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Una Copa en segundo plano

El Real Zaragoza y su rival de Primera, el Mallorca, afrontarán en la inminente noche de este martes el partido del torneo del KO en La Romareda con equipos inhabituales: sus retos están en la liga.

Víctor Fernández charla con la plantilla al inicio del entrenamiento de este domingo, inhabitual tras volver pocas horas antes de Miranda de Ebro sin jugar el partido de liga, suspendido por la lluvia.
Víctor Fernández charla con la plantilla al inicio del entrenamiento de este domingo, inhabitual tras volver pocas horas antes de Miranda de Ebro sin jugar el partido de liga, suspendido por la lluvia.
Francisco Jiménez

Lunes, se inicia la penúltima semana de enero y, tras el accidentado fin de semana, concluido con la suspensión de un nuevo partido, esta vez en Miranda de Ebro por cuestiones meteorológicas y de un mal drenaje en el estadio de Anduva, se abre otro paréntesis más en la vida del Real Zaragoza para jugar una nueva eliminatoria de Copa del Rey. Será mañana martes por la tarde-noche, a las 19.00, en La Romareda, ante el Mallorca de Primera División. O sea, un partido extraordinario, fuera de la ruta del día a día básico de los aragoneses, que significará el debut copero del Real Zaragoza este año en su campo, pues las dos primeras rondas las acometieron y ganaron como visitantes, en Socuéllamos (Ciudad Real) y Tarragona –ante el Gimnástic–, contra adversarios de Tercera División y Segunda B, respectivamente.

Es una Copa, en el año del estreno del nuevo formato, que tiene su punto de seducción pero que, al jugarse de manera intensiva en estas semanas de final de diciembre, todo el mes de enero y el inicio de febrero, se hace un tanto agobiante y peligrosa para los equipos que se juegan la vida en la liga. Y este es el caso del Zaragoza y, asimismo, de su rival, el Mallorca.

Los zaragocistas viven por y para el ansiado ascenso a Primera División. En su séptima temporada seguida en el calvario de Segunda, ostentan la mejor clasificación, la puntuación más elevada y las sensaciones globales más optimistas de todas las campañas precedentes. Parece el año bueno.

Mientras, en tierras baleares, aún con el paladar dulce del 4-1 que los bermellones endosaron ayer al Valencia en Son Moix para salir de los puestos de descenso, sus cinco sentidos están puestos en ese menester: salvar el pellejo como sea y mantener en mayo la división de élite, a la que subieron el curso pasado contra todo pronóstico en la Promoción.

De este modo, el referido paréntesis copero que durará 48 horas surge, en parte como un aliciente extra (el sueño de un cruce futuro ante un grande, en casa, con una taquilla superlativa), en parte como un inconveniente para ambos. Y, a estas alturas del campeonato de liga, los dos entrenadores, las dos entidades, se vuelcan de lleno en el torneo de la regularidad y van a dejar de lado éste, llamado del KO, mucho más este año cuando todo, hasta que lleguen las semifinales, se dirimirá a partido único, a toda velocidad.

En La Romareda, en 24 horas, Zaragoza y Mallorca afrontarán la cita de Copa con equipos inhabituales. Es decir, con quienes menos minutos acumulan y, por supuesto, con diversos futbolistas del filial e, incluso, del juvenil si se tercia. Es un partido, para los dos, con mayor enjundia que los de las dos rondas coperas iniciales, pero sus entrenadores, Víctor Fernández y Vicente Moreno, no van a variar sus planteamientos respecto.

En las filas blanquillas, que nadie espere sobre el césped a los Luis Suárez, Cristian Álvarez, Vigaray, Guti y demás piezas de alto rango en el mecanismo principal de Víctor. En elMallorca, tres cuarto de lo mismo. En el seno blanquillo, la cabeza se va a pensar por defecto en el partido del sábado ante el Numancia en campo aragonés. En las entrañas mallorquinistas, cuartos por la cola en la clasificación, su prioridad en el horizonte es el duelo que les aguarda en San Sebastián el domingo ante la Real Sociedad.

Con la fecha pendiente de Anduva de fondo

El aplazamiento del partido de anteanoche en Miranda introduce para el Real Zaragoza un nuevo matiz en este torneo de Copa que dirime, desde su inicio, en segundo plano, fuera de prioridad. Se trata de la fecha que ha quedado pendiente para volver a Anduva y completar el calendario de la liga, que está cojo de nuevo. Mientras sigan vivos en Copa (el Mirandés también lo está y juega contra el Celta), no hay hueco posible hasta la primera mitad de febrero. Si cayeran eliminados esta semana –ambos–, el duelo suspendido podría jugarse el próximo miércoles, día 29. Esto también está en liza.

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