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Mirandés-Real Zaragoza: un partido con efectos secundarios

El Real Zaragoza disolverá la crisis que empieza a agobiarle en caso de vencer este jueves en Miranda de Ebro. Pero si no gana en Anduva, el futuro del proyecto corre peligro de agrietarse.

Baraja habla con un serio Eguaras. Delante, Papunashvili; detrás, Guitián.
Baraja habla con un serio Eguaras. Delante, Papunashvili; detrás, Guitián.
Toni Galán

El Real Zaragoza está malo. Y, por ello, vive bajo tratamiento en las últimas horas. La semana pasada fue el detonante de su dolencia: derrota fea ante el Málaga en La Romareda (1-2), repetición del golpe bajo en Leganés (1-0) y confirmación de los problemas de identidad futbolística y solvencia como equipo el domingo ante el colista Sabadell, con un 0-0 hiriente en el estadio municipal zaragozano que hizo subir el mercurio de la preocupación por encima de lo recomendable en un bloque que funcione medianamente bien, con cierta soltura.

Y, claro está, de esta sintomatología debe salir cuanto antes. De hecho, lo hará. Porque la liga viene al galope, con partidos enlazados cada tres o cuatro días, sin tiempo para tomar resuello, para aplicar medicinas de mejorías retardadas o de carácter conservador a medio plazo. De este problema creciente que vive el equipo que dirige Rubén Baraja en cada capítulo de lo que va de liga, en unas pocas horas, acabará compilándose la suficiente base analítica para saber hacia dónde va la evolución.

A partir de hoy, fecha en la que se dirime el duelo de la jornada 9 en el campo de Anduva ante el Mirandés (es en realidad el séptimo duelo de los zaragocistas, que aún deben recuperar las dos primeras citas aplazadas en septiembre), empieza la fase culminante de este intento de sanar un fútbol abollado, escaso, indigerible y carente de toda salud para sobrevivir con calma en Segunda División(citar otros objetivos superiores es causa de rubor hoy en día).

Este envite en Miranda de Ebro se concibe como una análitica completa, de sangre, orina, saliva y demás secreciones corporales del Real Zaragoza de Baraja. Nada quedará excluido del microscopio posterior al que se someterán las muestras extraídas. Los 90 minutos contra el correoso Mirandés, siempre incómodo de combatir y domar en su singular y pequeño estadio, van a sacar a la luz de los especialistas los parámetros sobre los que actuar, el qué, el cómo, el quién, el cuándo y el por qué.

Si el resultado es positivo y el Real Zaragoza vence a los rojinegros en esta noche otoñal, disolverá la crisis que amenaza sus constantes vitales con el avance de los últimos 12 días. Sumar los 3 puntos en Anduva es medicina de choque, una vía en vena que frene lo que parece ir hacia un fallo multiorgánico en breve tiempo. Lo asume Baraja, lo tienen archisabido los futbolistas blanquillos. Este es el camino único que han de encarar hoy jueves en Miranda para no volver de madrugada a casa con la taquicardia, los sudores fríos y los vértigos incorporados, sobre todo en el apartado técnico.

Por el contrario, si este análisis sale mal, si el Real Zaragoza no es capaz de derrotar hoy al Mirandés y su cara, su aspecto, su color terminan pálidos y abatidos a eso de las 9 de la noche, la clasificación, por un lado, y la presión atmosférica, por otro, desembocarán en los cuidados intensivos.

Así pues, suceda lo que suceda, el de Miranda es un partido con efectos secundarios para los primeros protagonistas del Real Zaragoza, sobre el césped y en los despachos. Así están las cosas este año en fase tan temprana. Nada que no se haya pasado con anterioridad, no obstante. Experiencia, hay. Y de sobras. El inconveniente lo afrontan doctores, catedráticos, expertos en estas lides.

Las coordenadas deportivas son muy concretas. El Mirandés no ha sido capaz de ganar ninguno de los cuatro partidos jugados hasta hoy como local: perdió 0-1 con la Ponferradina y empató contra el Alcorcón (0-0), el Mallorca (0-0) y el Oviedo (1-1). Su pulso se asemeja al zaragocista cuando actúa en Anduva, solo que es mucho mejor fuera de él que los zaragocistas a domicilio, pues éstos empataron sin goles en Alcorcón y perdieron 1-0 e Leganés, o sea, no han visto puerta aún lejos de casa.

Los locales están sin sus dos delanteros titulares, Barco y Schutte, lesionados, por lo que juega un joven con ficha del filial. El Zaragoza anuncia cambios de nuevo, en su búsqueda tardía de una identidad. Baraja pide ida y vuelta a su tropa del medio campo, continuidad, llegada al área, mejor balón parado, fortaleza defensiva... O sea que deje de hacer todo mal. Es tan sencillo como esto. 

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