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Real Zaragoza

copa del rey 

Los teloneros no desentonan

Repleto de reservas, el conjunto de Víctor Fernández gana silbando bajo la lluvia a un rival de Primera División, el Mallorca. Después de siete años, el equipo del león rampante alcanza los octavos de final coperos.

Real Zaragoza
Así de bien dibuja un disparo Raúl Guti.
Toni Galán

El careo copero, más allá de la trascendencia resultadista, del regreso del equipo del león rampante a los octavos de final de la Copa de Rey, destiló abundantes y agradables sensaciones para un Zaragoza que se atreve cantar bajo la lluvia. Y no solo con sus mejores voces. La cara B del disco, las llamadas rotaciones, también suenan, también juegan. El partido de la semana, la cita en que se pondrán los puntos sobre la mesa del ascenso, se dirimirá el sábado ante el Numancia. El brindis de ayer ante el Mallorca, ese sorbo de felicidad, robustece el optimismo que gravita sobre un Zaragoza que también se ha declarado creyente en el torneo que ha llenado de gloria las vitrinas del club.

Gloria, decía. Por momentos, parecía que el Mallorca venía huyendo de la borrasca tras la borrachera de goles ante el Valencia en Liga. Su partido de la semana, igual que el Zaragoza, se jugará el fin de semana, en este caso en Anoeta ante la Real. Tienen 48 millones de razones para centrarse en la Liga, idéntico número que los millones que ingresarán en concepto de televisión por estar censados en Primera. Rotó Vicente Moreno, el entrenador que ha obrado el milagro de saltar de Segunda B a Primera División. Mucho mérito la trayectoria del Mallorca. La liguera, me refería...

Más méritos, muchos más, acumuló ayer el Zaragoza. El dato de que hacía siete años que no pisaba los octavos de final coperos no es baladí. Fue con Manolo Jiménez. O sea, el tiempo que llevamos en el purgatorio de Segunda. Víctor está sabiendo competir en la Liga y no ha tirado la Copa. Excelente... Además, ayer supo socializar minutos, con un mix en el once muy interesante. No desentonó para nada la cara B, como indiqué con anterioridad, en una formación inicial en el que el banquillo cantaba más que La Traviatta. Fetén, fetén, fetén: sentados, Cristian Álvarez, Guitián, Soro, James, Eguaras, Luis Suárez y el figura juvenil Francés.

Las que saltaron al prado (el estado del campo también merece un subrayado en medio del persistente chaparrón) tuvieron la virtud de hacernos olvidar el banquillo de lujo que ayer compartió asiento con Víctor Fernández. Notable global, con aportes verdaderamente brillantes, como la zurda mágica del chaval Enrique Clemente, soberbio como lateral izquierdo creador. Kagawa también se desmarcó de la intrascendencia cotidiana, y se mostró dinámico entre líneas. Abrió el festival goleador Aléx Blanco con un gol de zurda jugando a pierna cambiada. Puado estiró la cuenta tras una ración de caviar de Linares. Clausuró el recital el chico de Fuentes de Ebro, después de una exhibición de talento de Clemente y Soro. No tuvo que comparecer Luis Suárez, dato abrumador. Es decir, en medio de la lluvia, ganamos silbando... Los puntos se ventilarán el sábado con el Numancia, pero ayer el Zaragoza nos alegró el cuerpo y honró su gloriosa historia copera. Y todo con una musiquilla de su cara B del todo agradable al tímpano.

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