Real Zaragoza
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Al abordaje de la cima

El Real Zaragoza acomete un examen de altura con la visita al líder, el Cádiz. Los de Víctor Fernández, con un partido menos, están en disposición de acercarse de lleno a la cabeza de la liga.

Daniel Torres y Jawad El Yamiq, los dos recientes fichajes de invierno del Real Zaragoza, ayer al inicio del viaje a Cádiz
Daniel Torres y Jawad El Yamiq, los dos recientes fichajes de invierno del Real Zaragoza, ayer al inicio del viaje a Cádiz
Guillermo Mestre

Domingo grande en Cádiz. También en Zaragoza. En realidad, en toda la Segunda División. Porque el cartel futbolístico que hoy ofrece a todo el mundo el estadio Carranza, con un enfrentamiento con sabor añejo entre gaditanos y zaragocistas, a las 4 de la tarde bajo el sol del Atlántico, es lo mejor que se puede ver a estas alturas de temporada en la categoría de plata.

Líder contra cuarto clasificado. Los amarillos han sido los mejores en la primera mitad del torneo. Y ahí siguen, aguantando su posición pese a que están en crisis de resultados y rendimiento desde hace varias semanas. Y los blanquillos, con un partido menos porque les falta por jugar el suspendido en Miranda hace unos días a causa de la lluvia, afrontan este crucial duelo con la virtual opción de poder alcanzar, cuando se recupere ese aplazado, el ras de puntuación que marca la primera plaza de la tabla. No es, por lo tanto, una frase hecha. No es exagerar el valor apriorístico de este reto de los zaragozanos en la Tacita de Plata. Los números hablan claro.

El Cádiz tiene hoy 48 puntos. Y el Real Zaragoza, 42, proyectables a 45 si lo de Anduva, contra el Mirandés, que se pondrá al día el próximo día 19 del recién nacido febrero. O sea, que si los de Víctor Fernández fuesen capaces hoy de doblegar a los gaditanos en su presionante, histórico y remodeladísimo coliseo del Carranza, frenarían aún más el lento caminar del Cádiz en el último mes y medio y lo ubicarían a tiro directo de su propia escopeta a corto plazo.

Tras un brillante y sobresaliente mes de enero, cubierto por el Zaragoza con un lote completo de victorias sin mácula, que ya venía enlazado a un notable diciembre que aupó a los aragoneses a las cotas más consistentes del escalafón de Segunda, este capítulo de hoy en Cádiz es el epílogo de un febrero que puede elevar el ánimo, las esperanzas y las creencias del zaragocismo al cénit de sus sensaciones respecto del soñado y ansiado regreso a Primera.

La liga entra en días culminantes. Empieza a notarse el gusaneo corporal que antecede siempre a la hora de la verdad ante cualquier encomienda o fin que alguien se plantee en la vida. Los partidos ya no son tan rutinarios como hasta las navidades. Hubo un antes y un después al triunfo en Las Palmas hace 20 días. Allí, en campo canario, el Real Zaragoza sintió en su cerebro el imput novedoso que les indicó inconscientemente a sus futbolistas y técnicos que aquel 0-1 postrero acarreaba consigo más valores añadidos que los puros tres puntos en sus alforjas. Los acontecimientos así lo han venido a corroborar en los escasos días posteriores que vinieron tras aquel éxito en campo insular.

Sucedió algo similar la semana pasada tras vencer, bajo el aguacero torrencial, por 1-0 al Numancia en La Romareda en el combate más reñido y complicado que el Real Zaragoza ha sabido sacar adelante desde que esta película nació en agosto. La piña del equipo en mitad del estadio trasladó a la afición aragonesa esas vibraciones seductoras que el fútbol está lanzando al zaragocismo: este año sí que puede ser el bueno, el que pueda acabar, por lo tanto, con siete años de calvario insoportable lejos de la élite.

Y, por supuesto, la fiesta vivida el miércoles pasado en el estadio municipal en la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey ante el todopoderoso Real Madrid -un aderezo, una guinda dulce a este año diferente-, vino a destilar por cada poro de la piel del zaragocismo viejos efluvios de la grandeza que el equipo, su gente, la ciudad, dejaron de sentir hace una década cuando el agapitismo dinamitó hasta los cimientos del viejo club nonagenario.

Este Cádiz CF-Real Zaragoza de hoy es, por todo este envoltorio, un partido que puede dar alas a la tropa blanquilla. Son 90 minutos que, de salir bien, generarían a estas alturas de curso una onda expansiva positiva nunca vivida desde el descenso fatal de 2013.

Por otra parte, y para que todo quede previsto en el análisis anticipado de esta jornada, si el día saliera torcido, la gran ventaja es que aún restará un mundo y nada es todavía determinante. Son tiempos de ganar inercias, de establecer dinámicas, de armar tramas favorables en torno al equipo, al juego, al apoyo externo tan necesario para obrar un plan tan grande y difícil como es subir a Primera con las cortapisas económicas que aún -y para días hay- lastran al Real Zaragoza como SAD por culpa de los gestores pretéritos.

Estrenos del mercado invernal

Víctor Fernández, al frente del equipo, llegó anoche a Cádiz vía férrea con la intención de que los nuevos fichajes debuten en el Carranza. Ahí están, en una convocatoria oficial cuando aún no han podido ser siquiera presentados ante la afición, el centrocampista colombiano Daniel Torres y el defensa central marroquí Jawad El Yamiq. El primero solo ha entrenado un rato: ayer. El segundo acumula un par de sesiones más con sus nuevos colegas de caseta.

Asimismo, el tercer nuevo, el ariete portugués Pereira, pese a que, en su caso, ya disfrutó de minutos ante el Numancia -anecdóticos- y frente al Real Madrid en Copa, está ya en una sintonía más cercana a la óptima que pueda empezar a dar resultados en las áreas contrarias, hecho que podría darse esta tarde, a la hora de los postres y el café, en campo gaditano. Lo normal es que los tres empiecen el envite en el banquillo pero... Víctor se guardará cualquier baza sorpresa hasta última hora.

Están ausentes, por molestias físicas, Delmás y Blanco. Las otras dos faltas, Ros y Zapater, lo son por bajas médicas de hondura.

Enfrente, el Cádiz del clásico Álvaro Cervera, que vive su cuarta campaña con los amarillos, también tiene estrenos. Uno, ya en marcha desde hace un par de semanas, es el aragonés Pombo, curiosa figura hoy pues no tiene ‘cláusula del miedo’ y, pese a estar cedido por el Zaragoza, podrá jugar contra su club matriz. También puede debutar en el equipo rival el delantero balcánico Malbasic, recién llegado del Tenerife. Quien no lo hará será otro goleador, Álvaro Giménez (pichichi el año pasado en Segunda con el Almería), no convocado tras venir del Birmingham anteayer.

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