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Luis Carbonell, en el nombre del gol

La joya de la cantera zaragocista dejó en la Youth League contra el Apoel su primera gran exhibición. La dirección deportiva lo blindó hace unos meses hasta 2023. Este es un recorrido por su trayectoria

Luis Carbonell lleva la calle en la sangre y no hay mejor escuela que esa en el fútbol: la astucia, la supervivencia, la perseverancia, la lucha, el ingenio… Valores, todos ellos, ideales a la hora de forjarse como goleador. Su triplete (con dos penaltis) al Apoel en el partido de la Youth League de este miércoles han sacado del cascarón a este chico desenfadado, según quienes le conocen, “muy humilde y adorable”. Un chaval de 16 años crecido en el zaragozano barrio Oliver, como Víctor Fernández, a quien su tarde de gloria en La Romareda ha puesto en el mapa del aficionado medio, pero que a aquellos que han seguido su evolución, cómo iba tumbando puertas, pulverizando récords y moldeando su fútbol, les dibujó una sonrisa en el rostro, una sonrisa de ilusión, no de sorpresa: “Que viene Carbonell”.

Ese “que viene Carbonell” se ha escuchado en los campos de fútbol de media geografía aragonesa desde sus años de benjamín en el Montecarlo, donde realmente le despertaron su inteligencia inusual para el juego. También en el resto de España desde hace un par de años: torneos, ahora en la liga División de Honor Juvenil… Carbonell (Zaragoza, 27 de abril de 2003) no es ningún desconocido para ojeadores, representantes, técnicos, analistas, patrocinadores y otros actores del fútbol formativo. Muchos de ellos coincidían hace solo unos meses en que era el mejor delantero cadete de España sin duda ni objeción. La joya. También lo sabía el Real Zaragoza. Su director deportivo, Lalo Arantegui, hizo la pasada temporada de su renovación un asunto de estado. Era la prioridad absoluta a todos los niveles, consciente del tesoro que se estaba incubando en el club y, sobre todo, de su valor patrimonial: Carbonell es delantero y tiene mucho gol, y el mercado, en España, va escaso de una cosa y de la otra. No podía escaparse. El Barcelona pujó con fuerza, mucha más que Real Madrid y Atlético de Madrid, lo sedujo, conversó con su agente, el exfutbolista y exsecretario técnico Moisés García León… Carbonell, con aún 15 años, tenía pie y medio en Camp Nou, pero el Real Zaragoza se volcó. La negociación se estiró, aunque el club aragonés consiguió el blindaje. Ató, y bien atado, al chico -que tampoco quería alejarse de su ciudad- con un contrato hasta junio de 2023, con una cláusula que será en los próximo meses de 2 millones de euros -crece progresivamente año a año-. El Zaragoza suspiró.

Carbonell era la referencia de una de las mejores generaciones que se recuerdan en los últimos tiempos en la Ciudad Deportiva, la de 2003, casi tanto como la de 1999 de Manu Morlanes, Alberto Soro, Enrique Clemente, Darío Ramos, Álex Millán, David Subías… El Zaragoza, de esos chavales de 2003, ya perdió a Jorge Alastuey (FC Barcelona) y Mateo Mejías (Manchester United). Quedaban otros en la camada, como el defensa Ángel López, el volante zurdo Pablo Cortés (2004)… Y Luis Carbonell, el goleador.

Porque el gol siempre lo llevó con él. En su último año cadete, por ejemplo, se fue casi a los 80. La pasada campaña, aún en ese rango de edad, ya jugaba con el juvenil de Liga Nacional, pero una lesión de menisco le condenó media temporada. Aun así, dejó goles por el camino en los cuatro ratos que pudo jugar por esos problemas de rodilla. Este curso, en su primer año juvenil (le quedarían otros dos) ya está en División de Honor y lleva el mismo camino de siempre... 

Si algo define a Carbonell, es su instinto, su olfato. Menudo de cuerpo, en torno al 1,70, su evolución apunta más hacia un segundo delantero que a un punta de referencia. Por cualidades físicas, aunque es potente de tren inferior, su futuro como delantero estaría bajo lupa. Pero tiene lo que hay que tener de verdad: talento y calidad. Sus controles, fintas, regates… diferentes habilidades que domina y explota con el gol como fin. Es espontáneo, actúa con desparpajo y naturalidad... Sin embargo, su rasgo diferencial es que tiene mirada de depredador: entiende el arte de delantero como pocos a su edad, sabe dónde moverse, qué hacer, cuándo ir, cuándo venir… Una inteligencia y una sagacidad que le hacen ir un paso más adelante que el resto. Y tiene eso que ni se compra ni se forma: la genética del gol.

Carbonell recibe el trofeo de máximo goleador del Torneo Segre, cuando era benjamín en el Montecarlo
Carbonell recibe el trofeo de máximo goleador del Torneo Segre, cuando era benjamín en el Montecarlo
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Los ha hecho siempre. Comenzó a jugar en el Escalerillas, pero rápidamente se marchó al Montecarlo, el nido más magistral del fútbol formativo aragonés, más allá de la Ciudad Deportiva -24 jugadores nacidos allí están ahora en las diferentes etapas del Real Zaragoza-. El apellido Carbonell no era desconocido allí, a orilla del Canal Imperial: otro Luis Carbonell ya había ejercido de jugador en los años 70 y 80. Era ‘Chaquetón’, el abuelo del pequeño Luis. Con apenas 8 años, los marcaba a puñados y de todos los colores. Su primera exhibición fue en el Torneo Atlétic Segre de Lérida, donde fue el máximo artillero y lo incluyeron en el ‘siete ideal’ (el campeonato era de fútbol 7). El Barça ya lo sufrió entonces, como haría años después, de ahí su hambre por él. Lo tenían bien anotado. Pero el Zaragoza lo incorporó ya a su estructura, comenzando en alevines su camino.

Ahora, volvemos al comienzo: Luis Carbonell, sus tres goles al Apoel en la Champions juvenil, sus ojos de futbolista callejero, intrépido, goleador, han provocado su primer gran impacto. Va en el camino indicado y él debe ser el dueño de ese camino.

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