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El reto pendiente que "preocupa" a Víctor Fernández: marcar un gol a balón parado

El entrenador blanquillo asume que Real Zaragoza es «el equipo más pobre de la categoría» en la solvencia ofensiva del juego de estrategia: no ha marcado un solo tanto en el primer trimestre de la liga.

Guti, Clemente y Nieto, con dos rivales del Almería, el pasado domingo en un lance a balón parado en campo andaluz.
Guti, Clemente y Nieto, con dos rivales del Almería, el pasado domingo en un lance a balón parado en campo andaluz.
Curro Vallejo/LOF

El juego de estrategia lastra perniciosamente al Real Zaragoza en el primer trimestre de esta temporada 2019-20. Pero Víctor Fernández, el entrenador aragonés, tiene su particular interpretación de este importante asunto en los números de un equipo a lo largo de una temporada: admite como pasable el número de goles que está recibiendo el equipo a balón parado y su gran queja y preocupación se centra, principalmente, en la ceguera abstoluta que manifiesta el Zaragoza en su ataque a través de las faltas y los córneres a su favor.

Almería, el pasado domingo, dejó otra dañina muesca más en sentido defensivo, con el gol anotado por los andaluces, de cabeza, a la salida de una falta lateral que remató Darwin Núñez ante la pasividad de la zaga aragonesa.

Este lance trajo de inmediato a la cabeza de los analistas el gol de Lombán, segundo del Málaga en La Romareda, cabeceando un córner al primer palo (2-2 acabó aquel partido). O el primer tanto del Cádiz, días después en el estadio zaragozano, que anotó Lozano en otro saque de esquina que tocó previamente Cala ante la quietud exasperante de los defensores blanquillos (0-2 ganaron los sureños). O el tanto inicial del Fuenlabrada, en Madrid, que colocó en la red Hugo Fraile de falta directa (2-1 vencieron los fuenlabreños). Son los cuatro goles que ha encajado el Real Zaragoza en acciones de estrategia de los rivales. Cuatro de los 17 recibidos en total hasta hoy en 15 jornadas.

Este balance, cotejado con el del resto de adversarios de Segunda a estas alturas de liga, no le rompe los esquemas en demasía a Víctor. «Yo creo que no somos, ni mucho menos, de los equipos que peor estamos trabajando la pelota parada atrás. No lo somos. Y eso que no tenemos un equipo alto y con envergadura para defender la estrategia. Estamos siendo valientes y tenemos buena actitud en este sentido. Quizá nos falta a veces más concentración y más agresividad. Todo es susceptible de mejorar, pero no es un déficit que sea muy preocupante», puntualizó en Almería nada más acabar el partido. Y, motu proprio, derivó el discurso hacia el sentido inverso.

«Más preocupante creo que es lo otro: lo que sucede cuando tenemos un balón parado en ataque. No le sacamos nunca rendimiento. Ahí sí que somos el equipo más pobre de la categoría», reconoció.

Duro diagnóstico. Asunción de una realidad cruda y atípica. Más de 70 saques de esquina ha botado el Real Zaragoza en 15 partidos... sin acercarse siquiera al gol. Más de 30 faltas ha volcado al área, laterales o frontales, sin encontrar nunca la red. Tampoco de golpe franco directo

Es nulo el Zaragoza en estas lides, armas siempre útiles para sumar muchos puntos en una liga. Es decir, el cuadro zaragocista, por su incapacidad para sacar rentas de este método atacante desde agosto, juega mutilado. 

El reto sigue vivo ante el Albacete, la siguiente cita: Víctor (y todo el mundo) aguarda con ansias la celebración del primer gol a balón parado de los blanquillos, penaltis excluidos, claro. Nunca se tardó tanto en atinar en estas importantes facetas.

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