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André Pereira, el esperado

Tras más de un mes en Zaragoza, todavía no entra en los engranajes del equipo.

André Pereira junto al director deportivo Lalo Arantegui el día de su presentación oficial.
André Pereira junto al director deportivo Lalo Arantegui el día de su presentación oficial.
Toni Galán

Justo hace un mes y un día, el Real Zaragoza cerraba los tratos con el Oporto y el Vitoria de Guimaraes para incorporar, en calidad de cedido hasta final de temporada, al portugués André Pereira. El delantero llegaba al club aragonés con el teórico cartel, al menos en cuanto a perfil futbolístico, de ‘sustituto de Dwamena’, de baja indefinida desde principios de octubre por un problema cardíaco. Pereira es un delantero corpulento, de 1,88 de estatura, jugador de área, fijador de centrales y con buena capacidad para iniciar la presión. 

Eso decían –y dicen– los informes de la dirección deportiva del club, que sondeó diferentes opciones en el mercado hasta cerrar el fichaje del portugués una vez abierta la ventana del mercado invernal. Antes, el club aprovechó la baja federativa de Dwamena para traer, también a préstamo del Espanyol, a Javi Puado.

Sin embargo, 31 días después de su llegada al vestuario, la aportación de Pereira se puede calificar, por el momento, de testimonial. El delantero apenas ha jugado cinco minutos en liga –cuatro frente al Numancia y uno en Cádiz– y otros 59 en la Copa del Rey –en el encuentro frente al Real Madrid–. Así se resume su participación deportiva en un mes que ha estado plagado de encuentros, con las eliminatorias de Copa del Rey ante el Nástic de Tarragona, el Mallorca y el Real Madrid, además de los compromisos de liga ante Las Palmas, Numancia, Cádiz y Fuenlabrada, el último partido en el que Pereira ni siquiera entró en la citación oficial de 18 convocados. "Tiene molestias, lo que nos obliga a tener paciencia y tranquilidad. No está para ayudarnos", relataba el pasado viernes Víctor Fernández en la rueda de prensa previa al compromiso frente a los madrileños.

Su concurso en Elche, en el aire

Lo cierto es que los problemas físicos han sido una constante en el portugués desde que llegó a Zaragoza. Los primeros días, estuvo sujeto a un plan individualizado de trabajo que apenas le permitió trabajar con el grupo. Un hecho que retrasó su teórico estreno, programado e ideado en un primer momento para la eliminatoria copera frente al Nástic de Tarragona. Una vez consumado su fichaje, se comprobó que el luso llegó sin ritmo competitivo a Zaragoza. 

De hecho, su último partido con una presencia relevante, en el que jugó los 90 minutos, se remontaba al 1 de diciembre, en el choque liguero contra el Vitoria Setúbal, en el que marcó su último gol. Poco a poco, el atacante fue adquiriendo ritmo hasta llegar a debutar unos minutos frente al Numancia –el 25 de enero– y completar ante el Real Madrid –29 de enero, San Valero– un total de 59 minutos de juego. Salió testimonialmente unos instantes en el Ramón de Carranza y, justo cuando parecía que su concurso iba a convertirse en regular, cuando se pensaba que podía aportar de forma constante al colectivo, las citadas molestias físicas a las que aludía el pasado viernes Víctor Fernández le obligaron a frenar su progresión. 

Este martes, el Zaragoza vuelve a los entrenamientos con la trascendental visita al Elche entre ceja y ceja. Será el momento de comprobar el estado físico de Pereira y su evolución. Por el momento, su concurso en el Martínez Valero está en el aire y, si el dolor no remite pronto, tampoco podrá jugar ante los ilicitanos. Un contratiempo importante para Víctor Fernández, que sigue esperando el momento de poder contar al cien por cien con el refuerzo estrella para la parte ofensiva en el mercado invernal.

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