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Sobrecargas musculares y la precaución impiden crecer los grupos de Víctor

Pese a la posibilidad y voluntad del técnico de ampliar de 10 a 13 o 14 jugadores cada tanda, la pauta de máxima prevención de riesgos de lesión que rige en el Real Zaragoza tras el confinamiento no lo ha permitido. 

Víctor y el preparador físico Chocarro dan instrucciones este martes al grupo de las 9.15.

Una cosa es querer y, finalmente, otra distinta poder. Diversas sobrecargas musculares y la precaución que envuelve cada jornada de trabajo en la Ciudad Deportiva desde que los entrenamientos se reanudaron el pasado día 8 en el Real Zaragoza, han impedido que los grupos de Víctor Fernández (dos desde el lunes de la pasada semana) crezcan desde los 9 o 10 jugadores hasta los 13 o 14 que ya permite el protocolo de la Liga de Fútbol Profesional desde esta semana.

No hay duda en el cuerpo técnico y de fisioterapeutas cada vez que algún jugador manifiesta el más leve problema muscular, la mínima contusión dolorosa. Se le envía al gimnasio, se le programa un trabajo personalizado que, automáticamente, lo excluye de las rutinas sobre la hierba. 

El aviso del destino que supuso la rotura muscular de Eguaras el primer día de entrenamientos (el 8 de este mes de mayo), que ha dejado al navarro de baja durante al menos 3 semanas -ya está en la recta final de su rehabilitación- aumentó este conservador modo de prevenir problemas de cara al intenso calendario que aguarda cuando la liga se reanude. Riesgos, los mínimos.

Por eso, si a la baja de Eguaras y la recuperación al margen de Javi Ros se suman, de repente tres o cuatro futbolistas al unísono que no están en disposición de trabajar con los demás, a Víctor Fernandez le resulta imposible juntar esos 13 o 14 jugadores en dos grupos, según da vía libre ya la LFP y como era el deseo del técnico para este martes. 

Al sempiterno Pereira, tocado desde que llegó en enero de Portugal y convertido en guadianesca pieza en la Ciudad Deportiva, se han sumado alertas físicas simultáneas en El Yamiq, Raúl Guti, el canterano Baselga...

Así que, ahora mismo, aunque lo desee, las matemáticas no le dan a Víctor para aumentar el volumen de los grupos. Ni con los chicos de la cantera que, tras pasar los test PCR del covid como los demás, están a sus órdenes desde hace 15 días. Ni contando a los porteros, que siempre tienen una buena parte de los ensayos diarios basados en su faena específica, sin mezclarse con los demás hombres de campo. 

De facto, al Real Zaragoza le va a dar igual esta fase intermedia que La Liga sugirió el domingo por la noche, en la que se podía subir de 10 a 14 el límite de futbolistas por grupo en los entrenamientos. Hasta que no se vuelva a poder entrenar todos juntos, Víctor Fernández no notará mejoría en la calidad de las sesiones preparatorias. 

Queda, por lo tanto, a la espera de que el lunes próximo, ya día 1 de junio, tal cosa pueda llevarse a cabo. Mientras tanto, todo el mundo se mueven en la Ciudad Deportiva con la cautela más extrema para esquivar cualquier lesión que tire por tierra la participación de un jugador concreto en los 11 partidos (o parte de ellos) que faltan para culminar la liga. Esto es materia clave, lo más sustancial en este extraño e histórico momento de la temporada 2019-10.

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