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Real Zaragoza: las trampas y engaños que esconde El Sardinero

El Racing de Santander, colista y rey del empate, recibe a los zaragocistas con un curioso balance: no sabe ganar –solo dos triunfos suma en casa–, pero pierde poco.

Víctor Fernández, con su ayudante, José Luis R. Loreto, observa con atención el entrenamiento de sus jugadores.
Víctor Fernández, con su ayudante, José Luis R. Loreto, observa con atención el entrenamiento de sus jugadores.
Raquel Labodía

Partido traidor el que tiene ante sí el Real Zaragoza en Santander este domingo a las 21.00. Visitar a un colista, muy colista, cuando un equipo acude a semejante reto con el aura de líder o similar –el Real Zaragoza visitará El Sardinero como segundo clasificado al inicio de la jornada y podrá ser primero si el Cádiz, que juega antes, no vence al Almería– tiene siempre cepos escondidos, trampas y engaños anímicos si no se saben manejar bien los resortes mentales ante tal encomienda, la de derrotar en su feudo a un contrincante malherido al que se le dobla, y más, la puntuación general y vive en las antípodas.

Pero es que, al margen de estas cuestiones intangibles, las relativas a la mentalización y el talante, el Racing de Santander y su señero estadio junto al Cantábrico asoman en la esquina con un puñal en el calcetín y un estilete en el elástico de la ropa interior escondidos para sorprender, si tienen opción, a un Zaragoza que vaya de gallo o carente de modestia real al enfrentamiento. Hay parámetros, cifras exactas de la trayectoria de los cántabros en esta dura liga para ellos, que han de tener muy en cuenta los pupilos de Víctor Fernández.

Mucho ojo al engatusamiento del Racing a primera vista. De entrada, téngase en cuenta que el Real Zaragoza va a pelear con el rey del empate. Más de la mitad de los partidos de los montañeses han acabado en igualada en el global de lo que va de liga: 15 de 29. Solo el Rayo Vallecano imita esos números en las ‘equis’ de sus respectivas quinielas.

Este rasgo deriva en los dos consiguientes: el Racing gana poco, solo ha logrado tres triunfos en seis meses de liga, dos de ellos en El Sardinero; pero, a su vez, pierde poco para lo que debería ser normal en un último clasificado tan hundido como parece el equipo que ahora dirige José Luis Oltra (el tercer técnico del curso, tras Iván Ania y Cristóbal Parralo).

Engaño a evitar: si se aprecian sus números como locales, llama la atención sobremanera que solo haya dos victorias, aquel 4-1 al Mirandés en los albores del torneo (17 de septiembre, aún verano) y un 3-0 al Extremadura, el 23 de noviembre. O sea, que el Racing no celebra un triunfo ante su gente desde hace más de tres meses. Es fácil leer, pues, que de los 14 visitantes que han pasado por Santander, 12 han puntuado allí.

Pero para un Real Zaragoza que acude a El Sardinero en el moménto álgido de su pelea por el ascenso directo, al que por sentido cómun solo le vale la victoria (el manido empate santanderino sabría a poco, seguramente), este dato tiene doble hoja y muy afilada. Es mejor concluir de estos datos adjuntos que, de los 14 equipos que han pisado el césped del estadio santanderino, 10 de ellos se han visto imposibilitados para lograr ganar. No han podido.

Solo el líder, Cádiz (1-2); otro favorito, el Girona (0-3); el Málaga, en agosto, el primer día y pasado el minuto 95 (0-1); y, el último fin de semana, el Sporting de Gijón (0-2), han conseguido lo que requiere el Real Zaragoza, según sus aspiraciones y necesidades.

El Racing es duro de pelar en su campo, aunque suela fracasar en su intención de ganar por falta de calidad obvia. Otro detalle que ayuda a entender esta paradoja del colista es que, en sus cifras generales, solo porta 11 derrotas en 29 jornadas... ¡las mismas que el Huesca, que es el 4º clasificado y lucha por ascender!

Su balance goleador en casa, 17 tantos a favor por 18 en contra, tampoco es propio de un colista tan claro. Hay señuelo.Cuidado.

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