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La máscara protectora no le gusta a Pombo, que arriesga al jugar sin ella

El '8' del Real Zaragoza, operado de una delicada fractura ósea en la base del ojo derecho, se entrenó durante varios días con un antifaz que, sin embargo, no usó en su regreso ante Las Palmas. No lo llevará en lo sucesivo.

Pombo, la semana pasada, primero con la máscara protectora de su ojo derecho operado y, después, sin ella durante el partido ante Las Palmas.
Pombo, la semana pasada, primero con la máscara protectora de su ojo derecho operado y, después, sin ella durante el partido ante Las Palmas.
Daniel Marzo/Oliver Duch

Pombo, según la recomendación primera de los especialistas, debería haber vuelto a jugar con una máscara protectora tras la delicada operación ósea en el suelo de la órbita del ojo derecho de la que fue objeto el 19 de octubre. Ese antifaz negro que, durante las casi dos semanas de entrenamientos posteriores a su intervención quirúrgica lució en la Ciudad Deportiva de modo aparatoso. 

Pero Pombo no utilizó esa carrocería postiza especial en su retorno al equipo el pasado fin de semana, ante la UD Las Palmas en La Romareda. Sorprendió verle con el rostro al aire, con su pómulo visible, aún algo afectado por los puntos de sutura y por la inflamación pos traumática en un lugar tan impactante como es un ojo. No era lo previsto.

El mediapunta aragonés explicó este miércoles el motivo de su arriesgada decisión: "Uno juega para dar el cien por cien. Y yo tuve que asumir un riesgo, que es que te puedan dar un golpe, que te puedas volver a caer y se vuelva a romper el hueso... u otra cosa peor. Cuando juego, yo quiero hacerlo lo mejor posible. Y consideré que lo mejor posible era hacerlo sin máscara", comenzó argumentando Pombo.

La razón es evidente: el antifaz le resta campo visual al jugador y, en diversos movimientos de lateralidad, le perjudica en los cálculos de carrera o desplazamiento de balón. "Al final, comprobé que no se ve muy bien con ella. Te protege de los golpes, pero no ves nada. Mejor jugar sin máscara y arriesgar un poco... que andar perdido", resumió para basar su decisión.

La cuestión es que ya, después de haber jugado ante Las Palmas sin protección, Pombo tampoco la utiliza en los entrenamientos. El antifaz negro solo ha durado un par de semanas. "Lleves o no la máscara, también te puedes lesionar de otra cosa", se autoalivia el futbolista del Real Zaragoza para fundamentar su peligrosa decisión de ejercitarse y acometer los partidos 'a ojo descubierto'. 

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