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El Consejo se reúne este lunes para decidir el futuro de Baraja en el Real Zaragoza

Las direcciones general y deportiva, valedoras hasta ahora del técnico pese a las dudas generalizadas desde hace 15 días, pueden modificar su postura y concluir con la destitución.

Rubén Baraja, en la noche de este domingo en Tenerife, da órdenes a sus jugadores desde el banquillo.
Rubén Baraja, en la noche de este domingo en Tenerife, da órdenes a sus jugadores desde el banquillo.
Juan García Cruz/LOF

Tenerife, en la noche de este domingo 8 de noviembre, tras la conclusión del décimo partido del Real Zaragoza, puede marcar un antes y un después –que se advierte desde hace dos semanas– en lo concerniente a la figura de Rubén Baraja como entrenador del equipo en esta liga 20-21. La derrota ante los canarios, otra más en un deficiente inicio de campaña, ha podido ser la gota que ha colmado el vaso de la confianza en el técnico vallisoletano.

Esta cuestión mayor será abordada este lunes por el Consejo de Administración del Real Zaragoza en una reunión que puede calficarse de cumbre, una vez que los miembros de la directiva y los ejecutivos que se desplazaron este fin de semana a Canarias hayan descansado del largo viaje en avión, que tenía prevista su conclusión a las 4.30 de la madrugada del lunes en el aeropuerto de Zaragoza y algo más tarde en los respectivos domicilios de los protagonistas.

En la noche dominical, antes de que la expedición abandonara el Hotel Silken Atlántida de Santa Cruz –en donde cenaron tras el partido– camino del aeropuerto de Los Rodeos-Tenerife Norte, el director general, Luis Carlos Cuartero, el director deportivo, Lalo Arantegui, y el presidente, Christian Lapetra, ya mantuvieron una charla de calado importante con Baraja. Lo visto en el estadio Heliodoro Rodríguez, con fútbol de muy bajo nivel, apuntalado con la dura rueda de prensa del entrenador para con sus jugadores, generó un espeso caldo de cultivo dentro de la propia expedición zaragocista en la isla que fue tratada en caliente antes de regresar a la Península.

Mientras tanto, los dirigentes que vieron lo acontecido en la distancia y a través de la televisión –como las circunstancias obligan a hacerlo al cien por cien de la afición, pues sigue siendo imposible la presencia de público en los graderíos de los campos de fútbol– se acostaron en horario avanzado sin poder dar más pasos adelante mientras no sea posible que todos se junten alrededor de una mesa tras concluir este viaje transatlántico. Los teléfonos echaron humo a partir de las 22.20 y durante más de tres horas. La disyuntiva de seguir confiando en Baraja o, finalmente, despedirlo y buscar un nuevo timonel que logre mejorar el rumbo de un equipo desnortado por completo, pareció en esos momentos decantarse, ya sí, hacia la segunda opción.

Hasta los más firmes defensores de la continuidad, de la paciencia y de la confianza en el trabajo de Baraja a corto y medio plazo, que son quienes han impuesto su criterio en los últimos 15 días de enormes dudas implantadas en el interior de la SAD sobre la figura del entrenador, pudieron acabar doblando el brazo en la última medianoche tras lo vivido in situ en Tenerife (otros, en su casa).

Desde los primeros avisos e indicios de que el Real Zaragoza había cogido este año un camino equivocado y que su destino estaba abocado a serios problemas en la clasificación, Cuartero y Arantegui han sondeado el mercado, han intentado diseñar cómo actuar en caso de que la destitución prematura del proyecto Baraja deba acometerse, como parece ha llegado el momento.

No es sencilla la solución. En un club sumido en una gestión de escasez económica año tras año, todo lo que sea salirse de la quietud es un quebranto severo. En este caso, la reiteración en los yerros a la hora de elegir los entrenadores en el área deportiva deja a Lalo Arantegui en un lugar delicado. Solo Víctor Fernández, el año pasado, ha otorgado estabilidad al puesto de entrenador en la era de este ejecutivo, y no fue elección suya su contratación meses antes. Prescindir este lunes de Baraja supone designar un relevo y eso exige señalar quién lo hace, mucho más tras el episodio similar que trajo a Fernández en diciembre de 2018. El lunes se presenta largo y tenso.

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