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La reestructuración de la plantilla del Real Zaragoza, en la hora de la verdad

Víctor Fernández pide imperativamente dos piezas claves en potencia física y experiencia: un delantero centro y un centrocampista, cuestiones ambas pendientes desde el verano.

Víctor Fernández, pensativo, en un entrenamiento reciente del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva.
Víctor Fernández, pensativo, en un entrenamiento reciente del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva.
Guillermo Mestre | 

Llega enero. En apenas cinco días la persiana de los fichajes y traspasos estará abierta de par en par. Y el Real Zaragoza, junto al resto de colegas de la Segunda División, acudirá a él en pos de reestructurar su plantilla para tratar de mejorarla, de optimizarla de cara a una segunda vuelta exigente a la que ha llegado vivo, con las posibilidades de optar al ascenso intactas, plenas: está a solo tres puntos del segundo clasificado, o sea, de los puestos que dan acceso a Primera de manera directa. Y, en su quinta plaza, lleva cuatro meses viviendo siempre en la zona de Promoción.

Víctor Fernández le dejó al área deportiva deberes pendientes a principios de septiembre, cuando se cerró el zoco estival. Según las peticiones supremas del entrenador en los días de verano, se ha acometido la primera mitad del torneo sin un delantero específico y sin un centrocampista de jerarquía y fuerza física. Aquel doble pedido se quedó sin correspondencia por parte de Lalo Arantegui y José Mari Barba y, a día de hoy, sigue en la bandeja de peticiones de máxima urgencia para, según los criterios de Víctor, ubicar al Real Zaragoza con unos mínimos de solvencia para poder opositar a subir a Primera en junio.

Son las dos piezas claves, de imperiosa necesidad, que solicita Fernández cuanto antes. En especial, el ‘9’ diferente, el ariete de envergadura, de potencia en su juego de área, que venga a sustituir, en el elenco táctico que se cimentó en el plan del verano, a Raphael Dwamena. Víctor se quedó en octubre sin el ghanés a causa de una dolencia cardiaca que lo alejó del fútbol sine díe. Y el Zaragoza perdió así al jugador más diferencial de su sistema ofensivo (de influencia superior, incluso, a la del goleador Luis Suárez), por la labor de fijación de defensas, de apertura de espacios, capacidad de conservación del balón, juego aéreo –en ataque y, sobre todo, aunque parezca paradójico, en la defensa del balón parado– y, también, aportación goleadora que se sustentaba en su figura gigante y fibrosa, sin par en la plantilla actual.

Cuando se buscó, de manera extraordinaria, vía normativa de La Liga, el sustituto de la ficha dejada libre por Dwamena, la falta de futbolistas de esas características en el reducido escaparate supletorio de noviembre hizo que Lalo se decantara por fichar a Puado, cedido del Espanyol. Un segundo punta, sin tanta estatura ni corpulencia, con un juego más ágil y de menos área de lo que Víctor precisa. Puado, jugador a explotar y útil a priori, no es el semejante de Dwamena. Ése está aún por venir.

Arantegui había hecho su trabajo en tiempo y forma mientras firmaba a Puado. En aquel rastreo del mercado, cortejó a Darío Poveda, goleador este año del Atlético de Madrid B. El club colchonero no lo soltó en primera instancia, pues tenía lesionados a los otros dos puntas de un filial que aspira a subir a Segunda: Garcés y Camello. Le apalabró a Poveda al Zaragoza para enero. Se metió de por medio el Getafe, para fichar en propiedad al goleador rojiblanco. Pero esto no rompió el preacuerdo. Darío iba a venir igualmente a foguearse en una segunda vuelta apasionante en el Real Zaragoza. Pero el joven ariete, de 1,87 de altura, se rompió la rodilla hace tres semanas y todo se fue al traste.

Víctor Fernández lo lamentó así el sábado pasado, antes de viajar a Huesca. «La lesión de Darío Poveda nos ha roto bastante los planes. Pero debe haber diferentes opciones, diferentes palos en los que moverse», afirmó en un pasaje de su rueda de prensa que dejó detalles de cómo vive Víctor estos días previos al banderazo de salida del mercado de invierno.

«Así como este chico (Poveda), todo daba a entender que el día 29 iba a estar ya con el grupo, ahora tendremos que buscar otro fichaje que ya no será tan fácil que esté aquí el 29. Si es que viene alguno...», añadió Fernández, un tanto escéptico.

«Tampoco veo con claridad que venga algún fichaje. Ya lo vengo diciendo hace mucho tiempo. Cuando lo vea claro, por los pasos que damos y por las posibilidades que tenemos en el mercado, lo diré», prosiguió en su pensamiento en voz alta. Poveda estaba hecho y le cuadraba. Sobre todo porque contaba con él para ya mismo y lo iba a poder hacer debutar el día 3 ante el Sporting de Gijón en La Romareda. Ahora, quien venga está en el limbo y es complicado que pueda jugar todos los partidos de enero, que son muchos y muy importantes para el Zaragoza.

«Estamos buscando. La idea sobre lo que necesitamos yo la tengo muy presente . No me voy a reiterar más públicamente nunca. Me limito a responder a preguntas que me hacéis, las cuales no rehuyo nunca. Ninguna», concluyó Víctor, sabedor de que sus solicitudes públicas siempre generan chispazos.

Lo primero, lo perentorio, es el delantero. Después, dependiendo de las salidas de Papunashvili, Pombo y Bikoro, entrará en juego el fichaje del centrocampista.

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