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Álvaro Ratón, algo más que el suplente de Cristian Álvarez

La lesión muscular del argentino pone en el foco de la portería al gallego para los próximos partidos del Real Zaragoza.

Cristian Álvarez y Álvaro Ratón se saludan en un entrenamiento.
Cristian Álvarez y Álvaro Ratón se saludan en un entrenamiento.
Guillermo Mestre

Conocida la baja de Cristian Álvarez para, aproximadamente, un mes debido a su rotura muscular, parece agrietarse el suelo bajo los pies del Real Zaragoza. El guardameta argentino sufre una lesión de cierta importancia en la zona posterior del muslo derecho, en el grupo de los isquiotibiales, y eso le obligará a perderse, al menos, unos cuatro partidos: Almería, Albacete, Rayo Vallecano y Girona. La ausencia de una figura tan capital en el equipo aragonés se explica por sí sola. Su ascendencia va más allá de los goles evitados o de su personalidad. Es una referencia de primer orden. Y su baja, como es natural, alimenta dudas, incertidumbre y preocupaciones. Álvaro Ratón será el encargado de asumir esas responsabilidades dedicadas casi en exclusiva al argentino. Es su turno, y, pese a su rol de suplente y testigo, sus momentos en la portería del Real Zaragoza han ido va más allá de esa etiqueta de reserva. Siempre que ha sido necesario, en sus 12 apariciones en la portería en este periodo, Ratón ha resuelto con nota la exigente, resignada y dura papeleta de relevar a una figura totémica en este proyecto como es Cristian Álvarez.

A sus 26 años, el portero gallego ha enlazado dos temporadas a la sombra de su compañero. Pero basta la reacción del argentino cuando, lesionado frente a Las Palmas, abandonó el campo cojeando por el borde del césped de La Romareda para descubrir la elogiable relación que une a ambos guardametas: la grada le aplaudía a él y él solicitaba ese apoyo para su compañero. Ratón vivió su momento principal como titular antes de la llegada de Cristian, cuando César Láinez le dio la portería y el gallego ya dejó pinceladas de que era algo más que un portero de complemento. Luego, le tocó salir cuando las causas forzadas los exigieron.

Hace dos temporadas, cubrió las cuatro primeras jornadas, mientras Cristian Álvarez se ponía a tono tras ser rescatado del olvido, de su retiro del fútbol en las montañas barcelonesas, por Lalo Arantegui. Después, cubrió la expulsión del argentino en la derrota en casa contra el Cádiz y su sanción posterior en la visita a Albacete. Más allá de la Copa contra el Valencia, ya no jugó hasta la jornada final, en el Mini Estadi, frente al filial del Barcelona. La pasada campaña, suplió a Cristian por una leve lesión muscular en medio partido en La Coruña y el posterior, el primero de Víctor Fernández, contra el Extremadura. Ya no jugaría más hasta final de campaña, cuando el entrenador zaragozano decidió darle al gallego la portería titular de las últimas jornadas, frente a Numancia y Tenerife, una vez que las tensiones competitivas se aliviaron con la permanencia matemática.

Y Ratón respondió como siempre, con eficiencia, eficacia, acierto, rendimiento y profesionalidad. Es sencillo decir que hay que tenerla en su papel, pero que debe tenerse. Su oficio de suplente de Cristian lo ha debido aceptar y, a la vez, desafiar, en el día a día, entrenando, conviviendo y construyendo. O viviendo cada minuto de juego, cada oportunidad, como si fuera la última. Desde su aterrizaje en el primer equipo, ha tenido más o menos continuidad, pero hay algo muy singular en este camino: por poco que juegue, cuando lo hace, siempre se observa un crecimiento en su fútbol, en su labor de último guardián. Es un portero que hay ido a más pese a no jugar.

Desde la llegada de Cristian , ha aceptado su rol de secundario prácticamente institucionalizado, algo nunca sencillo de digerir por ningún futbolista con sangre competitiva, pero que Ratón ha hecho con naturalidad, respeto a las jerarquías y ánimo constructivo. Por eso, el Zaragoza lo renovó, porque es un suplente que suma, cuando juega, pero, sobre todo, cuando no. Y porque también es una red de seguridad si se cae Cristian . Lo ha exhibido cuando le ha tocado en estos dos años: Ratón es algo más que un parche si el argentino no está aquí, es la revelación de que al Zaragoza no lo protegen, ahora o en el futuro, dos manos, sino cuatro.

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