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Óscar Fle: "La prórroga de los contratos más allá del 30 de junio es clave para solucionar las ligas"

El presidente de la Federación Aragonesa de Fútbol analiza el confuso debate abierto en la liga española respecto de su reanudación cuando la crisis del coronavirus concluya.

Óscar Fle, en el estadio Pedro Sancho de Zaragoza, una imagen del año pasado.
Óscar Fle, en el estadio Pedro Sancho de Zaragoza, una imagen del año pasado.
Aránzazu Navarro

La pandemia del Covid-19 ha paralizado todos los sectores de la sociedad. El fútbol, uno de ellos, de amplia repercusión por lo que supone en el día a día de mucha gente. Tanto de ocio, como de negocio.

Es una evidencia. Aunque, con la repercusión tan grave que tiene este momento histórico en términos sanitarios, médicos, de salud en la población mundial, parece fuera de lugar tratar cuestiones fuera de esas, que son las nucleares. Aun así, los gobiernos, los dirigentes de muchos otros sectores, están en la obligación de tratar de dar salidas a atolladeros que se están generando, algunos de mucha repercusión en el futuro de la gente.

Ha quedado patente en las últimas horas que La Liga (Javier Tebas) está empeñada en manejar una previsión de vuelta a la competición en breves fechas y acabar antes del 30 de junio. La Federación Española (Luis Rubiales) es menos optimista y habla incluso de jugar a partir de septiembre, cuando se pueda.

No sabemos a lo que nos estamos enfrentando. Es muy atrevido hacer previsiones temporales. No las hacen los especialistas médicos, los científicos, así que mucho menos las podemos y debemos hacer nosotros. Hay que prever un escenario para cuando se pueda volver a la normalidad, pero sin ser tajantes en fechas. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo podrá ser. Por eso, comparto la postura de Rubiales: las ligas se concluirán, no se quedarán como están ni se anularán. Pero no sabemos cuándo.

En esa tesis hay un problema crucial: los contratos en el mundo del fútbol acaban el 30 de junio en todas las ligas mayores. Y concluir la competición con las plantillas actuales desvencijadas a partir del 1 de julio, lejos de ser justo, sería la mayor injusticia posible.

Ese es el aspecto clave de todo esto. Hay que ver cómo se puede prorrogar la vinculación de los jugadores con sus clubes actuales más allá del 30 de junio, hasta que pueda acabarse esta liga 2019-20. Si eso se logra, el problema estará solucionado. Después, más allá, da igual que sea septiembre, octubre o diciembre, ya valoraremos el problema siguiente, que será hacer un calendario para la temporada 2020-21, la próxima. Pero esta liga ahora paralizada hay que concluirla en todas las categorías. Y, a ser posible, con los mismos jugadores en cada plantilla según lo que ahora rige y está vigente. Debemos ser capaces de conseguir esta vía de solución, es la piedra angular al problema.

¿Y si jurídica y laboralmente no fuera posible porque no se lograra el marco necesario para prorrogar esos contratos?

Luis Rubiales ya lo anunció el lunes: si eso ocurriera, habrá que habilitar una ventana para que aquel que pudiera perder jugadores, pueda reforzarse, contratar nuevos futbolistas.

Pero eso sería una devaluación de la liga, una degradación de ese final de torneo que, se supone y se defiende, se hace “para ser justos”. Se trataría de un final adulterado, fraudulento.

La solución que se adopte definitivamente va a llegar desde debates muy complejos y complicados de cuadrar. Habrá que confiar en que los expertos del derecho sepan encontrar la fórmula para que se pueda dar más recorrido a los contratos que concluyen el 30 de junio. Si no, lo de comprimir el calendario restante hasta esa fecha, puede dar lugar a barbaridades de partidos y esfuerzos de los futbolistas que habrá que ver si son posibles.

¿Hay gente de la Federación que está trabajando ya con los asesores jurídicos de la UEFA, la FIFA y demás organismos para poder solventar esta cortapisa de los contratos que finan el 30 de junio?

Sí. Sabemos que es decisivo que esa prórroga contractual tome forma y, así, todo el mundo vea la solución con mayor tranquilidad. En este tema se está avanzando paso a paso en la Federación Española, con conversaciones concretas. Pero, lo primero, es conocer el punto de partida de la reanudación de la vida normal. Hacer pronósticos y planes en vacío como hacen Tebas y la LFP no tiene sentido racional. Mucho más cuando aparecen ya clubes como el Valencia, el Alavés, el Espanyol o el Elche con jugadores afectados por el coronavirus. En este sentido, también desconocemos lo que se nos viene encima. Podemos tener más equipos con contagios en adelante. No se puede obviar algo que es el origen de todo el conflicto.

Comprimir un calendario de 11 jornadas en menos de mes y medio, según sugiere la LFP en boca de Tebas, parece una propuesta de imposible cumplimiento y digestión de los futbolistas y los clubes.

Es obvio que jugar seis semanas a ritmo de miércoles-domingo va en contra de la salud y la integridad de los jugadores. Esto, en cualquier caso; ymucho más si, como se dará esta vez, se plantea después de un parón largo e inusual por un problema de índole médica. No se puede machacar a los deportistas. Si la LFP propusiera un calendario de locos, aquí habría en contra una fuerza muy importante que sería la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), el sindicato. En este problema hay que templar muchas gaitas. Es muy difícil de arreglar sin que todos cedan en algo.

No queda más camino, pues, que jugar cuando sea posible, sin presión de fechas por el 30 de junio.

El discurso te lleva a ahí naturalmente. No hay más opción que ser capaces de prorrogar en el tiempo la posible vuelta de las ligas. Sin prisas. Rubiales lo ha dicho ya.

Pero no ha dado la solución firme, algo que necesita de una reforma contractual de los futbolistas que acaban compromiso el 30 de junio.

Esa solución debe venir de organismos superiores, desde la UEFA y la FIFA. Es la única solución razonable y que no generaría rechazos. Pero requiere de movimientos jurídicos que no son nada sencillos porque afectan a muchos países. No es una cosa solo del fútbol español.

En la Federación Española, ¿entienden la posición expectante del Real Zaragoza –y sus seguidores–, uno de los principales afectados por este parón de cara a futuro incierto que aguarda?

Claro, como la de otros tantos clubes que están en las peleas por subir de categoría, por salvarse del descenso, por ser campeones, por jugar en Europa… Lo del Real Zaragoza es muy serio, después de todo el año arriba en la tabla y después de siete temporadas atascado en Segunda. Ahora que parece que va a salir de ahí… sería dramático que se pudiera perder la opción por esta circunstancia mayor que afecta a todo el mundo.

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