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Real Zaragoza

Opinión

Entre las grandes candidaturas

ACTUALIZADA 16/01/2020 A LAS 11:35
Partido Las Palmas-Real Zaragoza, de la 23ª jornada de Segunda División
Partido Las Palmas-Real Zaragoza, de la 23ª jornada de Segunda División
AGENCIA LOF

Por razones históricas, de prestigio y societarias, entre otros motivos, como puede ser el simple decoro, el Real Zaragoza está en todo momento obligado a mirar al ascenso a Primera División como una meta posible, con independencia, además, de su sabido y corto techo salarial. La diferencia respecto a otras temporadas es que en esta ocasión, ya superado el ecuador de la competición y avanzado el mes de enero, el equipo de La Romareda se encuentra subido a un balcón que tiene por vistas, efectivamente, el horizonte de la élite.

Pocas veces ha ocurrido de este modo en las últimas siete temporadas, porque han sido, normalmente, más poderosas las pesadas fuerzas de las repetidas crisis de invierno, unas incertidumbres que Víctor Fernández y sus futbolistas también tuvieron que atravesar en la presente campaña. 

En los peores momentos del curso actual, el Real Zaragoza supo reinventarse, rehacerse. No se refugió en las excusas ciertas que brindaban los elementos, como la baja de larga duración de Raphael Dwamena o los imponderables de la suspensión de algunos partidos, sino que porfió por recomponerse, por volver a ser un equipo competitivo con nuevos argumentos sobre el terreno de juego y con nuevas e imaginativas variaciones tácticas.  

Si el Real Zaragoza está arriba ahora, entre las grandes candidaturas al ascenso a Primera, no es por obra de un destino favorable que le empuja según se mueve un velero con el viento que sopla de cola en una mar plácida. 

Víctor Fernández y sus futbolistas han labrado su porvenir en esta igualada competición que es la Segunda División española paso a paso, partido a partido, sin atajos, caminando entre variados problemas, reveses sobrevenidos y comparativas que no los sitúan por encima, precisamente, de otros clubes. El mérito que esconde el modo en que el Real Zaragoza ha cubierto este trayecto, hasta llegar al actual estado, ya es extraordinario

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