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Víctor Fernández e Íñigo Eguaras, charla alrededor del timón

El entrenador llamó al centrocampista en el entrenamiento de este martes para llevar a cabo una conversación específica sobre los matices en el el modo de manejar el juego del equipo desde la posición de pivote.

Víctor Fernández e Íñigo Eguaras, este martes durante la charla mantenida entre ambos en el césped del campo de entrenamientos del Real Zaragoza.
Víctor Fernández e Íñigo Eguaras, este martes durante la charla mantenida entre ambos en el césped del campo de entrenamientos del Real Zaragoza.
Toni Galán

Las charlas a solas entre entrenadores y futbolistas concretos siempre son llamativas en los entrenamientos. Desde tiempos inmemoriales, este tipo de escenas dejan noticias, emiten sensaciones, trasladan a los ojos externos intenciones y preocupaciones dentro de los vestuarios. 

En este martes de calma y sosiego en el Real Zaragoza, con el suelo firme que aportan la victoria por 3-0 ante Las Palmas hace 10 días y, más recientemente, el 1-1 del domingo en el duro campo de Almería, los protagonistas han sido, obviamente, el entrenador Víctor Fernández y uno de los futbolistas de gran peso específico en la plantilla, el centrocampista Íñigo Eguaras. Al inicio del ensayo matinal, sobre el césped del campo central de la Ciudad Deportiva, el técnico ha llamado a un aparte al pivote navarro para, durante algo más de 5 minutos, departir sobre matices técnicos y tácticos. 

El envoltorio de la plática es, por lo tanto, positivo y agradable esta vez. No subyace nada problemático, el momento es amable y favorable. El equipo parece haber renacido de su bache-crisis que preocupó hasta el citado triunfo ante Las Palmas (balsámico en su esencia) y, con la cita ante el Albacete en La Romareda del próximo sábado en ciernes, todo está encarado a la devolución de la normalidad en caso de lograr un nuevo triunfo.

En la fría mañana de noviembre, Víctor Fernández llevó la voz cantante y Eguaras escuchó la mayor parte del tiempo. Hubo gestos con las manos y también con los pies, imitando los pases, los golpeos del balón. En Almería, el de Ansoain tocó muchas veces la pelota en su ubicación como eje en la medular, pero pocas veces traspasó líneas. Como todo el equipo, abusó del juego retrasado u horizontal. Demasiados pases de seguridad, muchas veces más por vicio, por comodidad, que por necesidad real. 

Cabe preguntarse qué fue primero, si el huevo o la gallina. ¿No dio más pases filtrados hacia delante Eguaras en el estadio de los Juegos Mediterráneos porque nadie le facilitó líneas de combinación en la delantera y la mediapunta o el equipo se obturó del medio campo hacia arriba porque Eguaras (y sus colegas de línea) no buscó con mayor afán los balones adelantados e incisivos?

Íñigo Eguaras es una pieza vital en el plan de juego del Real Zaragoza. Un jugador que debe asumir galones siempre, cada día, en cada fase de los partidos. Si él está inspirado y responde a las expectativas, el fútbol blanquillo se ve muy beneficiado. Si no es así, el efecto es el contrario: el Zaragoza se resquebraja fácilmente en todos los sentidos. Por eso, Víctor pretende que Eguaras asuma su papel de máxima relevancia sin excepciones ni lagunas temporales

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