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La regularidad enseña el camino a Primera del Real Zaragoza

El conjunto zaragocista, a excepción de una crisis concreta de juego y resultados, se ha mostrado fiable hasta alcanzar la posición de privilegio que ahora ocupa

Último entrenamiento del Zaragoza antes del derbi.
Último entrenamiento del Zaragoza antes del derbi.
Tino Gil/RZ

La temporada del Real Zaragoza se define por la regularidad exhibida a pesar de los innumerables contratiempos que ha tenido que enfrentar. El conjunto de Víctor Fernández firmó un brillante arranque, consiguiendo instalarse en la segunda posición de la tabla con 13 puntos de 15 posibles en las cinco primeras jornadas, pero la ya tradicional crisis de finales de verano, la única importante que ha afrontado el grupo esta campaña, le hizo caer después hasta la décima posición de la clasificación. 

Los zaragocistas tocaron fondo el 16 de noviembre, encajando una injusta derrota por 0-1 ante el Albacete que dio paso a una transformación de juego y resultados. Entre esa fecha y el 14 de diciembre, en apenas un mes, el equipo sumó tres victorias (Rayo Vallecano, Deportivo de La Coruña y Racing de Santander) y un empate (Girona) y escaló hasta la tercera posición.

La derrota ante la SD Huesca en el derbi aragonés de la primera vuelta, el 22 de diciembre, puso fin a la racha y valió a los azulgranas para adelantar al Zaragoza en la batalla por el ascenso, pero tras las vacaciones navideñas los maños se mostraron intratables y llegaron a acumular 10 encuentros ligueros consecutivos sin perder. Seis victorias (Sporting de Gijón, Las Palmas, Numancia, Elche, Deportivo de La Coruña y Málaga) y cuatro empates (Cádiz, Fuenlabrada, Mirandés y Racing de Santander). Casi tres meses sin ceder. 22 puntos de 30 posibles que les valieron para afianzarse en los puestos de ascenso directo a Primera, antes de que estallase la pandemia de coronavirus y obligase a suspender temporalmente la competición. 

El parón llegó en el peor momento posible para un equipo que antes había tenido que reponerse de bajas indefinidas de jugadores de máxima relevancia como Dwamena; de plagas de lesionados en momentos cruciales de la temporada; y de otros singulares episodios (aplazamientos de partidos, procesos judiciales…) que, en menor medida, pudieron afectar a la dinámica del grupo. 

La Liga suspendió ‘sine die’ el torneo de Segunda División cuando el Real Zaragoza parecía haber superado cualquier adversidad e iba lanzado hacia el final feliz. La dinámica ascendente adquirida auguraba muchas posibilidades de ascender por la vía rápida cuando Víctor Fernández tuvo que modificar el guion previsto. 

Un paréntesis de más de dos meses, con entrenamientos desde casa y una minipretemporada ‘express’ para que los jugadores se pusieran a tono, precedieron al regreso de una competición distinta a la que conocíamos. Nada es igual en el terreno de juego ni fuera de él. El ascenso se va a decidir sin aficionados en las gradas, y el Real Zaragoza, que encierra la masa de seguidores más nutrida de la categoría de plata, es el principal afectado.

En la reanudación de la competición, los zaragocistas todavía no han sido capaces de ganar a puerta cerrada en La Romareda. Sucumbieron frente a Alcorcón y Almería, viéndose obligados a reaccionar en los encuentros a domicilio ante Lugo y Extremadura para recuperar la situación de privilegio que ahora ocupan.

Los seis puntos de 12 posibles sumados en las últimas cuatro jornadas, acompañados de los múltiples pinchazos de los rivales, sitúan al Real Zaragoza en segunda posición, con opción de arrebatarle el liderato al Cádiz en caso de ganar esta noche (21.45) el derbi aragonés y de abrir brecha con el propio Huesca y el Almería. Una victoria supondría un paso de gigante hacia el ascenso directo.

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