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Real Zaragoza

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¡Volveremos!

El Zaragoza sale fortalecido de la derrota copera ante el Real Madrid, evidencia de que el resultado adquiere un rango secundario en esta efímera vuelta a la élite. La afición llenó a reventar una Romareda que acabó cantando el anhelo del regreso de su equipo a la Primera División. Una noche en el cielo... que nos espera en Primera.

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La afición recibió a su equipo con este precioso tifo.
Jiménez/Mestre/Galán

Si no fuera porque brillaba en el marcador, nadie lo creería. Con 0-4 en el tanteador, los jugadores del Real Zaragoza tuvieron que dar la vuelta al campo para corresponder a los cánticos de una afición que en pie no cesó de cantar en los últimos momentos el anhelo del regreso de su equipo a la élite. Era un partido de Copa del Rey, sí, pero La Romareda se refería al objetivo primero, que, si todavía había alguna duda, ayer quedó clarísimo que es la Liga y el ascenso a la Primera División. "Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a Primera, volveremos otro vez", gritó todo el estadio, un hecho para nada constitutivo de paradoja, sino el retrato de un equipo y un club que se han declarado definitivamente creyentes. La reafirmación de anoche no pudo tener mejor testigo: el mejor equipo del mundo, el Real Madrid.

Salió todo bien. Incluso la eliminación es buena. Reitero para que no haya dudas: si la meta primera del Real Zaragoza es ascender a Primera División, lo mejor que ha podido ocurrirle es olvidarse de la Copa del Rey. Sin duda, su competición fetiche, el torneo en que ha reunido más gloria como club y más gloria que casi nadie en España: seis copas, seis, ahí es nada... Pero si la Copa es su devoción, la Liga es su obligación. Hay que subir. Y para subir no se pueden desperdiciar ni tiempo ni energías. Todo el esfuerzo debe ir orientado a la Liga. El verdadero partido de esta semana está fijado en la tarde del domingo en el estadio Ramón de Carranza de Cádiz ante el actual líder de la Segunda División. Anoche solo fue un ratito en el cielo, el cielo que nos espera en Primera. Hoy hay que regresar ya (ya es ya, sin un minuto de demora) a la tierra para dar lo mejor de sí en la trascendental cita en la Tacita de Plata. Eso sí, ese «¡volveremos!» gritado al unísono por todo el estadio refleja con fidelidad la euforia que gravita sobre el conjunto que gestiona Víctor Fernández.

La reunión copera, aunque no tuviera puntos sobre la mesa y aunque aritméticamente concluyera con una severa goleada (0-4), paradójicamente aportó un efecto robustecedor sobre el Real Zaragoza. El personal salió satisfecho del campo. Qué mejor indicador que ese para plasmar la ilusión que alberga el zaragocismo. El catálogo de bondades había nacido la semana pasada al superar la eliminatoria ante el Mallorca. Desde los tiempos de Manolo Jiménez, esto es, cuando el Real Zaragoza estaba censado en Primera División, el conjunto aragonés no alcanzaba los octavos de final del torneo del KO. El sorteo posterior emparejó al equipo del león rampante con el Real Madrid. Nada más conocerse el cruce, antes incluso de que las entradas salieran a la venta, ya comenzaron a hacerse largas colas de aficionados en busca de una entrada. Ayer se llenó La Romareda y se habría llenado otra Romareda más. El problemón que espera cuando se ascienda a Primera (este mismo año...) es considerable: este curso en Segunda ya hay más de 27.000 abonados. En el estadio solo caben 34.000... No era baladí la consideración ayer mismo formulada por el primer edil de la ciudad, Jorge Azcón. "No entender la importancia del fútbol es no entender la sociedad" dijo en la mañana del día de San Valero. Lo dicho: hace falta un nuevo estadio ya.

La tribuna de prensa de La Romareda, traslación numérica del interés del evento, también estaba repleta ayer: 220 medios de información acreditados. Sí, sí 220. Hasta la televisión de Arabia Saudí... El palco, igualmente hasta arriba, con Florentino Pérez en primera fila junto a los directivos zaragocistas. Y el alcalde, Jorge Azcón, por supuesto. El ambiente era fantástico. Qué guapa estaba La Romareda. Acompañaba hasta la temperatura. Incluso San Valero no fue ventolero ayer. Nada que ver con el día de perros que se sufrió el pasado sábado ante el Numancia. Tiempo casi primaveral, césped de maravilla, una grada repleta. La Romareda ayuda siempre, pero el Real Zaragoza no vive todos los días un ambiente semejante. Ojo: tampoco el Real Madrid juega todos los días en una atmósfera así. El grito «Zaragoza es de Primera» que salía desde la hinchada del Real Madrid no era gratuito. Así, así, así dice la verdad la afición del Real Madrid...

En cuanto al partido, Zidane sacó desde el principio a su defensa titular. O sea, quería ganar de todas, todas. Víctor Fernández, por su parte, dejó en el banquillo a sus dos mejores hombres, Raúl Guti y Luis Suárez. Osea, imagino que querría ganar ayer, pero estoy absolutamente seguro de que donde quiere ganar es en Cádiz... El Madrid marcó pronto, desbrozó el camino hacia su vigésimo careo sin perder y consolidó su hegemonía sobre el partido con otro gol de Lucas. "Jamás se rendirá esta hinchada, en las buenas y en las malas...", reverberaba en todo el estadio. Luis Suárez saltó en la media hora final para poner en ebullición al Zaragoza y al zaragocismo. El Madrid metió otros dos. ¿Y qué? Los números verdaderos de esta semana serán los tres puntos que se dirimirán en el Carranza. Ayer, solo fueron 90 minutos de cielo... del cielo que nos espera en Primera.

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