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La permanencia requerirá entre 28 y 36 puntos más, según la historia

El ras más asequible de la salvación en 23 años de este formato de liga estuvo en 44 puntos en 2009. Por el contrario, el Deportivo de La Coruña bajó hace cinco meses con 51, el nivel más exigente.

Juan Ignacio Martínez 'Jim', en uno de sus primeros entrenamientos con el Real Zaragoza, la semana pasada.
Juan Ignacio Martínez 'Jim', en uno de sus primeros entrenamientos con el Real Zaragoza, la semana pasada.
Guillermo Mestre

El Real Zaragoza se ha marchado al lapso mini vacacional de esta semana de Navidad metido en problemas. Animado, reconstituido y con unos kilos de esperanza en el zurrón después de ganar 1-0 al Lugo el sábado en el estreno de Juan Ignacio Martínez ‘Jim’, el tercer entrenador del curso. Pero aún penúltimo en la tabla, el 21º, con solo 16 puntos sumados en 19 jornadas de liga, 16 sobre un total de 57 disputados. La espiral de partidos vivida desde septiembre tiene ahora una tregua mínima que, al equipo zaragocista, le sirve para resetear su sistema interno, para diagnosticar con detalle y lupas de aumento sus problemas, males y defectos (que son muchos) y tratar de poner remedio en lo sucesivo, con urgencia.

Primero, sobre el terreno de juego bajo la batuta de Jim, que ya tiene tarea inmediata y gruesa el mismo 2 de enero en Cartagena tras su feliz debut, éxito que ya ha quedado derogado por lo efímero del fútbol, mucho más cuando las dificultades clasificatorias acucian del modo que lo hacen. Y, después –simultáneamente–, de la mano de otra nueva pieza clave en el club, el director deportivo Miguel Torrecilla (relevo del despedido Lalo Arantegui), que ha de tratar de desabollar lo más que pueda la chafada carrocería y mecánica de un equipo que durante tres meses ha competido por debajo de los mínimos necesarios para sostenerse en la Segunda División.

Con estos preámbulos, imprescindibles para saber el abrupto y electrificado escenario de actuación del Real Zaragoza de aquí a mayo –al final de la temporada regular–, la pregunta de todo el zaragocismo está en el aire. ¿Tiene salvación este equipo con su escasa suma de puntos actual, 16? Y, si se considera que las matemáticas dan razones para el sí, de aquí derivan otras tantas de gran interés para la afición blanquilla. ¿Qué hay que hacer, qué se necesita ganar o empatar para adicionar los puntos necesarios que eludan el descenso a Segunda B y, con ello, la catástrofe societaria del nonagenario club aragonés?

El punto de partida es claro: restan los 21 partidos de la segunda vuelta más los dos que aún faltan por jugarse de la primera, el citado 2 de enero en Cartagena y el viernes 8 del próximo mes en La Romareda ante el Logroñés. O sea, al Real Zaragoza le quedan 23 duelos de alto voltaje por dirimir para salvar su vida, su existencia histórica en el fútbol profesional. Son, pues, 69 puntos los que se habrán de contender. Todos de oro, de enorme valor logístico, da igual dónde y contra quién se pugnen.

Al balance de la permanencia zaragocista le faltan aún muchas victorias por sumar, entre 10 y 12 al menos. Tener puntos 16 únicamente hoy, en el cambio de año natural, es un dato muy peliagudo, que destila vibraciones poco halagüeñas por más positivismo que cualquier observador pretenda imbuir a su microscopio.

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Ante este panorama, es ilustrativo escrutar qué ha sucedido, en lo concerniente a puntuación final, en todos los años anteriores en los que la liga de Segunda División se ha disputado con este formato de 22 equipos, con cuatro descensos siempre a Segunda B. El campo de observación nos deja ya 23 años con este método de competición, pues la liga de plata es así, como hoy, desde la campaña 1997-98. La jurisprudencia futbolística, sin ser infalible pues siempre está abierta a incorporar nuevos récords o situaciones singulares (el Deportivo de La Coruña estableció uno tremendo en la liga anterior, siendo el primero en descender a Segunda B con 51 puntos), deja ya numerosos indicios y referencias firmes en casi un cuarto de siglo transcurrido.

Las permanencias más baratas

Desde 1997, con este patrón de liga, el ras de permanencia más barato se estableció en la temporada 2008-09: en ese torneo, el 19º clasificado (el cuarto por la cola, que es el primero de los que se caen al piso inferior de laSegunda B) se quedó en 43 puntos y fue el Alavés. En ese año, en el que curiosamente el Real Zaragoza compitió en Segunda –fue el del ascenso con Marcelino García, en pleno agapitismo sísmico–, con 44 puntos servía para mantener la categoría. De hecho, el primero salvado, el 18º, fue Las Palmas y acabó sobrado, con 47, pero con tres menos también hubiera sobrevivido.

En un segundo escalón histórico surge la siguiente cota de salvación: la de los 45 puntos. Esta se dio también una sola vez, en la liga 2014-15, hace relativamente poco. El menos malo de los descendidos, el 19º, terminó siendo el Racing de Santander con 44 puntos. Y el que se salvó por delante de él, el 18º, fue el Osasuna, que evitó la catástrofe con 45, con un gol in extremis en la Nova Creu Alta de Sabadell que dio mucho que hablar.

De hecho, ese Osasuna y esos 45 puntos son el equipo y la puntuación menor real con los que se ha obrado una salvación hasta hoy. Esto es así, como ya ha quedado subrayado antes, porque en el caso menos exigente que marcó el Alavés seis años antes, Las Palmas acabó holgado en el puesto 18º, con los referidos 47 (dos más que los osasunistas en su histérica permanencia).

En el tercer escalón de salvaciones asequibles es, obviamente, el del peldaño de los 46 puntos. Ese rango rigió en tres ligas: la 1997-98, la 2000-01 y la 2018-19, esta hace solo dos campañas. Es decir, en estos tres casos, el descendido con más puntos, el 19º, se quedó en 45. En el primer caso, en junio del 98, quien bajó con ese bagaje fue el Elche. En el segundo, en 2001, fue el Compostela. Y en el tercero, hace año y medio, fue el Rayo Majadahonda. En estos modelos ligueros, se salvaron en la 18ª posición el Logroñés, el Elche y el Lugo, respectivamente. Los riojanos y los ilicitanos lo hicieron con los raspados 46 puntos que eran necesarios. Y hace unos meses, los lucenses se permitieron el lujo de hacer 47, aunque con uno menos les hubiera servido igualmente.

Para completar este análisis, al zaragocismo también le interesa conocer que, en un cuarto vagón de permanencias baratas, se pueden considerar los seis casos en los que fue suficiente sumar 47 puntos. Fueron las ligas en los que el primer descendido, el 19º, no pudo alcanzar, pues, más que los 46. Pasó en los torneos 98-99, 03-04, 04-05, 05-06, 10-11 y 11-12. Los que se fueron a Segunda B con 46 puntos fueron, respectivamente, Mallorca B, Leganés, Córdoba, Lleida, Salamanca y Sabadell. Y quienes salvaron el pellejo superando, con más o menos holgura ese ras de la vida, fueron Eibar, Polideportivo Ejido, Ciudad de Murcia, Tenerife, Gimnástic de Tarragona y Real Murcia.

Si se reunen todos estos ejemplos citados y considerados como los de las salvaciones más sencillas en los 23 años de liga con el actual rostro competitivo hacen un total de 11. Es decir, casi la mitad de ellos. Una muestra, pues, a tener en cuenta: en el 50 por ciento de los casos, quedarse en Segunda y no bajar ha oscilado entre los 44 puntos y los 47.

Las salvaciones más caras

Para que la vara de medir el cálculo sea lo más fiel posible, es interesante conocer el contrapunto, el otro extremo del cotejo: las salvaciones más caras en estos 23 años precedentes. Y, como se ha advertido al inicio, el récord lo estableció en la cercana liga pasada –terminada en agosto por la pandemia de covid– el Deportivo de La Coruña: los gallegos son los únicos hasta ahora que, con 51 puntos en sus alforjas, se han ido a Segunda B en el puesto 19º. El salvado como 18º fue la Ponferradina que, también en un caso con pocos parangones, conservó la división por el golaverage, también con 51.

Jamás había ocurrido tal hecho y la anterior plusmarca de puntos inútiles la ostentaban el Mirandés, Cádiz, Real Murcia, Racing de Ferrol y Levante, cinco casos, que ocuparon puesto de descenso con 50 puntos (singularmente, mirandeses y levantinistas, en los años 2002 y 2014, se vieron beneficiados por sendos casos de descensos administrativos, primero del Burgos CF y después del Real Murcia, y regatearon bajar a Segunda B en los despachos).

La liga más cara para mantenerse en Segunda y no descender fue, por lo tanto, la pasada. Pero, sin duda, la más cruel y exigente aconteció en el curso 2009-10, pues Cádiz y Real Murcia bajaron de la mano, como 19º y 20º, ambos tras sumar 50 puntos. Ese año, pues, fueron hasta dos los equipos que llegaron a ese nivel de puntos, los 50, sin serles útil para evitar el desastre. Ojo a este detalle.

Los números que cantan

Al Real Zaragoza le faltan 23 partidos por jugar. Si este curso fuera idéntico al más barato para permanecer, aquel del ras de los 44 puntos como salvoconducto, tendría que sumar 28 puntos de los 69 que quedan. Por el contrario, si la exigencia fuera tan cara como el año pasado y tuviera que llegar a 52, le faltan aún 36.

Esta es la encomienda, según los precedentes. Entre 28 y 36 puntos son aún necesarios, según el tipo de liga que acontezca, paradigma impredecible hoy y que tardará largo tiempo en vislumbrarse.

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