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La agenda del Real Zaragoza en el mercado invernal de fichajes y traspasos

El Real Zaragoza encara un mes en el que pretende matizar y rematar su plantilla. No habrá revoluciones ni grandes transformaciones.

Víctor Fernández, durante la rueda de prensa en La Romareda para oficializar su continuidad en el Real Zaragoza. A su lado, el presidente Lapetra y el director deportivo, Lalo Arantegui.
Víctor Fernández, durante la rueda de prensa en La Romareda para oficializar su continuidad en el Real Zaragoza. A su lado, el presidente Lapetra y el director deportivo, Lalo Arantegui.
Oliver Duch

1. El fichaje de un delantero centro

La contratación de un delantero ocupa la cabeza en la lista de tareas del Real Zaragoza en estos momentos. El objetivo es la llegada un ariete de un perfil muy concreto: con presencia física, buen juego de espaldas, capacidad para fijar defensas, poder aéreo… Unos atributos que representaba Darío Poveda, punta del Atlético de Madrid B con quien había un acuerdo para su llegada en los primeros días del mercado invernal. Una incorporación frustrada tras la grave lesión de rodilla que sufrió a comienzos de diciembre. Esto ha obligado al Real Zaragoza a activar otras opciones. 

La normativa del cómputo salarial dificulta que el club aragonés pueda acceder al mercado de delanteros con pasado próximo o con contrato en vigor en Primera División: sea cual sea el importe del sueldo que se asuma, la Liga contabiliza el 50% de su actual salario o del salario de temporadas precedentes. El Zaragoza, a día de hoy, solo tiene margen para 150.000 euros, por lo que el delantero con pedigrí de Primera no debería rebasar los 600.000 euros de caché (300.000 por la media temporada que le restaría por cobrar). De acuerdo a las intenciones del club aragonés, y el perfil concreto de delantero que se quiere, el mercado de Primera apenas ofrece opciones, de ahí que se estén valorando futbolistas con presencia en otras ligas europeas y sudamericanas. Ahora mismo, en las últimas horas de año, la actividad negociadora del Real Zaragoza se centra en este frente.

2. La gestión de las salidas

Al Zaragoza le quedan 150.000 euros de su masa salarial disponibles. Ni uno más, ni uno menos. Ese importe se piensa destina a la contratación de un delantero y equivale, si se toma una temporada completa, a un salario anual de 300.000 euros (queda media campaña por cubrir). Si el club aragonés quiere incorporar otro u otros jugadores debe aligerar su bolsa de sueldos. Ahí entran las posibles salidas de aquellos jugadores con los que Víctor Fernández no cuenta o cuenta menos o aquellos jugadores cuya aportación en la primera vuelta no se corresponde con su coste. 

Es decir, con una relación gasto-rendimiento negativa, como es el caso de Kagawa, la gran apuesta de Víctor Fernández en verano para elevar la creatividad del equipo tras la salida de Pep Biel. El japonés, si lo desea, tiene vía libre para buscar destino. Su salida sí supondría una importante liberación salarial que ampliaría notablemente el margen de acción del Zaragoza a la hora de negociar otros fichajes. No es así el caso de Bikoro o Papunashvili, cuyos contratos están en la parte baja de la escala salarial del club y apenas supondrían un ahorro claro, menos aún si sus plazas deben cubrirse con otros futbolistas. Bikoro está en filo del salario mínimo en Segunda y Papunashvili muy poco por encima (hay que tener en cuenta que solo se liberaría la mitad de esos salarios, pues la otra parte ya ha sido descontada)… Pombo, tras su renovación, sí abriría mayor espacio en la bolsa de sueldos para dedicarlo a otra pieza.

3. Las incorporaciones condicionadas

Relacionado con el punto anterior, se halla el abanico de fichajes que el Zaragoza estaría en disposición de hacer más allá del delantero centro. Víctor Fernández ha reivindicado desde agosto la necesidad de potenciar el centro del campo con un futbolista específico. En verano, por la circunstancias del mercado, su objetivo fue Peru Nolaskoain, pero representaba un perfil atípico, poco común, al que no se le encontraron alternativas en precio, condiciones y potencial. Ahora, con el mercado de invierno a punto de levantar la persiana, esta posibilidad vuelve a activarse. El Zaragoza ha tanteado en las semanas previas a centrocampistas de otro perfil, como Riqui Puig (FC Barcelona), opción inviable. El mercado de pivotes puros tampoco ofrece gran oferta que mejore lo que ya hay, teniendo en cuenta, además, que Alberto Zapater podría regresar en marzo a la dinámica de la competición. Ahora, hay cinco mediocentros para las dos plazas del doble pivote: Eguaras, Guti, Javi Ros, Igbekeme, Bikoro (más Zapater), además de las alternativas del filial, como Nick Buyla.

En función de las salidas de algunos de los jugadores de la mediapunta, el Zaragoza valoraría la incorporación de un futbolista de segunda línea, pero especialista en banda derecha. Pero esta es una opción remota (por disponibilidad salarial, por mercado, por competencia…).

4. Una decisión sobre la renovación de Eguaras

Una vez atada y firmada la renovación de contrato de Javi Ros, el Real Zaragoza debe tomar una decisión sobre la continuidad a partir del 30 de junio o no de Íñigo Eguaras, uno de los puntales del equipo de Víctor Fernández que finaliza contrato a final de temporada. Expiran sus vinculaciones también Simone Grippo y Linares, pero ninguno de ellos tiene el peso específico en las alineaciones y planes tácticos del entrenador como Eguaras, uno de lo centrocampistas líderes en las principales estadísticas de la posición en la categoría. El mediocentro navarro, además, forma junto a Ros, Guitián y los propios Linares y Grippo el núcleo experto y veterano del vestuario, un grupo con ascendencia en el día a día de la plantilla. Eguaras cumple su tercera temporada en el Real Zaragoza y este año, recuperado ya de sus problemas de pubis, ha vuelto poco a poco al nivel con el que destacó a las órdenes de Natxo González en la campaña 2017-2018.

Las negociaciones para la continuidad de Eguaras están paralizadas desde que, hace varios meses, se iniciaran unos primeros contactos en los que las posturas se desvelaron alejadas entre club y jugador. Desde el próximo día 1 de enero, el navarro estará habilitado a firmar contrato con otro equipo distinto al Real Zaragoza, y se encuentra en la agenda de algunos clubes españoles.

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