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Mirandés-Real Zaragoza. Y ahora, a la caza del líder

Los de Víctor Fernández juegan este miércoles en Anduva (21.00) el partido aplazado por la lluvia torrencial hace un mes. Además de distanciar a los rivales por el ascenso directo, pueden acercarse al Cádiz en cabeza.

Puado, Cristian Álvarez y Vigaray, puntales básicos del Real Zaragoza, al inicio del último entrenamiento.
Puado, Cristian Álvarez y Vigaray, puntales básicos del Real Zaragoza, al inicio del último entrenamiento.
Francisco Jiménez

Llegó el día de derogar, por segunda vez en lo que va de temporada, la letanía «con un partido menos» al hablar de la clasificación puntual del Real Zaragoza (la otra, la anterior, fue en la primera vuelta tras otro aplazamiento, aquel de Fuenlabrada). Este miércoles, con un mes y un día de diferido, se ajustarán los números de los zaragocistas al recuperarse el duelo frente al Mirandés que se suspendió el 18 de enero tras una tromba de agua descomunal que convirtió el campo de Anduva en un arrozal impracticable. Era la borrasca Gloria en plena efervescencia, recuerden.

En 31 días, los del retardo obligado, es el Real Zaragoza el que ha alcanzado precisamente ese nivel anímico: el de la gloria ambiental, pues acomete este duelo en mejores condiciones clasificatorias que entonces, fruto de su gran racha de resultados. Los de Víctor Fernández llegan hoy a Miranda de Ebro en el segundo puesto de la tabla, es decir, en plaza de ascenso directo a Primera División. Algo sin parangón a estas alturas de torneo en los siete años seguidos que llevan purgando en Segunda.

Y, por este punto de partida tan ilusionante, este es un partido para abrir brecha con los perseguidores. No ya en la pelea por asegurarse un puesto entre los seis primeros en mayo, que garantiza como mínimo un lugar en la Promoción de ascenso, sino para cambiar las referencias clasificatorias por delante y poder ubicar al Real Zaragoza a tiro de piedra del mismísimo líder, el Cádiz, que es el primer clasificado desde que esta aventura arrancó en agosto y que, hace días, da muestras de flaqueza.

Si el equipo aragonés es capaz de ganar hoy al Mirandés, rival pujante y al borde de hacer historia en la Copa del Rey pero atascado en la liga hace mes y medio (acumula seis empates seguidos), abrirá una importante distancia de por medio con los colegas de la pelea directa por subir a Primera.

Antes de este compromiso pendiente, los zaragocistas tienen un punto de ventaja con el Huesca y el Almería; cinco con el Girona (5º en la clasificación); siete con el Elche (que es 6º y marca el límite de los ‘play off’); y nueve puntos de colchón con el Numancia y el Fuenlabrada, los dos primeros que están en las puertas de entrar en bonus, pero sin premio por ahora.

Por lo tanto, de lograr el éxito en Miranda, el arqueo de caja del Real Zaragoza será esta medianoche para mirarlo y remirarlo con placer, siquiera por un rato. Porque dejará al 3º y al 4º (Huesca y Almería) a cuatro puntos de diferencia tras él, a tiro de más de un partido. Y, por ende, se irá del Girona en ocho puntos; y en diez del Elche; y en doce de numantinos y fuenlabreños... Palabras mayores.

Y, por delante, en ese ranquin que tanto reluce ya, el Zaragoza tocará con la yema de los dedos la posición de privilegio del Cádiz, el primero del escalafón, del que solo le separarán dos puntos (ahora son cinco). O sea, que de salir ganador hoy, el cuadro blanquillo tendría ya a mano aspirar al liderato el fin de semana.

Para los escépticos, este análisis previo será como el cuento de la lechera. Para los realistas y, mucho más, para los optimistas, significará un ansia, una aspiración racional. No es soñar en imposibles. No se trata de una quimera de cuatro ilusos. No es pretender caminar sobre las aguas ni volar agitando los brazos cien veces. Ganar en Miranda, algo difícil –no pierden los locales en Anduva desde agosto– pero al alcance de un Zaragoza invicto en liga en 2020, traería consigo automáticamente tantos beneficios de golpe. Álgebra pura.

Este es el valor verdadero de este envite nocturno y en día laborable que viene a reparar el roto que ha arrastrado el Real Zaragoza en sus coordenadas clasificatorias durante cuatro jornadas.

Espera el Mirandés. Equipo de moda... en la Copa del Rey, donde está a un paso, a un gol frente a la Real Sociedad, de meterse en ¡la final copera! tras haber eliminado en su singular campo a tres ‘Primeras’: Celta, Villarreal y Sevilla. Pero, en liga, lo de los rojinegros tiene un perfil más bajo. No ganan desde un 0-3 en Gerona el 21 de diciembre. O sea, no han vencido en 2020, todo lo contrario que los zaragocistas. En su casa, no lo hacen desde el 2-0 al Huesca, el 12 del mismo mes. Y hoy sufren cuatro bajas de hondura: su mejor jugador, Merquelanz (lesionado); su goleador, Marcós André (expulsado); su cerebro, Guridi (sancionado); y su lateral diestro titular, Carlos Julio (con problemas físicos).

El Zaragoza, que estará apoyado por casi un millar de hinchas, no tiene a su goleador, Luis Suárez, lastimado en Elche. Es el percance de rigor en lo que va de año. Por costumbre, ya no asusta nada. 

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