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Y en el Real Zaragoza, ¿ahora qué?

El cuadro técnico estudiará este fin de semana cómo abordar los entrenamientos en los próximos 15 días de seguro parón. Mientras, con el futuro en el aire, el club trabaja en todos los escenarios sobre la resolución de la liga de aquí al verano

Víctor Fernández charla con los jugadores, en la mañana de este jueves, antes del entrenamiento que precedió a la suspensión de los dos próximos partidos de liga.
Víctor Fernández charla con los jugadores, en la mañana de este jueves, antes del entrenamiento que precedió a la suspensión de los dos próximos partidos de liga.
Tino Gil/Real Zaragoza

Justo cuando concluía el entrenamiento matinal de la plantilla del Real Zaragoza en la mañana de este jueves, pasado el mediodía, Víctor Fernández y los futbolistas conocían a través de la dirección deportiva y los ejecutivos del club que la liga está suspendida. Es decir, que ya no tenía objeto preparar al detalle el partido programado por la LFP (Liga de Fútbol Profesional) a puerta cerrada ante el Alcorcón el próximo domingo en La Romareda (21.00).

Por un lado, la resolución emanada de la reunión llevada a cabo en Madrid entre la LFP, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el sindicato de jugadores AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) generó satisfacción en las filas zaragocistas, pues venía a consolidar su sugerencia, pionera en público, hecha pública en una rotunda rueda de prensa el martes a cargo del presidente Christian Lapetra y el entrenador Víctor Fernández. 

Así, los futbolistas no van a correr riesgos extras por tener que jugar, en plena crisis del coronavirus, un choque de competición oficial con todo lo que ello lleva consigo en un deporte de contacto. Y, asimismo, el equipo, 2º en la clasificación de Segunda División, en posición de ascenso directo, lanzado en su juego y racha de resultados(invicto en toda la segunda vuelta, en todo lo que va transcurrido de 2020), no va a verse obligado a jugar un partido crucial ante los alcorconeros sin público en las gradas, devaluado y alejado de la esencia de un evento deportivo profesional.

Pero, simultáneamente, una vez asumido que la liga se para –de momento, dos semanas–, los responsables de las áreas física, deportiva y societaria tuvieron que acometer los primeros pasos de una nueva situación global, sin precente alguno en la historia. A falta de solo 11 jornadas para el final de la liga (apenas dos meses de calendario), se produce una interrupción drástica en las rutinas del equipo que requieren un tratamiento urgente y preciso para no perder el hilo competitivo ni la forma física de los protagonistas. En el ámbito que incluye únicamente a los profesionales del deporte (futbolistas, entrenadores, técnicos, fisios...), se trata de un giro de complicada gestión. Mucho más cuando está incluido en una pandemia mundial, con alarmas sociales que limitan decenas de movimientos individuales y grupales en lo sucesivo. Una planificación sobre caminos desconocidos hasta hoy que requiere máxima aplicación de todos los implicados y unas gotas de fortuna.

Al menos, de momento, en el seno del Real Zaragoza, esta mutación de costumbres de trabajo nace sin síntomas de infección por el virus COVID-19 en ninguno de sus componentes. No ha lugar a tomar medidas extremas y todo va a poderse manejar con naturalidad después de que la plantilla guarde dos días de fiesta, sábado y domingo, en los que ir acostumbrándose al nuevo estatus de vida. 

La etérea resolución de la liga

Mientras tanto, la decisión de los organismos competentes de suspender la disputa de las dos próximas jornadas y esperar al miércoles 25 del presente marzo para volver a evaluar la situación general de España, puso en marcha inevitablemente en los despachos nobles del club las diferentes vías de salida que presenta este singular caso. En el Real Zaragoza, sumido de lleno en el supremo objetivo de subir a Primera División y cambiar así decisivamente el plan de vida de la SAD, este aspecto es ahora mismo crucial.

El Consejo, la dirección general, los asesores jurídicos... todo el mundo ya estudia los diferentes caminos que este detenimiento obligado de la liga puede instar a tomar a laLFP, la RFEF y los clubes en los próximos 100 días, tiempo que queda para que la temporada actual, la 2019-20 concluya reglamentariamente, el 30 de junio.

El presidente de la Federación, Luis Rubiales, que ejerció ayer de portavoz de la decisión de detener la competición, anunció lo siguiente cuando se le preguntó qué pasaría si la liga no pudiera ya reanudarse hasta el verano. «Vamos a trabajar en todos los escenarios que pueden suceder. Y vamos a dar respuestas a todo. A la Federación corresponde parar, pero queríamos hacerlo en coordinación con La Liga, como ya hemos logrado hoy. El 25 de marzo se tomarán nuevas decisiones. Y, en ellas, contemplamos cuatro escenarios. Del verde al rojo, se analizará todo lo que sea menester para decidir cómo concluirán las competiciones si no se puede reanudar la liga», dijo el máximo mandatario federativo, sin especificar más detalles.

Por ahora, todo son especulaciones y los primeros tiras y aflojas entre clubes están en marcha. «Se está hablando de tomar una decisión inminente. Se está barajando la suspensión de las competiciones desde la UEFA. No es una decisión de un país, es de muchos. Hay ciertos protocolos y hay que hacer bien el trabajo. No hay que alarmar. Pero no barajamos jugar durante el verano», añadió Rubiales sin aclarar más pormenores.

El ascenso, único fin del Real Zaragoza

En el Real Zaragoza no se contempla otro escenario que no concluya con el equipo aragonés en Primera División en la próxima liga. Bien a través de la reanudación del torneo dentro de 15 días (o quizá un tiempo algo mayor), o bien mediante la aplicación del artículo 188 del régimen reglamentario de la Federación, jamás utilizado, referido a «alteración de las competiciones (..) por causas de fuerza mayor». En él se deposita la resolución final, con premios y castigos en forma de ascensos, descensos, clasificaciones continentales y demás, a los responsables de La Liga y de la Federación.

En esa norma se cita la creación de una comisión, con los secretarios generales de la RFEF y la LFP; y los jefes de competición de ambas entidades. El apartado dice que «(...) las propuestas sobre el desarrollo de la competición, clasificación final y determinación de vencedores, corresponden a la LFP, requiriéndose el previo acuerdo de la RFEF para llevarlas a efecto»

Por lo tanto, Javier Tebas propondría el desenlace clasificatorio si ya no se jugase más, con el visto bueno de la Federación. Y, si no hubiera acuerdo, Luis Rubiales sería en última instancia el encargado de determinarlo. Así rige el reglamento. El Real Zaragoza pelea por estar en Primera en tal escenario de final abrupto.

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