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El Real Zaragoza sigue adelante en la Copa tras ganar con poderío por 3-1 al Mallorca de Primera División

Tras un primer tiempo insustancial y sin goles, Blanco, Puado y Linares decantaron la eliminatoria de dieciseisavos a favor de los aragoneses en un gran segundo periodo.

El Real Zaragoza sigue adelante en la Copa y se mete en los octavos de final tras superar este martes al Real Mallorca, adversario de Primera División, por 3-1 en un choque con dos caras: la primera parte, sosa y sin sustancia; y la segunda, con un fútbol ofensivo brillante de los aragoneses mediante el cual lograron tres goles ganadores que desarbolaron a los baleares. El poco público que acudió a La Romareda en una noche de perros, fría a más no poder y con un chaparrón de agua tremendo en la recta final del encuentro, disfrutó de una cita copera al más viejo estilo.

El duelo, en toda su primera parte, discurrió a ritmo lento, sin que ninguno de los dos equipos se decidiera a imprimir nunca velocidad en sus acciones. El cuadro zaragocista fue el claro dominador del balón y tuvo una posesión abrumadora, por momentos cansina ante un Mallorca, cuajado de suplentes (dejó a ocho titulares en casa), metido muy atrás y siempre a verlas venir. Ese fue el patrón de los primeros 45 minutos, sin excepción alguna. No fue de extrañar, por lo tanto, que se llegase al descanso con el 0-0 inicial. Fue lo debido, vistas las actitudes de unos y otros.

Los baleares, en los que solo destacaron puntualmente jugadas individuales del joven japonés Kubo (de 18 años, cedido por el Real Madrid) que nunca llegaron a buen puerto, firmaron los dos primeros disparos ofensivos, por medio de su delantero centro Abdón Prats. El primero, en el minuto 6, se le marchó fuera, alto, tras golpear mal desde 25 metros. Y el segundo, en el 15, supuso el único chut entre palos de los visitantes en ese tramo inicial del envite, rechazado con muchos apuros por Ratón en el centro de la portería. En este primer cuarto de hora, los mallorquinistas al menos dieron la sensación de tener cierta ambición. Ahí se les agotó el cupo, según se vio después.

El equipo de Víctor Fernández, que entremezclaba titulares (Atienza, Guti y Puado) con los menos habituales o los comodines en los duelos de liga, quería combinar con calma desde atrás, pero le faltó imaginación e inspiración en los pivotes, Ros y Guti. A los puntas, Linares, Puado y, por momentos, Kagawa, les llegaron balones poco potables la mayoría de las veces, demasiado forzados. El primer tiro a puerta llegó en el minuto 23 y fue a balón parado. Lo firmó el japonés Kagawa en una falta directa a 20 metros del marco de Fabricio y la pelota, en una bella rosca, se estrelló en el larguero con el portero isleño ya superado. Ese gol que se rozó con las yemas de los dedos bien pudo haber cambiado el ritmo denso de la cita copera, que prosiguió por caminos cercanos al aburrimiento.

Los blanquillos percutían por la bandas, con Blanco poco atinado, patinando en el mojado césped de La Romareda en demasía por una mala elección de tacos; con Delmás con más ganas que acierto; y con Clemente, por la izquierda, poco asistido pese a sus constantes desmarques. No hubo centros en condiciones al área y las ocasiones no llegaron nunca a consumarse. Hasta el minuto 42 la trama del partido fue plana, sin emociones de ningún tipo. En ese hito del reloj, Guti disparó desde fuera del área, con el interior del pie diestro, a las manos del portero balear, desaprovechando una opción clara de haber generado mucho más peligro.

Protagonistmo de Mateu Lahoz

Se llegó al intermedio con un protagonista anormal en un partido así: el árbitro internacional valenciano Mateu Lahoz. Un tipo singular. Todo lo que tiene en su larga carrera como condescendiente y dialogante con las estrellas de los equipos grandes, con los que se siente como pez en el agua, lo tiene de extraño cuando se va de esa onda elitista. En el minuto 7, con el partido recién iniciado, sacó hasta tres tarjetas amarillas a los zaragocistas en una jugada tonta, sin sanción punible en cualquier partido normal. Grippo fue amonestado por pedir un fuera de banda a su favor y, en la protesta razonable de los zaragocistas por esta desmedida de Mateu, Kagawa y Atienza también fueron ‘tiroteados’ por el juez sin sentido. Desde ese momento, Mateu ya tenía su protagonismo ganado en la grada. Cosas de un director de partido estrambótico a más no poder.

El descanso, en la gélida noche invernal y con una Romareda muy poco poblada de público, describió el cambio radical que existe entre los partidos de liga y Copa. Ninguno de los dos entrenadores introdujo cambios en el inicio de la segunda parte. Era cuestión de ver qué ocurría en los primeros minutos y si alguien se atrevía a hacer cosas distintas. Y así sucedió.

Blanco se estrenó como goleador zaragocista en el minuto 48, en los albores del segundo tiempo. Clemente subió perfectamente su banda, combinó con Kagawa, que asistió a Blanco con soltura. El valenciano quebró a su marcador en el área y soltó un latigazo con la zurda que superó a Fabricio con eficacia. Nacía un nuevo partido, obviamente. En el momento de inercia zaragocista tras el tanto, Puado estuvo muy cerca de hacer el segundo, tras robar el balón a Sastre y disparar desde 30 metros con el portero fuera de la portería. Pero Fabricio rectificó con celeridad para llegar a tiempo de salvar el gol que ya se cantaba.

El Mallorca se vio obligado ya a despertar. Y, curiosamente, en minuto y medio se pasó del posible 1-1 al 2-0. En el 51, Pozo tuvo en su cabeza el empate bermellón en un centro al área que remató picado, fuera rozando el poste derecho. Y antes del 53, Puado firmó el segundo de los zaragocistas en una contra magníficamente llevada por Linares, con una asistencia perfecta y a tiempo, que el catalán culminó por encima de Fabricio haciendo el contrapié al defensa Sedlar, que intentó sacar el balón ya cuando había rebasado la línea. Por si acaso, Linares remachó de cabeza a la red. No había duda. El Zaragoza había decantado la eliminatoria a su favor en un abrir y cerrar los ojos, en solo 5 minutos de máxima eficacia. El público, ahora sí, disfrutaba del fútbol copero, con el equipo de Segunda doblegando al de Primera con total merecimiento.

Víctor Fernández cambió a Guti por Igbekeme a la hora de juego, según lo previsto en el reparto de esfuerzos de cara a la liga y a ese Numancia que aguarda el sábado. Titular por titular. Todo iba a la perfección. El equipo blanquillo, con muchas más razones que en la anodina primera parte, podía circular la pelota y gozar de su posesión con un tanteador tan favorable en las alforjas. Los mallorquinistas quedaron noqueados con el 2-0 y su reacción, si es que iba a ser real tras el tanto inicial, quedó apagada de cuajo. Y Soro relevó a Puado en el 68, otro cambio entre titulares que venía escrito en el guión de Fernández.

Recién entrado al campo, Soro (recuperado de una amigdalitis que lo ha tenido una semana KO) cabeceó fuera una falta lateral sacada por Blanco. Otro aviso de que el Real Zaragoza no iba a dejar de mirar la portería visitante. De hecho, el tercer tanto local no llegó de milagro en el minuto 73, en un remate cruzado de Linares, tras gestación de nuevo de un ágil Kagawa, que salvó Fabricio con la yema de los dedos para enviar a córner rozando literalmente el palo izquierdo. Era el aviso de lo que venía en unos segundos: el 3-0, con la rúbrica del veterano ariete de Fuentes de Ebro, tras una asistencia generosa de Soro, siempre diferencial aunque juegue unos pocos minutos. La fiesta en La Romareda era ya completa y el pase a los octavos de final estaba prácticamente certificado.

Señé, recién ingresado en el campo (su nombre siempre está en la agenda del Real Zaragoza), a punto estuvo de lograr el gol del honor balear, pero su chut lejano se fue junto al poste derecho de Ratón instantes antes de que Víctor le diera la recta final del choque al juvenil Francés para relevar así a otro puntal fijo del equipo de la liga, Atienza. Había tiempo hasta para estos detalles importantes. Una noche maravillosa en todas las facetas, menos en lo meteorológico, pues la lluvia arreció según llegaba el minuto 90. El tanto del maquillaje mallorquín no lo logró Señé pero si el exzaragocista Febas, en el minuto 85, con un chut cruzado, por alto, en el área blanquilla. Pura anécdota bajo el diluvio. Alex Alegría anduvo cerca de acortar más el marcador en el 87, revolviéndose en un palmo de terreno y disparando raso. Pero Ratón respondió con una gran parada abajo. Urgía que el árbitro pitara ya el final.

Mateu Lahoz, entre la chanza de la grada con su actuación, señaló el final con otro susto, de nuevo con Alegría a punto de acortar distancias de cabeza en un centro largo al área zaragocista. El equipo aragonés seguirá en la Copa y esperará a otro Primera (soñando con un grande) la semana que viene en La Romareda, quizá el día de San Valero, el miércoles 29. Eso sí, el partido de Miranda de Ebro, el aplazado de liga el pasado sábado, tendrá que seguir esperando fecha, pues de momento no hay disponibles a corto plazo.

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