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El Real Zaragoza Juvenil se asoma a la fase final de su Champions al golear 5-0 al Apoel Nicosia

Un triplete de Carbonell, la estrella del equipo aragonés, y dos goles más de Vela y Marín, dan forma a un triunfo sobresaliente en la Youth League ante los chipriotas.

El Real Zaragoza Juvenil está a un paso de la fase final de la Youth League, la Champions de la categoría, tras golear por 5-0 al campeón de Chipre, el Apoel Nicosia, en el partido de ida de la 2ª Ronda de la competición, por la vía de campeones de liga. Los muchachos de Iván Martínez cuajaron un partido completo, un repertorio de buenas maneras tácticas e ideales futbolísticos que se dibujaron en el marcador, incluso con cierta insuficiencia, pues la diferencia bien pudo ser mayor de haber mediado algo más de acierto en muchas jugadas ofensivas que no concluyeron en las redes visitantes.

El cuadro zaragocista salió en tromba, con un efecto efervescente tremendo que acorraló a los chipriotas en su área durante el primer cuarto de hora. En ese tramo llegó el 1-0 y pudieron consumarse un par de goles más sin que nadie se extrañase. Los chicos de Iván Martínez ya no tenían el miedo escénico del primer día ante el Korona Kielce y se les vio como peces en el agua en el coliseo de La Romareda, su casa. El primer amago ante la portería de Georgios lo firmó en el minuto 2 un activo y vertical Iván Azón, que quebró a su par en el área y entró como un obús hacia el marco, pero su disparo último, potente, se estrelló en las rodillas del portero azul-amarillo (uniforme del Apoel). Y, enseguida, llegó el primer tanto del duelo, pues en el minuto 5 el propio Azón fue objeto de un claro penalti por parte del central Kalogirou, que ya rebasado en el regate lo zancadilleó por detrás. La pena máxima la transformó Carbonell, con un chut duro tras engaño al guardameta insular.

El rival de Nicosia estaba grogui, sin saber como parar el aluvión zaragocista. En el minuto 8, en pleno festival ofensivo blanquillo, Borge y Carbonell combinaron en el lateral derecho del área y el centro del primero lo remató solo, a bocajarro, Sancho. La lástima es que el gol cantado por la grada lo sacó con un paradón bajo palos el arquero Georgios. No cesó en ningún momento el dominio absoluto de los locales, con Castillo y Francho dominadores de la zona central y los puntas Sancho, Vela, Iván Azón y Carbonell, muy móviles todos, abriendo brechas entre la blandura defensiva chipriota. Así, en el minuto 21, de nuevo un incisivo y vistoso Carbonell, firmo el 2-0 con un golazo marca de su patente. Controló un balón que le bajó de cabeza Azón en la frontal del área, quebró en carrera a dos zagueros rivales y, ya en el área, remató con suavidad y sutileza, raso, buscando el contrapié del portero. La pelota entró con calma a la red ante la ovación de la grada. Un jugadón de un futbolista con ademanes de grande.

De ahí a las postrimerías del primer periodo, el juego bajó notablemente de calidad. La ventaja zaragocista aconsejaba manejar los tiempos, no agotarse en un campo cuyas dimensiones ya hicieron daño a muchos el día del Kielce, hace un mes. Hubo toques y toques en zonas de retaguardia. Ya no abundaron los desmarques. Y, en el juego al pie, asomaron imprecisiones y malas elecciones. Las bandas, con Borge y Ángel López, eran huecos que buscaban los de Martínez sin éxito. Carbonell se difuminó largo tiempo. Y los

de Nicosia, aunque querían llegar arriba, no tenían los suficientes argumentos. De hecho, su único disparo llegó a balón parado, en una falta al borde del área en el minuto 37, que Gavriel envió de rosca muy alta, mal. Escaso bagaje ofensivo de un rival que pareció peor que los polacos del anterior cruce de la Youth League zaragocista.

Cuando ya el primer tiempo se agotaba, entre una sensación de conformismo general, emergió de repente el 3-0, otro tanto de gran valor estético llegado desde la banda izquierda, con un pase al espacio de Iván Azón al que Vela dio forma de gol, justo en el 45. El exterior zurdo zaragocista entró en el área con velocidad y soltó un disparo raso y cruzado lleno de precisión que llevó de nuevo la algarabía a un graderío que ha descubierto la seducción del fútbol juvenil y disfruta viendo a las promesas blanquillas en estos duelos inéditos hasta ahora y que quedarán ya para la historia.

El segundo periodo comenzó sin cambios por parte de Iván Martínez y con uno, en medio campo, por el bando de Chipre. Algo debía buscar su entrenador, Evangelos Samios, por si era posible para ellos adecentar el marcador de cara al partido de vuelta en Nicosia dentro de 15 días. Sin embargo, fue de nuevo el Real Zaragoza el que gestó la primera ocasión clara de gol, en el minuto 49, que fue doble en su formato. Nació en un disparo seco de Castillo desde la frontal que el portero rechazó como pudo, dejando la pelota en el aire. Ahí entró Iván Azón con todo a favor para remachar, pero su cabezazo se le marchó alto por poco. A Azón, un delantero potente y corpulento de los que hace días no salen en la Ciudad Deportiva, le estaba faltando únicamente el gol para rubricar un partido sobresaliente. Una sensación que se acrecentó solo dos minutos después cuando el ‘9’ blanquillo entró solo en el segundo palo a un balón suelto y su remate, esta vez, no cogió puerta al quedarse corto, mordido.

El primer gran susto para la zaga aragonesa llegó en el minuto 55, en pies del recién salido Neokleous, que recogió un balón mal disparado por Satsias y, solo a bocajarro, remató fuera cuando el gol era lo más sencillo. Fue un aviso del campeón de Chipre que hizo espabilar a los locales. Carbonell destapó de nuevo el bote de sus mejores esencias y el equipo empezó a llegar al área con asiduidad y peligro. Puche relevó a Azón y dio aire a la mediapunta. Castillo, llegando desde atrás en el minuto 66, cabeceó fuera por muy poco tras un centro de Puche. Cada vez había más cansancio y más espacios por aprovechar. En el 64, Puche remató al pecho del portero tras un pase al espacio de Ángel López. Se estaba fabricando el cuarto tanto.

Y llegó instantes después, en el 66, como consecuencia de otro penalti, el segundo de la tarde, cometido sobre Carbonell, la estrella zaragocista. Él mismo lo lanzó, esta vez con temple y sutileza, para hacer su triplete y el 4-0 que hablaba a las claras de la diferencia entre unos y otros en este partido. Una gozada ver al juvenil zaragocista. El ‘10’ blanquillo, aún tierno físicamente a sus 16 años, cayó fundido muscularmente a continuación y fue sustituido entre una salva de aplausos por Marín. Hay futbolista importante en ese menudo cuerpo, aún por pulir.

La recta final del duelo, con todo resuelto y con tan enorme diferencia de peso específico entre los dos bandos, transcurrió bajo el mando del Real Zaragoza, sin querer hacer demasiada sangre ante un adversario impotente y entregado. Muchos jugadores zaragocistas, pese a que Iván Martínez fue metiendo oxígeno con las sustituciones, ya no estaban para grandes dispendios aeróbicos. Eso sí, nadie se movió de las gradas: la Tribuna de Preferencia totalmente llena y parte del Fondo Norte también cuajada. Hay ganas de fútbol en Zaragoza, de fútbol europeo, de partidos de otra índole a la que obliga cada semana la áspera Segunda División con el primer equipo.

Pese a ese bajonazo evidente en el ritmo de circulación del balón, el Real Zaragoza aún buscó con intención el 5-0, primero en un centro de Marín en el minuto 86 que remató de cabeza el central Yus al larguero, con Georgios haciendo la estatua y ya batido. Y, poco después, nada más rebasarse el minuto 90, con la consolidación de ese marcador como final al batir el mismo Marín al guardameta mediterráneo tras un error monumental de los centrales en la salida del balón desde atrás. Sin duda, el equipo zaragocista, infinitamente mejor que el contrincante de turno, se hizo acreedor a una diferencia mucho mayor que la que quedó plasmada al final.

No parece que en el partido de vuelta, allá en Nicosia, los aragoneses puedan llegar a pasar algún apuro, visto lo visto este miércoles en La Romareda. Al contrario, es posible que todo el mundo dé por finiquitada de antemano esta eliminatoria que dará paso ya a una fase donde entrarán en danza los equipos cuyos clubes participan en la Champions League profesional por derecho.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Acín; Borge, Javi Hernández, Yus, Ángel López; Francho, Castillo (Soler, 83); Sancho (Marvin, 83), Vela (Esteban, 71); Carbonell (Marín, 71) e Iván Azón (Puche, 57).

Apoel Nicosia: Georgios; Papathanasiou, Kalogirou (Pitsillides, 81), Mazakeos, Vrontis; Satsias, Hadjipanayiotou (Demetriou, 74); Papapanagiotou (Dimitriou, 67), Gavriel, Theodosiou (Neokleous, 46); y Orfanidis (Mirallais, 74).

Árbitro: Weinberger (Austria). Amonestó a Javi Hernández (37).

Goles: 1-0, min. 7: Carbonell, de penalti sobre Iván Azón. 2-0, min. 21: Carbonell. 3-0, min. 45: Vela. 4-0,min. 66: Carbonell, de penalti cometido sobre él mismo. 5-0, min. 91: Marín.

Incidencias: Tarde fresca en Zaragoza, con 15 grados y viento. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. En las gradas hubo alrededor de 12.000 espectadores. Víctor Fernández, entrenador del primer equipo, asistió al partido en el palco.

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