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Kilómetros de afición

La Romareda se llenará mañana de seguidores llegados desde lugares variopintos.

Miembros de la grada de animación, preparando el tifo que presentarán ante el Madrid.
Miembros de la grada de animación, preparando el tifo que presentarán ante el Madrid.
Toni Galán

La grandeza del fútbol la marcan los aficionados. Y los del Real Zaragoza volverán a demostrar este miércoles que están a la altura de cualquier cita. Da igual el tiempo que haya pasado desde la última vez. Todos la recuerdan con nostalgia. Los que la vivieron y también los que no. Porque la estampa de La Romareda repleta, alentando a los suyos con las bufandas al viento, se contagia de generación en generación. 

Son muchos los niños que, por su corta edad, se estrenarán ante un gigante como el Real Madrid, pero eso no impide que les hayan hablado de aquella mágica noche en la que los Milito, Ewerthon y compañía le endosaron media docena de goles al conjunto merengue. Para eso están los mayores, para recordar aquellos momentos, al tiempo que fantasean con revivirlos. 

Poco importa la distancia que haya que recorrer con tal de reencarnarse en aquel chaval que fue abrazado por desconocidos -si es que compartiendo colores los hay- aquel 8 de febrero de 2006. La pasión zaragocista es infinita. Puede traer desde Augsburgo (Alemania), a más de 1.700 kilómetros por carretera hasta aquí, a un joven ingeniero que no quiere perder la oportunidad de presenciar en directo la visita copera del Real Madrid.

Adrián Morales comenzó la carrera estudiantil justo después de aquel histórico 6-1, y desde 2012 trabaja en Alemania, sin por ello haber dejado de ser abonado de su Real Zaragoza .«Llevo ocho años trabajando en esta ciudad, próxima a Múnich. He tenido la suerte de que el partido ante el Madrid me coincide con los exámenes del grado de Periodismo y he aprovechado para venir», explica Morales, que desde que escogió decantarse por Ingeniería Aeronáutica tras la Selectividad, tiene la «espina clavada» de no haberse dedicado a la comunicación.

«Nunca se sabe. Quizá en mi empresa pueda cambiar y empezar a dedicarme a algo más vinculado a este sector», añade el zaragozano, antes de pasar a recordar la noche de la goleada al Madrid de Los Galácticos. «El equipo llegó en buen momento y confiábamos en ganar, pero lo que presenciamos después fue mágico. Más allá del partido, me viene a la cabeza la imagen de la Gran Vía con ríos de gente entonando cánticos. Fue algo inolvidable», comenta Morales, sobre una hazaña que no pudieron vivir in situ los Sánchez.

Luis Miguel y su hijo Pablo, de 12 años, están instalados en Jerez de la Frontera, a donde sus antepasados emigraron en busca de trabajo. Ahora, el padre de familia preside la Peña Maños Sur Jerez, que cumple su décimo aniversario. Por ese motivo, la federación peñista, con Vicente Casanovas como representante, ha decidido invitarles al encuentro. Mañana por la mañana cogerán un AVE hacia la capital aragonesa y el jueves regresarán a su ciudad.

«Teníamos pensado acudir a Zaragoza para el Día de Andalucía, pero Vicente nos llamó para ofrecernos acudir a ver el partido contra el Madrid. No nos lo pensamos y sacamos el billete de ida y vuelta para viajar. Hemos estado en otros muchos encuentros, pero este va a ser especial», comenta Luis Miguel Sánchez, antes de pasar a subrayar que la cita importante de la semana tendrá lugar el sábado, en el estadio Ramón de Carranza. 

«Antes de que nos avisaran para venir a Zaragoza, ya teníamos las entradas para Cádiz. Vamos a llevar unos días de fútbol muy intensos. Después, a lo largo del mes de febrero, proseguiremos con los actos del aniversario de la peña, formada por aragoneses que viven en Jerez de la Frontera», adelanta, antes de concluir recordando que que su padre procede de Zaragoza capital y su abuela de la localidad de Zuera.

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