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Real Zaragoza

segunda división

El Real Zaragoza se queda a un paso de la épica remontada ante el gigante Girona y empata 3-3

Los de Víctor Fernández voltearon un 0-2 adverso y el cuadro catalán igualó in extremis de penalti en una gran noche de fútbol marcada por el VAR.

Eguaras protesta al colegiado una acción del partido.
Eguaras protesta al colegiado una acción del partido.
Toni Galán

Excelente partido de fútbol el que se vio este sábado en La Romareda. El 3-3 final define las hechuras del envite, lleno de jugadas ofensivas del Real Zaragoza y del Girona, que tuvo una secuencia apasionante en el marcador y que llevó la emoción a cada rincón del estadio durante la lluviosa noche zaragozana. El equipo aragonés volteó un 0-2 adverso y, cuando ya parecía que el éxito total lo tenía escriturado, un penalti señalado por el VAR (como otro anterior a favor de los blanquillos) le dio a los catalanes la oportunidad de salvar un punto cuando el choque ya agonizaba.

El primer tiempo, muy igualado tácticamente, significó el colmo del infortunio para los zaragocistas, que encajaron dos goles en un corto espacio de 7 minutos, del 20 al 27, el segundo de ellos polémico a más no poder, pues pareció iniciarse el contragolpe letal en una falta sobre Eguaras, que perdió el balón en la salida desde atrás ante el acoso de Stuani. El árbitro, Ortiz Arias, no lo consideró así y todo acabó en un tanto que llevó el enfado al zaragocismo, refrendado más tarde por el VAR. No había hecho tanto el Girona para ponerse con 0-2 antes de la media hora y, por supuesto, el equipo aragonés debió remar contra corriente de mala manera desde ese preciso instante. Un gol de fe de Luis Suárez antes del intermedio metió de nuevo a los blanquillos en el partido y palió de algún modo su mal fario.

El partido comenzó con una buena impresión de los de Víctor Fernández, enchufados al máximo desde la caseta y con 5 minutos de agobio constante sobre el área catalana. Pero no hubo manera de encontrar un balón potable cerca de Juan Carlos, el portero gerundense. Enseguida, los de Martí empezaron a controlar el balón y a llevar peligro cerca de Ratón, con el estandarte Stuani como referencia venenosa a más no poder. En esos lances iniciales hubo otra jugada para quedarse dolido el cuadro zaragozano, pues bien pudo pitar penalti sobre Puado el colegiado madrileño en el minuto 8, cuando el debutante delantero del Real Zaragoza penetraba en el área y fue agarrado por detrás por Granell. Los árbitros, tampoco el del VAR (el manchego Díaz de Mera), valoraron que no era suficiente ese contacto para señalar la pena máxima. Cosas de criterios y de días. A más de uno se le vino a la cabeza el singular penalti que en su día se le señaló en contra al Zaragoza en Oviedo, por mucho menos.

Y en ese ir y venir, un tanto deslavazado, de lado a lado del campo, llegaron los dos primeros goles, los que pusieron todo de cara al Girona, ambos firmados por el mediapunta Borja García, enormemente inspirado en el remate. El 0-1, en el minuto 20, lo gestó el lateral Maffeo por la derecha, driblando con facilidad en el área a Nieto, que García culminó en el primer palo, por raso, ante la blandura en la marca de Guitián. Y el segundo, el referido del lío, tras una pelota perdida por Eguaras, que contó también con el resbalón inoportuno de Grippo, clave para dejar solo a Borja García ante Ratón, al que superó a ras de suelo con clase.

Todo parecía perdido en ese momento. Al menos, muy complicado de arreglar por parte de los de Víctor, que quedaron aturdidos. No era para menos. Debieron pasar varios minutos de zozobra para que se vieran síntomas de resurrección local. En el minuto 30 Luis Suárez cabeceó una falta lateral lanzada por Guti y Juan Carlos detuvo bien abajo, con bastante peligro por el mojado césped de La Romareda. Y siete minutos después, en un tramo de reactivación anímica zaragocista, de nuevo Luis Suárez protagonizó el 1-2, marca de la casa, acosando al portero gerundense en una jugada fabricada por Soro. Le adivinó el toque de balón en una cesión atrás de Ramalho y, anticipándose, introdujo la pelota en la red ante el regocijo del graderío y la alegría de un equipo que tomaba vida.

Pudo llegar el empate a dos antes del descanso. En el minuto 41, Soro remató de cabeza un centro de Delmás, picado y pegado al poste izquierdo, pero Juan Carlos respondió con un paradón para enviar a córner el balón. No logró el Zaragoza el propósito, pero dejó en el ambiente la sensación de que, lejos de estar muerto, la segunda parte iba a ser una reválida moral para todo el mundo, dentro y fuera del campo. Las sensaciones de pesimismo que impregnaron al estadio sobre el minuto 30 se habían transformado en un aire de esperanza evidente.

No hubio cambios tras el refrigerio y ambos equipos salieron al campo con ambición. El Girona no es de los que se enroca atrás a verlas venir. El Real Zaragoza necesitaba que Eguaras sintonizara con la onda buena. Y que los cuatro puntas, Soro, Puado, Blanco y Suárez recibieran balones con intención desde atrás. Se había demostrado en los 10 últimos minutos del primer tiempo. Y rápidamente aconteció el ansiado 2-2. Un golazo de bandera. Para la enciclopedia zaragocista. Puado se estrenó en La Romareda con una joya de tanto, con un taconazo en carrera para definir con preciosismo un centro raso de Soro en el área. Maravillosa acción. Genial. Y con medio partido por delante, el roto del 0-2 estaba ya zurcido. El viento se puso a favor de los blanquillos y el Girona fue esta vez quien quedó grogui.

El 3-2 no llegó de milagro en el minuto 52, en pleno desmelene zaragocista. Guti se quedó solo, mano a mano ante Juan Carlos, tras una bella pared con Luis Suárez. Pero el remate del canterano, raso, se le quedó entre las piernas al guardameta de los catalanes, con enorme fortuna, y no se fue para dentro. La Romareda estalló en pos de llevar en volandas a los suyos. Como en las grandes noches de antaño. Y el colombiano, Suárez, volvió a puntear la remontada total en el minuto 56, en una galopada individual de 40 metros en carrera que retrató al central Alcalá. Tras dos quiebros en velocidad, el ariete remató raso sin coger portería. El Zaragoza estaba lanzado. En el 59, de nuevo Guti remató a puerta en el rechace de un córner pero su volea desde la frontal del área se marchó fuera por 3 metros.

Martí empezó a hacer cambios para intentar estabilizar a un Girona nervioso. Y con la entrada de Aday pareció sujetar la ofensiva total de los blanquillos en los primeros 20 minutos de la reanudación. Tanto es así que el central Alcalá casi adelantó de nuevo a los catalanes a la salida de un córner, en una melé que acabó con el balón rozando el poste izquierdo de Ratón en el minuto 66. Cuatro después, Stuani entró en el área con sumo peligro y su remate raso lo rechazó Ratón con acierto. El cuadro visitante había despertado y el partido era ya un pulso a muerte entre ambos contrincantes. A nadie le servía el empate. Prueba de ello fue el doble cambio, uno por bando, a falta de 18 minutos: ambos técnicos metieron más metralla en el campo, Papunashvili y Samu Sáiz. Sonaban las cornetas al ataque.

En el minuto 73, Puado pudo hacer su doblete al rematar en carrera un balón centrado por Soro desde la izquierda, pero llegó forzado a la conexión y lo echó alto, por encima del larguero. Una pena, de nuevo. Pero la justicia estaba sentada en la grada, de incógnito. En el 75, en una penetración de Puado, Ramalho cortó el balón con el brazo por encima del hombro. Ortiz Arias no se enteró, torpe el árbitro en muchos lances de la noche. Hubo que esperar a que la jugada se parase 2 minutos más tarde para que el VAR le avisara. Lo miró en el monitor con detenimiento y, claro, señaló el penalti. Esta vez fue, de nuevo, Luis Suárez quien agarró el balón para ejecutarlo. Y en el 79, a solo 11 para el final, el colombiano engañó a Juan Carlos y dio forma al volteo total del marcador, con un 3-2 que daba gusto verlo en el luminoso. La hombrada estaba cerca, a mano. Había que aguantar un rato la segura embestida del Girona.

Puado dejó su sitio a Ros. Y un agotado Suárez cedió su plaza a Linares. En el Girona, entró el exzaragocista M. Gual por Granell. Y en ese batiburrillo de acontecimientos, de nuevo el VAR entró en danza para anunciar otro penalti, esta vez al Girona. Guitián defendió con el brazo arriba un centro al área y, aunque el árbitro no lo vio, las imágenes sí. Stuani, a falta de 4 minutos, igualaba de nuevo el tanteador con el 3-3. Terrible mazazo para los zaragocistas tras su épica remontada. Porque ya no hubo tiempo para casi nada más. Solo para observar de nuevo cómo Papunashvili no encuentra su sitio, con decisiones erróneas en un par de jugadas que debieron llevar el peligro al área catalana y se quedaron en agua de borrajas ante la estupefacción del público y del banquillo aragonés.

El empate final, pese a que es fruto de un grandioso mérito del Real Zaragoza, supo a poco al final. Porque se rozó el triunfo con la yema de los dedos. Sin ser injusto el reparto de puntos, lo cierto es que los de Víctor Fernández dejaron en su balanza muchos más méritos para haberse hecho con la victoria que el gigante Girona. En definitiva, el partido fue un gran espectáculo visual. Un duelo de los de antes. De los que entran pocos en docena en la actual Segunda División.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Ratón; Delmás, Grippo, Guitián, Nieto; Eguaras, R. Guti; Soro, Puado (Javi Ros, 83), Blanco (Papunashvili, 72); y Luis Suárez (Linares, 84).

Girona FC: Juan Carlos; Maffeo, Alcalá, Ramalho, Mojica; Gumbau, Granell (M. Gual, 83); Gallar (Samu Sáiz, 72), Borja García, Jairo (Aday, 61); y Stuani.

Árbitro: Ortiz Arias (Comité Madrileño). Amonestó a Granell (25), Luis Suárez (29), Gallar (32), R. Guti (82) y Alcalá (92).

Goles: 0-1, min. 20: Borja García. 0-2, min. 27: Borja García. 1-2, min. 37, Luis Suárez. 2-2, min. 49: Puado. 3-2, min. 79: Luis Suárez, de penalti. 3-3, min. 86: Stuani, de penalti.

Incidencias: Noche fresca en Zaragoza, con 14 grados y lluvia fuerte desde una hora y cuarto antes del inicio del choque. El césped de La Romareda presentó un excelente aspecto. En las gradas hubo alrededor de 21.000 espectadores.

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