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Aquel Real Zaragoza-SD Huesca jugado en La Romareda con menos de 4.000 hinchas

El duelo aragonés que este lunes va a tener lugar a puerta cerrada, sin un solo aficionado de ambos equipos en las gradas del estadio zaragozano tiene un antecedente semejante, pero por motivos bien distintos.

A las 21.45 de este lunes, 29 de junio de 2020, va a tener lugar en La Romareda un partido de rivalidad regional entre el Real Zaragoza y la SD Huesca bajo el manto del silencio en las gradas. No habrá público. Es el nuevo fútbol que, momentáneamente, sirve para concluir una liga colapsada en marzo por una pandemia mundial, la covid-19. Las 11 últimas jornadas del torneo se juegan a puerta cerrada y, por ello, el ambiente y la fiesta que desde hace una docena de años, en algunas dosis concretas, ha traído al ámbito del fútbol aragonés este choque en Segunda División

Lafita pugna con un rival azulgrana en el Real Zaragoza-SD Huesca del Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra de 2010, jugado con las gradas casi vacías.
Lafita pugna con un rival azulgrana en el Real Zaragoza-SD Huesca del Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra de 2010, jugado con las gradas casi vacías.
Toni Galán

En los tiempos modernos, ya sea en dispares duelos de Copa del Rey (en los años 70 y los 80) o en los recientísimos partidos de liga en la división de plata, provocados por la devaluación deportiva del Real Zaragoza con raíz en el tóxico agapitismo y, simultáneamente, por el crecimiento como SAD y como equipo de fútbol de élite del Huesca, el aforo de La Romareda siempre estuvo bien cuajado de hinchas. Sobre todo, cuando el destino cruzó a blanquillos y azulgranas en partidos oficiales, la asistencia de seguidores oscenses fue ostensible por el incentivo que siempre supuso para ellos medirse de tú a tú al histórico de la región, al grande, al Real Zaragoza. En los últimos años, ese matiz fue mutando, pues las circunstancias han hecho que el Huesca parta en los últimos años de posiciones societarias mucho más firmes y potentes que el abrumado  cuadro zaragocista.  

Por todo cuanto rodea a este partido, va a resultar raro en grado extremo ver cómo se dilucidan muchas de las opciones de ascenso a Primera de ambos equipos de Aragón (los zaragocistas empezará en partido segundos, los oscenses, cuartos) sin un solo grito de ánimo en los graderíos, sin un magno ambiente futbolero en los alrededores de La Romareda durante toda la tarde. 

Este atípico marco que rodea al enfrentamiento deportivo, carente del más mínimo barniz habitual en este tipo de partidos Zaragoza-Huesca, solo tiene un precedente parecido. Hay que hilar fino. Hay, incluso, que salirse de la jurisprudencia de los duelos oficiales entre ambos clubes. Es necesario irse a un Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra, el de 2010 (hace casi 10 temporadas), que significó un rotundo, estrepitoso y polémico fracaso para la organización, el Real Zaragoza de Agapito Iglesias, el Ayuntamiento de la ciudad y, como mentores en la sombra, los entonces regentes de la DGA, el Gobierno de Aragón que tanta ascendencia tenía sobre ambas escuadras en el ámbito empresarial. 

Eran aquellos tiempos ya duros en Zaragoza donde Agapito sacó el torneo de presentación histórica del equipo blanquillo de su franja racional del verano, de mitad o finales de agosto, y se lo llevó a octubre, al parón de las selecciones nacionales que suele coincidir con las fiestas del Pilar. Y fue un engendro que juntó a los tres equipos de las tres capitales aragonesas, a modo de Copa de Aragón o algo parecido. El Real Zaragoza estaba en Primera. El Huesca, en Segunda. Y el Teruel, en Segunda B. Los tres, curiosamente, sufriendo de lo lindo en la parte baja de sus respectivas clasificaciones. 

Fue un 3x1, aquel formato infumable de tres partidos seguidos, de 45 minutos cada uno, entre los tres participantes. Y, claro, entre unas cosas y otras, la afición no respondió a la llamada postiza de las autoridades políticas y de los señalados -por su pésima gestión- dirigentes deportivos de aquellos días. Al contrario, la inmensa mayoría le dio la espalda a aquel invento. El eco en La Romareda fue tremendo. Se oía todo lo que se gritaba en el campo. Fue desolador.

Apenas 4.000 espectadores, siendo benévolos los cálculos, se dieron cita en La Romareda aquel 6 de octubre de 2010. Cifra que, sobre un aforo total de 35.000, bien saben los habituales del estadio que es una cantidad irrisoria, difícilmente influyente si, como sucedió, estaba repartida y atomizada en pequeños gropúsculos por todas las tribunas. 

El aspecto del campo, hace una década en ese Memorial Lapetra (que provocó que la familia del Magnífico pidiera al Ayuntamiento que le retirase el nombre del mítico Carlos al evento por la falta de respeto que significaba un programa tan pobre), fue lo más parecido que se puede encontrar en un Real Zaragoza-SD Huesca a lo que va a acontecer en la noche de este último lunes de junio de 2020

Por cierto, ganó sorprendentemente ese día el Huesca, por 0-1, con gol del exzaragocista Luis Helguera. Y, por ello, se llevó el Trofeo Ciudad de Zaragoza a sus vitrinas. Este dato ya fue motivo de información en este mismo lugar de HERALDO DE ARAGÓN, pues el la única vez en la que el Huesca ha sido capaz de derrotar al Zaragoza en su estadio. Aunque fuese en un partido no oficial y con solo 45 minutos de duración, fuera de cualquier reglamento ordinario de la Internacional Board.

Por parte del Real Zaragoza, el entrenador, José Aurelio Gay, alineó a Doblas; José (del filial), Jarosik, Lanzaro, Ponzio; Gabi, Jorge López; Lafita, Bertolo, Boutahar; y Sinama-Pongolle. También entraron Contini, Braulio y otro chico del B, Kevin Lacruz. 

El Huesca, dirigido por Onésimo Sánchez, jugó con Andrés Fernández; Robert, Luis Helguera, Ochoa, Echaide; Marcos, David Bauzá, Vega; Víctor Pérez, Gilvan Gomes; y Roberto. También participaron Camacho, Esparza y Garcés.

Esta vez, evidentemente, el envoltorio externo podrá parecerse en mucho al de aquella noche de octubre de 2010, pero lo que hay en juego y las profundas repercusiones e intereses de ambos equipos en pos del ascenso a Primera lo hacen radicalmente diferente a aquel anecdótico precedente. 

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