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Un derbi de Primera

El Real Zaragoza y el Huesca se miden en La Romareda en un partido que marcará el ascenso. Seis puntos separan a ambos equipos con solo siete partidos para que finalice el campeonato.

José Antonio Gállego, de la peña Fenómenos Oscenses, y Carlos Asín, de la peña Los Alifantes, posaban ayer, en la puerta de La Romareda.
José Antonio Gállego, de la peña Fenómenos Oscenses, y Carlos Asín, de la peña Los Alifantes, posaban ayer, en la puerta de La Romareda.
Guillermo Mestre

Hay partidos que marcan a una generación de futbolistas. Encuentros cumbre que quedan grabados en la retina del aficionado para siempre. Suelen hacerlo por su marcador, por su fútbol pasional o por la polémica arbitral. Pero, especialmente, lo hacen por su trascendencia. Por su relevancia. Y trascender, permanecer en el recuerdo y entrar en los libros de historia, está reservado para unos pocos elegidos. El derbi aragonés de esta noche, el que disputan el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca (21.45/Vamos) en La Romareda, es uno de esos partidos que pueden cambiar la vida de un futbolista, de un entrenador, de un presidente o de un aficionado. Porque lo que hay esta noche en juego son mucho más que tres puntos: es un paso fundamental para ascender a Primera División. Por volver a jugar con los mejores, con las implicaciones deportivas, económicas y societarias que ello conlleva. Palabras mayores para los dos equipos: para el histórico Real Zaragoza y para la creciente Sociedad Deportiva Huesca. Ascender, para el Real Zaragoza, sería recuperar su sitio en la élite, el lugar que le corresponde por historia, palmarés y afición; mientras que para el Huesca volver a subir a Primera División por segunda vez en tres años reforzaría su posición de club en clara línea ascendente, de modelo deportivo y de gestión. No en vano, justo ayer se cumplió el quinto aniversario de su último salto a la categoría de plata.

Los resultados durante el fin de semana de sus dos rivales directos -la derrota del Cádiz el sábado con el Tenerife (0-2) y el empate 'in extremis' de ayer del Almería en Miranda de Ebro (2-2)- aumentan aún más el tamaño de la oportunidad que tienen delante los dos equipos aragoneses esta noche. Si el Real Zaragoza se lleva el derbi, será líder en solitario de Segunda División -por primera vez en todo el curso-, con dos puntos de renta sobre el Cádiz, siete sobre el Almería y nueve sobre el propio Huesca. Con solo 18 puntos por delante, sería un zarpazo tremendo, un golpe encima de la mesa que le ubicaría como el principal candidato a subir. Para el Huesca, la ocasión también es sublime: si gana -por primera vez en su historia- en el estadio de La Romareda, asaltará la tercera plaza, superando al Almería, y, además del espaldarazo moral que supondría vencer al vecino, se ubicaría a solo tres puntos de los zaragocistas. Es decir, de la vía rápida para ascender.

Víctor Fernández y Míchel Sánchez, los dos entrenadores, han preparado con mimo en los últimos días los detalles del encuentro. Víctor, el local, ha incidido en el trabajo mental, en la necesidad de que sus futbolistas entren concentrados desde el primer minuto al encuentro. En las dos últimas jornadas, el Zaragoza ha encajado un gol antes del minuto 12, circunstancia que ha determinado sobremanera el juego. Además, la plantilla está mentalizada para recuperar su solidez como local, dejando atrás los dos tropiezos ante el Alcorcón (1-3) y el Almería (0-2). Míchel, por su parte, ha subrayado en el vestuario la importancia de evitar los errores defensivos que, de forma individual, han lastrado el rendimiento del grupo. Acostumbrado a ser un bloque sólido en defensa, el Huesca ha encajado seis goles en las cuatro jornadas que ya se han dirimido tras el parón por el coronavirus.

Las dudas en el once

Ambos técnicos podrán contar con todos sus actores principales, con la única duda de Dani Raba, el versátil atacante del Huesca que lleva toda la semana entre algodones y cuyo concurso en el derbi se decidirá al última hora. En el Zaragoza, las dos incógnitas en la alineación tienen nombre y apellido: Javi Puado y Carlos Vigaray. Los dos futbolistas, que se han perdido las cuatro primeras jornadas por lesión, ya están aptos para jugar y Víctor Fernández los incluyó ayer en la citación de 23 futbolistas. Si están en condiciones físicas de ser titulares, el técnico apostará por ellos, ambos piezas clave en la estructura táctica del equipo. El resto, será el mismo esqueleto que el técnico viene utilizando desde el retorno de la liga con Luis Suárez como referencia en ataque y escoltado por el joven Alberto Soro. Cristian Álvarez, El Yamiq, Atienza, Nieto, Eguaras o Guti son imprescindibles para el técnico y Dani Torres podría volver a jugar de inicio tras su aseada actuación en Almendralejo, especialmente en el segundo acto. Igbekeme también cuenta con opciones de jugar, con Burgui generando más dudas que certezas.

Míchel, por su parte, medita si volver a revolucionar otra vez la alineación, después de que en los dos últimos partidos haya introducido ocho cambios (Albacete) y siete (Cádiz) respecto a la jornada anterior. En cualquier caso, el madrileño es un entrenador que suele apostar por los futbolistas veteranos en los partidos de máxima relevancia. Así, se esperan sobre el campo a hombres de su máxima confianza como Mikel Rico, Pulido, Ferreiro, Mosquera o Pedro López. Si Raba finalmente no está apto para jugar, su sustituto apunta a ser el joven Sergio Gómez, un futbolista con calidad para decidir partidos en la zona ofensiva. Además, Míchel valora la entrada de Galán en el lateral izquierdo tras el penalti de Luisinho que condenó a los oscenses frente al Cádiz.

La ausencia del factor afición

El especial y esperado enfrentamiento de esta noche contará con un envoltorio extraño, muy diferente al habitual en este tipo de enfrentamientos. Será en lunes, sin público, a puerta cerrada y bajo estrictas medidas sanitarias. Desaparecerá, por tanto, el apoyo de afición local, un factor que en estas primeras semanas de nuevo fútbol ha demostrado su elevada importancia, con un considerable descenso del porcentaje de victorias locales en Primera y Segunda División. Ambas aficiones seguirán a través de la televisión a sus equipos, que disputan esta noche 90 minutos de fútbol capital para la historia reciente de sus clubes. Es un derbi aragonés de Primera. Sin aficiones pero de Primera.

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