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El Trofeo Ciudad de Zaragoza (Memorial Carlos Lapetra desde 1998), desierto por primera vez en 50 años

La anómala situación provocada por la pandemia de covid-19 desde marzo, con fútbol a puerta cerrada y desplazamiento temporal de las competiciones y pretemporadas, deja el torneo sin disputarse en 2020.

Los futbolistas del Real Zaragoza, en agosto de 2019 tras ganar el último Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra en La Romareda al Alavés (0-0, por penaltis).
Los futbolistas del Real Zaragoza, en agosto de 2019 tras ganar el último Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra en La Romareda al Alavés (0-0, por penaltis).
Guillermo Mestre

Llega este sábado 19 de septiembre el último amistoso de la recortada pretemporada del Real Zaragoza en el verano de 2020, el más raro y corto de la historia moderna del club aragonés en sus casi 90 años de vida. Jugará el equipo blanquillo a las 19.00 en La Romareda frente al Girona FC, por supuesto sín público ni ambiente que se parezca al fútbol de verdad, para dar paso, en apenas seis días más, a su primera jornada de liga en Segunda División, frente a Las Palmas en el mismo campo municipal. Y algo se echa en falta en la mente, en la percepción de las cosas entre muchos zaragocistas. 

No se trata del habitual -en los últimos tiempos- Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra. Es un amistoso más. Sin aditivos ni colorantes añadidos. De igual perfil que el de hace una semana ante el Getafe (también dirimido en La Romareda porque la precampaña de este estío no permite bolos en lugares no preparados para el protocolo contra la enfermedad infecciosa que ha alterado el mundo). 

Es el antecedente al primer partido liguero (ya con puntos en juego) y por eso viene enseguida a la cabeza el Trofeo, referencia zaragocista nacida en 1971. Ese Memorial Carlos Lapetra que, desde 1998, se añadió como título de honor al mejor futbolista de la historia blanquilla, aragonés, fallecido poco antes. En 2020 no se ha programado este evento. Es una consecuencia más de las mutaciones que está viviendo el fútbol en todos sus ámbitos y rincones. La normalidad no se sujeta ni en las cosas accesorias. Todo es extraño y diferente. 

Desde mayo de 1971 (en los primeros años el Trofeo Ciudad de Zaragoza tuvo lugar al finalizar la liga, como alargue promocional de futbolistas e, incluso, pruebas de algún fichaje en ciernes) jamás se había suspendido esta cita, habitual en la mayoría de los veranos de los años 70, 80, 90, 2000 y años 10 de este siglo XXI (Agapito Iglesias, el antecesor a la actual propiedad, lo llevó a los alrededores de octubre en varias ediciones, siempre tan dado a cambiar las costumbres y tradiciones del viejo club). Es, por lo tanto, el primer vacío que va a hacerse en su palmarés después de 50 años. 

La última cita fue la del año pasado, jugada el 9 de agosto de 2019 a partido único (un remedio al que optaron muchos torneos de verano en España desde hace más de 25 años por cuestiones económicas) frente al Alavés. Hubo empate, 0-0, y la copa la ganó el Real Zaragoza por penaltis. Era la 49ª edición del torneo. Es decir, se queda al borde de las bodas de oro. 

Son tiempos de vivir al día, de adaptarse bajo mínimos a lo que viene derivado de coronavirus covid-19, de atenerse a prioridades. Y cuestiones como esta pierden cotización en ese envoltorio de la industria del fútbol, son prescindibles y aparcables en una vía secundaria a la espera, en el mejor de los casos, de tiempos más bonancibles. 

Es cierto que el carisma y el tirón popular que tuvo el Trofeo Ciudad de Zaragoza (como tantos otros torneos de ese tenor en todo el país en el último medio siglo) hace mucho tiempo que decayó por pura naturaleza de las cosas. Aquellos cuadrangulares a disputar en tres días, otros años en formato triangular, la invitación a equipos internacionales de lo mejor del escaparate mundial, con grandes jugadores en sus filas... hace días que se perdió en el baúl de los recuerdos. En los tiempos modernos de los partidos únicos, ya era imposible hace tiempo traer, como otras veces, al Barcelona, al Real Madrid, al Atlético de Madrid (aunque fueran versiones descafeinadas). Pero en Zaragoza siempre se luchó porque el torneo de verano no se perdiese nunca, como sí sucedió en muchas ciudades.

En los años precedentes, el Trofeo ha sido la presentación ante la afición justo antes de la liga, partido incluido en abono. Una cita clásica, una cuestión tradicional. Ahora, en estos días de 2020, ese leitmotiv no tiene razón de ser. No hay público en las gradas, se ha roto el hilo conductor habitual de contacto entre la hinchada y los futbolistas y los dirigentes de la SAD. Este es un fútbol de plató, hecho para la televisión y prácticamente nada más. Que este verano no haya Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra es una muesca más del neofútbol, acelerado en sus efectos por la crisis pandémica que tiene a España de nuevo en máxima alerta sanitaria. 

Aún restan tres meses y unos días de 2020 para certificar que este torneo no tendrá lugar en este año natural. Todavía es posible una respesca, aunque sea fuera de tiempo normal. Pero el alocado calendario de liga que aguarda en la temporada 2020-21 en el fútbol profesional español, todo a matacaballo y sin lugar para el respiro competitivo, augura difícil solución. 

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