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5 sustituciones en un máximo de 3 parones del juego: el descanso no computa

En las 11 jornadas que van a rematar la liga 2019-20 de manera extraordinaria los equipos ven ampliada la opción de hacer cambios de jugadores, de 3 a 5. El nuevo método requiere de nuevas estrategias y cuidados.

Uno de los cambios forzosos del Real Zaragoza en las últimas jornadas previas al parón: ante el Fuenlabrada, Kagawa se marchó lesionado de La Romareda en el minuto 36 y lo sustituyó Blanco.
Uno de los cambios forzosos del Real Zaragoza en las últimas jornadas previas al parón: ante el Fuenlabrada, Kagawa se marchó lesionado de La Romareda en el minuto 36 y lo sustituyó Blanco.
José Miguel Marco

Las sustituciones. Los cambios de jugadores durante un partido. Asunto importante siempre en las estrategias de los entrenadores, también a la hora de elaborar las convocatorias, de armar los banquillos de suplentes. Pues bien, en la reanudación de la liga, que ya está aquí después de más de 3 meses de parón por la pandemia de covid-19, este apartado del juego va a suponer una de las variaciones que los regentes de la competición han establecido para, presumiblemente, favorecer a los equipos. Víctor Fernández, José Luis R. Loreto, el cuerpo técnico del Real Zaragoza, ya tienen ante sí una nueva asignatura para aplicar a su modo de plantear los partidos. Lejos de ser algo secundario, este aspecto puede ser crucial en la resolución de muchos choques e, incluso, a la larga, de la conservación física del grupo a lo largo de varios partidos consecutivos. 

Ya no serán 3 los cambios permitidos en cada escuadra. Ahora van a ser 5 por partido (hasta 6, con uno en la prórroga, en las eliminatorias de Promoción que se jugarán al término de las 11 jornadas de liga regular que faltan por rematarse). Esta modificación del reglamento -que se dice será solo para este breve periodo extraordinario del verano de 2020- va acompañada de una extensión del número de jugadores inscritos en el acta y en la citación, que pasa de 18 a 23. 

Así que los entrenadores, los cuerpos técnicos de cada club, ya tienen tarea para manejar sus decisiones estratégicas, para innovar en el desarrollo de los partidos en virtud de la posibilidad de introducir, si es preciso, cambios en la mitad de los jugadores del once inicial prácticamente. Esta nueva disposición, eso sí, presenta determinados condicionantes y premisas a tener muy en cuenta. A saber:

Así como hasta a hora, los 3 cambios podían hacerse a discreción, sin limitaciones temporales, cuando los entrenadores lo deseasen o la fuerza mayor de una lesión obligara, eso no será de igual modo con las 5 sustituciones admitidas ya en las próximas horas, de aquí a agosto. Para llevar a cabo los 5 cambios, los entrenadores solamente dispondrán de 3 ventanas durante el discurrir del juego

Es decir, solo podrán interrumpir el partido en 3 ocasiones para hacer esos 5 cambios. Se trata de que no se alcancen los últimos minutos de un duelo igualado y, a base de interrupciones, se rompa en exceso el ritmo del encuentro. O sea, que las 5 sustituciones tendrán que hacerse, si se agotan, con cadencias de este tenor: 2-2-1, 1-2-2 o 2-1-2 si el balón está en juego (teniendo en cuenta que, por las causas que sean, habrá partidos donde en la primera parte ya haya podido haber algún cambio forzado, y ese parón ya cuenta). Si hace solo un cambio en cada parón del partido, ese equipo solo se quedará, por lo tanto, con 3 sustituciones hechas. No tendrá posibilidad alguna de hacer más. 

El truco del descanso

Hay un truco que amplía las ventanas para hacer las sustituciones de 3 a 4 momentos distintos: utilizar el periodo de descanso del partido. De este modo, los cambios que puedan llevarse a cabo en el intermedio, dejando en la ducha a un titular para meter un hombre de refresco en el pitido inicial de la segunda mitad, no cuentan como interrupción del juego, como ventana útil en el nuevo reglamento. Tras un cambio en el descanso, quedarán, por lo tanto, útiles los tres momentos que se decidan desde el banquillo para consumar nuevos cambios (salvo que alguno se haya gastado en la primera parte). 

Así pues, por encima de cuestiones cualitativas en los miembros de los banquillos de cada equipo, al margen de la predisposición de los entrenadores a oxigenar su once titular durante el aluvión de jornadas que se vienen encima en las próximas 5 semanas, va a resultar curioso observar cómo se diseñan estos nuevos resortes desde el cuerpo técnico de cada club a la hora de manejar los finales de cada partido. Y es que, esta modificación de la norma, abre caminos distintos en las planificaciones tácticas y... del otro fútbol.

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