la responsabilidad de hacer los goles. Como sucediera ante el Logroñés, Narváez anotó con seguridad la pena máxima, oro molido para el Real Zaragoza en tiempos de máxima necesidad.

Escorado a la banda izquierda en el sistema de Jim, el colombiano se ha destapado también como un futbolista sacrificado en labores de contención cuando el equipo lo demanda. Aunque no es un contrastado defensor, ayuda al lateral, trabaja en los apoyos, suma en el balón parado... De hecho, hasta que le duró la gasolina –fue reemplazado en el minuto 89 por Nieto– fue un auxilio constante a Chavarría en el carril zurdo. De sus botas y de que su fútbol siga sosteniendo este nivel en lo que resta de temporada dependen parte importante de las aspiraciones de permanencia del Real Zaragoza en los próximos meses. De Narvaéz y de que el libreto de supervivencia de Jim siga funcionando con el mismo porcentaje de éxito que lo ha hecho hasta la fecha.

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