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Christian Lapetra: "En la dirección del club no podemos ser forofos en las decisiones"

El presidente del Real Zaragoza, Christian Lapetra, analiza con minuciosidad los detalles relevantes del club y del equipo en el parón navideño, justo en el ecuador de la liga.

Christian Lapetra, presidente del Real Zaragoza, en la puerta de la sede del club en La Romareda, en las horas previas a la Nochebuena cuando atendió a HERALDO DE ARAGÓN.
Christian Lapetra, presidente del Real Zaragoza, en la puerta de la sede del club en La Romareda, en las horas previas a la Nochebuena cuando atendió a HERALDO DE ARAGÓN.
Francisco Jiménez

El final de la primera vuelta, coincidente con el parón navideño, deja al Real Zaragoza en la quinta posición. Los mejores números a estas alturas en los últimos siete años en Segunda.

Estar arriba en la tabla todo el año era uno de los objetivos, uno de los deseos en esta temporada. Esta dinámica ayuda a la plantilla, mantiene el ánimo alto en la afición y condiciona a los rivales. Hemos pasado momentos duros, sobre todo tras el golpe de la retirada de Dwamena y el bajonazo de resultados posterior, pero los hemos ido superando. Ojalá nunca bajemos de estas posiciones.

Hizo daño lo de Dwamena. El equipo había empezado como un tiro, lanzado. Y, además, una espiral de lesiones abolló seriamente la estructura del equipo base previsto en verano.

Sí, pero esto nos ha llevado a tener que valorar como merecen al resto de jugadores, a quienes han tenido que sustituir a los teóricos titulares en muchos partidos. Lo de Dwamena fue un ‘shock’, porque afectaba a su salud de forma muy seria. Y condicionó totalmente la organización táctica del equipo. Fue difícil de asumir.

Que Dwamena tuviera que dejar el fútbol por un problema cardiaco en octubre fue una pérdida que quizá no se esté valorando con la hondura que requiere.

Raphael era un jugador muy específico para este año. Alguien que el entrenador pidió especialmente. El jugador con la ficha más cara de la plantilla, una apuesta crucial para jugar de un modo determinado. Y, de repente, todo eso se vino abajo. Sin remedio, sin poder sustituirlo por otro parecido. Es un golpe duro al plan inicial, que se deshizo en un solo día después de un trimestre de ensayar y crear un proyecto futbolístico concreto.

Víctor Fernández dijo que era vital llegar vivos a enero, tras el aluvión de bajas por lesión que ha sufrido. El deseo se ha logrado.

Así es. Insisto en el mérito de muchos jugadores jóvenes que, en un principio, no estaban llamados a tener tantos minutos como titulares y que han sabido suplir bien a los veteranos y a los que tienen mayor trayectoria profesional. Pasamos unos momentos dubitativos, pero ha habido futbolistas que han sabido tomar el relevo.

El Real Zaragoza está a solo tres puntos del ascenso directo... pero también a tiro de piedra de la mitad de la tabla. Está a mano de todo. Vienen semanas exigentes.

Es cierto. Me parece importante que recuperemos ya a tres piezas relevantes en el equipo, como Cristian Álvarez, Vigaray y Atienza después de dos meses sin ellos. Nos van a ayudar a sostener el nivel y, espero, a mejorarlo.

Y llega el mercado de fichajes y traspasos de invierno.

Ahí, la capacidad de maniobra del Real Zaragoza es complicada por cuestiones de dinero, como venimos advirtiendo. Estaremos en el mercado, pero condicionados. No tenemos los euros que manejan otros clubes. Nuestro saldo está cerca de agotarse tras la incorporación previa de Puado.

El asunto Dwamena, legalmente, aún está activo. Su baja definitiva podría darle liquidez al club, pero eso, por tiempos burocráticos, no va a tomar forma todavía.

Es muy difícil. Esto no se resuelve nunca en plazos cortos. Si pudiéramos argumentar que, definitivamente, Dwamena deja de ser jugador del Real Zaragoza a causa de su problema de salud y que deja el fútbol, quizá podríamos tener todo su saldo liberado para fichar. Pero esa resolución, tras los movimientos lógicos del jugador ante su problema, lo normal es que se vaya más allá de enero y del mercado invernal.

El entrenador quiere un delantero y un centrocampista, al menos.

La dirección deportiva tiene muy claro que tenemos que intentar reforzar alguna de las posiciones de la plantilla. A ver qué es capaz de buscar y encontrar, siempre dentro de nuestros parámetros económicos. Es importantísimo acertar en aquello que incorporemos. No es sencillo. Y tampoco hay que fichar por fichar. Si, con nuestro escaso presupuesto, no encuentras lo que necesitas, alguna vez ya hemos decidido no hacer contrataciones y no fichar a nadie en esta ventana de enero.

¿Las salidas de jugadores del actual plantel, casos de Papunashvili, Pombo o Bikoro, van a ser decisivas para los fichajes que puedan venir?

Es aritmética pura. Con un saldo casi agotado, necesitamos más dinero. Y si, para consolidar nuestra pelea por el ascenso, se considera que estos movimientos han de hacerse, serán gestiones cruciales. E irán en paralelo a la contratación de los que han de venir. Si no damos salidas, no podremos dar entradas. El área deportiva viene trabajando en esto hace unos días.

¿Hay buena predisposición para salir por parte de los tres?

Creo que sí. Ellos quieren jugar. Y aquí ya ven que están contando con pocos minutos. Lo entenderán, si ven cuál es el presente.

Otro varapalo serio ha sido la lesión de Poveda, el ‘9’ elegido para que vienera ya el 1 de enero y reforzara al equipo de inmediato.

Es otro más de los sufridos hasta ahora en un año tan accidentado. El trabajo, en ese sentido, estaba ya hecho. Así que ahora toca volver a buscar y negociar con otros. Sería interesante no tener que esperar al final de enero para fichar, para recomponer la plantilla. El mercado va a desarrollarse con la liga en juego, con cuatro jornadas y con la Copa en marcha. El área deportiva sabe que, cuanto antes, mejor que se solucione todo.

¿Qué prevalece en el día a día del club, lo económico o lo deportivo?

En la situación actual de la SAD, los euros son necesarios y son el eje de todo. Nosotros, a la hora de tomar las decisiones, no podemos ser forofos. Somos zaragocistas, todos, pero la dirección del club no te permite ser forofo. Y no lo vamos a ser. Siempre miramos por la vida y el futuro del club, desde el primer día. Como gestores, además, tenemos la obligación de cumplir las normas. Estamos limitados en nuestro radio de acción.

Díficil esto de separar los imperativos financieros del puro fútbol, de la necesidad de subir a Primera División.

Por eso dejamos toda la responsabilidad deportiva en profesionales del fútbol. Todo descansa en el área deportiva. Ellos proponen y nosotros damos el visto bueno en lo económico. Esto, por suerte, no es lo de antaño, aquello de que el Consejo de Administración ponía el dinero y decidía fichajes. Por eso los clubes están cada día más saneados. La Liga nos marca el gasto. Sé que esto nos perjudica ahora, en Segunda. Pero en el futuro nos beneficiará, seguro.

¿De qué manera presiona al Consejo, en positivo o negativo, el hecho de tener más de 28.000 abonados y una afición única en España por su idiosincrasia?

Es una parte de la grandeza del club. Esto fue crucial para que los patronos dieran en 2014 el paso adelante decisivo para evitar la desaparición del Real Zaragoza. Este apoyo del zaragocismo, que reúne gente de todo Aragón y de fuera de él, es el sostén principal para los actuales dirigentes. Sin ello, quizá nunca hubieran adoptado las decisiones que tomaron. Y tener ahí a la afición tira mucho, nos obliga mucho. No voy a decir que nos condicione, porque en una SAD has de abstraerte del forofismo y has de trabajar con un talante profesional. Pero hemos pasado de 13.000 abonados la primera temporada a cerca de 29.000. Es un estímulo, un acicate. Todo lo contrario a que alguien piense en tirar la toalla, por mal que vinieran las cosas. La supervivencia del Real Zaragoza es cosa de todos: de la gestión y del apoyo. Van unidos.

Todo esto, con siete años seguidos ya en Segunda. Un palo histórico. Tiene mérito la afición.

Mucho. Es algo inequívoco. Nosotros llevamos más de cinco años intentando reflotar económicamente a un club malherido, casi muerto. Pretendiendo dotarlo de argumentos societarios para que pueda tener actividad en el futuro, en lo suyo, que es jugar al fútbol y competir. Y, en este duro camino, el objetivo, un día, cuanto antes, para que todo esto tenga sentido, pasa por ascender a Primera. Solo así habrá vida en lo deportivo, en lo social y en lo económico. En Segunda no la hay. Es necesario introducir este condimento del ascenso en la cocción.

Pulula en el ambiente hace un tiempo la sensación externa de que hay cierta comodidad entre los regentes del Real Zaragoza, en algunos de sus ejecutivos, viviendo en el actual hábitat en Segunda. Que si se sube, bien; pero que si no se sube, tampoco pasa nada grave.

Aquel que piense que el Real Zaragoza está cómodo en Segunda División creo que está muy lejos de lo que significa este club y de lo que es el sentimiento zaragocista. Ni muchísimo menos estamos cómodos en Segunda. Nuestro único objetivo siempre es ascender. Año tras año, tenemos esa obligación moral y, asimismo, económica. La única vía para que el club sea sostenible en el tiempo es estar enPrimera División. No hay ni una sola fuente de financiación que sea tan duradera y tan sencilla como estar en Primera, con las aportaciones de los derechos de la televisión. No existe otra.

Pero tampoco se aprieta ninguna tuerca nueva, tras siete campañas de plata, para poder optar al ascenso con mayores garantías que hasta ahora, con techos salariales en la 13ª o 14ª posición del ranquin de la categoría.

Tal y como heredamos el club en 2014, tenemos asumido que nuestra situación económica siempre va a ser muy apurada. Y que va a obligarnos a adoptar posturas extraordinarias, con ventas de nuestros mejores jugadores para poder sujetar el club. No para poder crecer, sino solo para sobrevivir. Quien no vea esto, es muy libre de hacerlo. Pero se estará poniendo una venda en los ojos.

En verano hubo una sensible variación en el accionariado de la SAD, el primer cambio de ese tenor vivido en el Consejo desde 2014. ¿Se prevé alguna novedad con la llegada de 2020?

Yo diría que no. No se esperan cambios. El del verano, la capitalización de aquellos préstamos por parte de uno de los accionistas (César Alierta) supuso reforzar el balance y, claro, también modificar su posición accionarial frente a los demás. Tuvo lugar la entrada de un nuevo consejero delegado (Luis Blasco) que, junto con el vicepresidente (Fernando Sainz de Varanda), son los que rigen el día a día del club. En lo que ellos me han planteado, no tienen ninguna intención ni necesidad de hacer cambios. Entienden que todos los estamentos del club están bien dirigidos por las personas actuales y no habrá modificaciones. El ‘staff’ está asentado. No se vaticinan cambios.

Javier Tebas acaba de ser proclamado de nuevo presidente de La Liga... esta vez sin el apoyo ni el aval del Real Zaragoza por todo lo que ha sucedido con el asunto judicial del caso Levante, que viene desde 2011. ¿Hay algún recelo en el seno del club porque esta postura pueda tener secuelas?

Javier Tebas es el predidente de La Liga, pero La Liga la formamos 42 clubes. No tendría por qué cambiar el statu quo del Real Zaragoza en la LFP. Cumplimos con la normativa, nos relacionamos con todo el mundo a diario con absoluta naturalidad. Pero nosotros nos debemos a esos más de 28.000 abonados y accionistas, a miles de zaragocistas. Y lo acontecido en las últimas fechas nos obligaba a hacer lo que hemos hecho.

¿Están seguros de lo decidido?

La sentencia absolutoria hacia el Real Zaragoza nos obliga a ser coherentes. No podemos, siendo consecuentes y razonables, dar un aval a quien ha estado en un procedimiento como acusación contra nosotros. Nadie lo entendería entre los nuestros. El Consejo tomó esa decisión con fundamento. Quien no lo quiera entender, quizá tenga un problema: no sabe lo que significa el Zaragoza, aquí, en Aragón, en España.

¿Han hablado con Tebas de esto?

Sí. Por supuesto. Él sabe lo que hay. Tenemos una relación fluida. Javier es de nuevo el presidente. Lo hablado entra dentro de lo privado y yo no lo desvelaré. Somos el Real Zaragoza, no cualquier club. Ojalá nuestra relación sea pronto en Primera. Es asunto de responsabilidad por ambas partes que la relación mutua no se vea afectada en lo sucesivo.

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