Despliega el menú
Real Zaragoza

real zaragoza

Un año con Víctor Fernández

De tercero por la cola a tercero por arriba: el técnico aragonés cumple esta semana un año desde que el Real Zaragoza firmó su regreso al banquillo de La Romareda.

Víctor Fernández golpea un balón durante el entrenamiento del equipo este viernes en la Ciudad Deportiva.
Víctor Fernández golpea un balón durante el entrenamiento del equipo este viernes en la Ciudad Deportiva.
Francisco Jiménez

Hace justo un año, el 17 de diciembre de 2018, el Real Zaragoza decidió el regreso de Víctor Fernández, una de las figuras representativas e icónicas de su historia, para que tomase el mando y la responsabilidad de rescatar al equipo aragonés tras los desaciertos en la elección de los dos entrenadores previos, Imanol Idiákez y Lucas Alcaraz. Lalo Arantegui le propuso al técnico aragonés regresar al banquillo, pese a que Víctor se había despedido en su última etapa con aquella famosa proclama de que solo volvería como “presidente o manager general”. Sin embargo, el peso emocional de la tarea, la necesidad del Zaragoza de un técnico de su perfil, con carisma, experiencia, conocimiento del medio o su compromiso personal con el reto hicieron posible una vuelta que Víctor se encargó de calificar como “provisional”, sin ánimo de continuidad.

Un año después de aquello, el balance del entrenador, una vez que decidió seguir en junio, una vez completada la misión que se le encomendó, es notable. El Zaragoza de Víctor, 44 partidos después, presenta unos números que hablan por sí solos: cogió al equipo en peligro, en zona de descenso a Segunda División B como tercero por la cola, y, 365 días después, lo tiene tercero por arriba, al borde de las posiciones de ascenso directo con el 13º límite salarial de la categoría. Jugadores y preparador, como se ve, van en el buen camino.

En estos 44 partidos, su saldo es de 19 victorias, 11 empates y 14 derrotas. Con Víctor, el Zaragoza ha marcado 61 goles y ha encajado 49. Es decir, ha sumado 68 puntos de 132 posibles, un porcentaje del 51,5%. Una proyección a temporada completa de este ratio equivaldría a unos 65 puntos, números de promoción de ascenso.

Con Víctor Fernández, el Zaragoza es uno de los seis mejores equipos de la categoría desde el 22 de diciembre del pasado año, fecha en la que se midió, en su primer partido, al Extremadura, con sufrida victoria gracias a goles de Pombo y Papunashvili.

Un buen primer mes y medio tras ese partido encarriló una permanencia que aún hubo que consumar en un irregular fin de temporada, con, precisamente, una victoria clave contra un enrachado Extremadura en Almendralejo. Una victoria contra el Sporting en La Romareda (4-2) a falta de cuatro jornadas dejó la misión prácticamente completada. La Romareda le pidió a Víctor que siguiera y así fue: legitimado por los resultados, tomó esa decisión y el club le abrió la puerta de la continuidad, dejando en todo momento en su mano, a su voluntad, la oportunidad de seguir o no.

Víctor eligió permanecer como entrenador, renunció a sus palabras y pidió peso en la reconstrucción de la plantilla. El Zaragoza ya tenía operaciones enfiladas antes de esta decisión, como los fichajes de Bikoro, Etinoff y prácticamente cerrado el de Luis Suárez. En consenso con Lalo Arantegui, se le dio una vuelta a una plantilla sometida también a las necesidades de venta: así, se traspasó a Pep Biel, una salida que disgustó a Víctor Fernández, aunque se le contentó rechazando las ofertas recibidas por James Igbekeme, otro de sus jugadores clave.

El Zaragoza arrancó bien la temporada, con paso firme y un fútbol reconocible, pero las bajas, la gestión interna de Víctor Fernández y una racha de partidos no bien interpretados amenazaron con conducir al equipo a una de sus clásicas crisis otoñales. Sin embargo, desde la llegada de Puado, un refuerzo trascendental, la elevación de prestaciones individuales y el giro táctico impulsado por el entrenador ofrecieron una salida al laberinto, y ahora el Zaragoza es uno de los equipos más en forma de Segunda. De tercero por la cola a tercero por arriba. No hay mejor argumento que este desde el que Víctor pueda apoyar su labor.

Etiquetas
Comentarios