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Deportivo-Real Zaragoza: cuando vencer al colista es obligado e inexcusable

El equipo aragonés juega en Riazor (16.00) ante un desesperado rival coruñés, con la vitola de ser el favorito para ganar lo 3 puntos. La baja de Guti, por sanción, modifica la línea media en un día lleno de trampas.

Luis Suárez se fotografía con varios seguidores del Real Zaragoza en la puerta del Hotel Tryp Coruña, a las 21.00 de este sábado en la llegada del equipo aragonés a la capital coruñesa.
Luis Suárez se fotografía con varios seguidores del Real Zaragoza en la puerta del Hotel Tryp Coruña, a las 21.00 de este sábado en la llegada del equipo aragonés a la capital coruñesa.
RZ

Una trampa por aquí. Un cepo por allá. Una mina a un lado. Un anzuelo venenoso por el otro. Este es el panorama que va a ver el Real Zaragoza esta tarde en el histórico estadio de Riazor de La Coruña cuando empiece a rodar el balón a las 4 de la tarde, horario de sobremesa, postres, café y demás sacramentos culinarios en cualquier domingo que se precie. Porque esta visita al campo del Deportivo es, este año, uno de esos partidos traidores, de esos que cuesta preparar mentalmente a causa de la atípica, desesperada y, en este caso, inusual situación clasificatoria del rival.

Es el claro paradigma de viaje a casa de un colista muy colista. De un equipo que vive ya en la desesperación máxima. Al que la histeria le impide pensar normalmente y, cuando los partidos se le tuercen, también le aprieta el diafragma y le dificulta la respiración. Es el desplazamiento al feudo de un club señero que tiene a su afición de uñas enmedio de una crisis de órdago a la grande que amenaza con llevarlos a todos a Segunda B en mayo de no mediar un giro brusco y urgente en su rumbo.

Este es el Dépor. Y, por todo esto, el Zaragoza saltará al césped obligado por tales circunstancias. Es inevitable. Si los gallegos acometen este duelo con todas las atmósferas de presión empujando sus cerebros por su caótico presente, el equipo de Víctor Fernández lo hará porque, en tal tesitura, todo lo que no sea vencer en La Coruña hoy se quedará corto y supondrá un chasco serio si, al final, el regreso es con una derrota en el baúl. Este es el problema de este tipo de citas para el que ha de coger el papel de favorito aunque no lo desee. Y ese rol le corresponde al Real Zaragoza, se ponga como se ponga.

Los ancedentes son brutales. El Dépor solo ha ganado un partido en lo que va de liga:el primero de todos, por la Virgen de Agosto, 3-2 al Oviedo... y en el minuto 94. Han pasado cuatro meses, casi media liga, y los albiazules solo han sumado a través de nueve empates, cosechando ocho derrotas. Llevan 29 goles en contra y, con ellos, son los más batidos de la categoría. Solo han marcado 14, cifra que denuncia que son los peores ante las porterías adversarias. Con apenas 12 puntos en sus alforjas, tienen al penúltimo a 5 de distancia, su primera referencia en el espacio. Y la salvación les cae a 8 puntos. O sea, sus números son de catástrofe, de siniestro total.

¿Puede perder el Real Zaragoza ante un contrincante de estas características esta tarde? Después de más de un siglo de historia del fútbol, la respuesta, como todo el mundo colegirá enseguida, es un sí estruendoso. Claro que es posible. De hecho, este tipo de conjuntos en estado catatónico, un día, no se sabe bien cuándo, despiertan y le hacen la pascua al que pillan de por medio. Y este es el miedo que manifestó el viernes Víctor Fernández antes de viajar a Galicia. Y es el miedo que tiene buena parte del zaragocismo, tan acostumbrado en estos tiempos de hojalata a ser analgésico y antipirético de tantos y tantos equipos que se han sanado a costa del Real Zaragoza, siempre tan amable.

Víctor ha preparado para esta tarde un duelo cargado de mentalismo. Hoy serán más importantes las ideas que las piernas. Ha de ganarse más con el cerebro que con el sudor y los arañazos físicos. Sobre todo, hay que manejar el timón, los tiempos del partido. No dar un solo segundo de aire a los gallegos. Y, en lo material, es un día para marcar primero. O, como mal menor, que el 0-0 inicial se vaya alargando si la tarde sale espesa. En ningún caso, dejar que el Dépor anote el tanto que abra el marcador.

El Real Zaragoza (6º clasificado) afronta este partido, que lo puede alzar de nuevo con vigor al pelotón de escapados en cabeza, recuperando puntuación respecto de los punteros y abriendo brecha con los perseguidores, con la importante baja de Raúl Guti en la línea media. Falta su jugador más regular en lo que va de curso. El canterano cumple sanción por acumulación de tarjetas. Una faena. Y Víctor habrá de modificar el medio campo, donde recupera a Igbekeme tras dos semanas con molestias de todo tipo y en el que puede reintegrar de nuevo a Ros para derivar al 4-3-3 de uso reciente, lo que llevaría a un mediapunta al banquillo, quizá Blanco (a Kagawa no se le espera aún en el once inicial, tras lo bien que lo hicieron los jovenzanos con el Girona).

En el Dépor, Luis César Sampedro (segundo técnico de la campaña, tras haber despedido en su día a Anquela) repetirá el bloque que ha igualado, 0-0, los dos últimos partidos ante Alcorcón y Lugo, un ‘exito’ celebrado por La Coruña como gran punto de luz y fe. Así están por aquí. Es un once sin delantero, con falso ‘9’, papel que ejerce el centrocampista Aketxe. Ojo con las faltas que tira este jugador. Y en el eje asomará Nolaskoain, deseado por Víctor en verano, aterrizado en Riazor en agosto y autor de un vídeo polémico que hoy será contestado.

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