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Real Zaragoza: cuando cero es casi todo

El equipo aragonés suma dos jornadas seguidas con la portería a cero, circunstancia que anoche rentabilizó al máximo pero que no debe tapar las carencias en ataque del equipo.

Real Zaragoza - Albacete: fotos de la segunda mitad del partido en La Romareda
Real Zaragoza - Albacete: fotos de la segunda mitad del partido en La Romareda
José Miguel Marco | TONI GALÁN

El Real Zaragoza de Rubén Baraja es, por momentos, un equipo difícil de ver. En algunos minutos, se hizo duro seguir a este Zaragoza por televisión minutos después de asistir a una monstruosa final de Rafa Nadal en París, donde sacó de la pista con un tenis superlativo a Novak Djokovic. Sin embargo, el pragmatismo –al final, lo más importante en el fútbol profesional– de este equipo también es superlativo: ayer disparó tres veces a puerta, anotó un gol y sumó tres puntos. En el debut ante Las Palmas tiró una vez y anotó dos goles. Y, ante el Alcorcón, sumará otros tres puntos sin festejar un solo gol. Muy poco que reprochar en lo numérico, de momento, al proyecto del ‘Pipo’ Baraja que, con el asterisco del encuentro ante el Alcorcón –el Real Zaragoza sumará esta bsemana dos puntos más cuando tenga el OK del Comité de Competición–, acumula un bagaje de siete unidades sobre nueve. En este sentido, se trata de un notable inicio de competición, casi sobresaliente teniendo en cuenta las dificultades de la pretemporada y del mercado que ha tenido que afrontar el nuevo proyecto aragonés tras el varapalo sufrido el pasado mes de agosto.

Y, ¿cómo puede sumar cinco –serán siete– puntos el Zaragoza con tan poca presencia ofensiva? Sencillo: porque acumula dos jornadas seguidas manteniendo la portería a cero. Algo que, por poner en contexto, la temporada pasada solo logró conseguir dos veces, entre la jornada 3 (1-0 al Elche) y la 4 (0-3 en Alcorcón); y entre la 22 (2-0 al Sporting) y la 23 (0-1 en Las Palmas). En el ideario futbolístico de Rubén Baraja, la primera norma esencial es básica: mantener la portería a cero, un registro al que el técnico le otorga un valor máximo. Es su prioridad, su primer objetivo cuando proyecta el partido durante la semana y cuando confecciona el planteamiento táctico. Su 4-4-2 de cabecera está construido para ser un dibujo sólido, con los espacios bien repartidos y equilibrados, para proteger los costados y arropar a los centrales. Está concebido, por encima de todo, para defender. 

Y, a partir de ahí, a partir de edificar la defensa y crecer desde atrás... sumar. El Real Zaragoza ganó anoche al Albacete con un gol en el minuto 88... porque llegó al minuto 88 con la portería a cero. Tan palmario como que, por no cerrar su portería en los meses de junio y julio, se le escurrió de las manos el ascenso a Primera División. A veces, en ocasiones, cero es casi todo.

La cuestión mollar, llegados a este punto concreto es: ¿Le basta al Real Zaragoza para competir durante todo el año con este planteamiento? La respuesta es evidente y directa: no. Así lo reconoció anoche, de hecho, el propio Rubén Baraja, autocrítico con su equipo y su actuación. A pesar de la victoria y de mantener la portería a cero, el técnico pucelano sabe que el Zaragoza necesita ofrecer mucho más en ataque, algo que ayer apenas hizo con cierta regularidad y fluidez en los primeros 20 minutos. Lo dijo en la previa y lo repitió tras el partido. Incluso ganando, admitió que le faltó llegada por fuera y conexión por dentro. Los delanteros apenas casaron con los extremos, circunstancia que ya se repitió en Santo Domingo. 

Las victorias edifican victorias y mantener la portería cero es siempre sinónimo de puntuar, pero el Real Zaragoza necesita dar un paso adelante en la generación de fútbol y ocasiones. Desde luego, ningún lugar mejor para edificar este recorrido que desde los cinco –siete– puntos que el equipo acumula en las tres primeras jornadas.

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