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Suárez reconoce que la dolorosa baja de Dwamena favoreció su eclosión

"Al principio lo pasé mal, yo era el segundo punta", recuerda el delantero colombiano del Real Zaragoza, que admite que la impactante retirada de su compañero por un problema cardiado le acabó beneficiando.

Luis Suárez celebra con Raphael Dwamena en tanto del ghanés ante el Extremadura en La Romareda en la 5ª jornada de liga (3-1 ganó el Real Zaragoza).
Luis Suárez celebra con Raphael Dwamena en tanto del ghanés ante el Extremadura en La Romareda en la 5ª jornada de liga (3-1 ganó el Real Zaragoza).
Toni Galán

"Al principio, yo era el segundo punta. Era el que tenía que ayudar a Rapha Dwamena. Pero por las circunstancias, por lo que le pasó a él, he tenido que cambiar ese pensamiento con el paso de los meses  y ponerme yo como referente del equipo en la parte de arriba", apuntó Luis Suárez en rueda de prensa este jueves en la Ciudad Deportiva. El goleador colombiano, mascarón de proa del sobresaliente Real Zaragoza que se ha colocado 2º en la tabla a falta de solo 13 jornadas para el final de la liga, hizo un singular y personal análisis de sus seis meses como zaragocista. 

"He evolucionado. En los primeros partidos de la liga me costó mucho adaptarme. Por suerte, logré hacerlo pronto y así ayudar al equipo desde mi posición", rememoró Luis Suárez cuando comparó su eclosión como gran goleador de la categoría, hecho que se ha consolidado en los últimos cuatro meses del torneo, con aquellos principios difíciles en agosto, septiembre y octubre, cuando el plan atacante de la plantilla era otro bien diferente con Dwamena en el equipo, antes de que una grave dolencia cardiaca obligase al internacional ghanés a abandonar la práctica del fútbol. 

"Lo que le pasó a Rapha... a esta hora todavía no nos lo podemos creer. Pero así es la vida y hay que afrontar estas cosas de la mejor manera. Pero, vistas las cosas, este suceso me benefició a mí", reconoce con franqueza Suárez. 

La llegada de Dwamena al Real Zaragoza, a finales de julio (con el equipo en Boltaña, en plena estancia pirenaica de pretemporada), fue un acontecimiento entre el zaragocismo. Se trataba del jugador más caro en la actual etapa en Segunda, que cumple 7 años: el club apostó más de 800.000 euros de su reducido tope salarial en traer a préstamo al africano desde el Levante. Víctor había pedido un delantero centro grande, que jugase en el área y alrededores, que fijase a los centrales, que diera presencia aérea y en velocidad al equipo en sus diferentes modos de buscar el gol. Y Raphael, que venía de Primera División y con vitola de internacional, fue el elegido. 

Eso significó que la figura de Luis Suárez, automáticamente, quedase en segundo plano. Por pura decantación natural. Él venía de un descendido Nástic de Tarragona, sin ningún brillo especial más allá de las anotaciones de los ojeadores, pues la temporada caótica de los catalanes no ayudaba en nada al lucimiento personal. Dwamena, en los primeros bolos del verano ante rivales menores, empezó a marcar goles en tacadas de cinco, cuatro por partido... y sus entrenamientos fueron impactantes por ser un jugador diferente a todo lo visto en los últimos años por Zaragoza. Suárez vivió semanas fuera de los focos de máxima atención. Rumiando un evidente papel secundario.

"He cambiado mi forma de jugar respecto del principio de temporada. Y he terminado sintiéndome más cómodo. Con más espacios, como me gusta a mí. Y creo que al equipo también le ha beneficiado todo esto", añadió este jueves Lucho al hacer su retrospectiva de lo ocurrido en su evolución como ariete del Real Zaragoza. En los primeros dos meses de temporada, el delantero centro era Dwamena y Suárez debía entrar por el flanco izquierdo del ataque, más acotado en sus movimientos y con menos presencia en el área, con basculaciones mucho más limitadas. 

Así se escribe la historia. Tanto en lo bueno como en lo malo, tanto en lo muy bueno como en lo muy malo, hay circunstancias concretas que modifican radical y positivamente el destino de futbolistas, clubes y ejecutivos con responsabilidad. Luis Suárez no tiene duda de que eso ha sucedido desde agosto hasta hoy en su brillante estancia en el Real Zaragoza... que no fue tan bonita al principio, aunque al observador medio de la película tienda a olvidársele el principio de las cosas. 

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